Por una alimentación sana

En la mañana de ayer se realizó en el Parque Oliver la cuarta "Feria por una Alimentación Sana". Muchos santarroseños se acercaron hasta allí a comprar alimentos de origen natural.
A las 9.30 el parque Oliver se llenó de colores. La cuarta "Feria por una Alimentación Sana" organizada por distintos productores de Toay, Anguil y Santa Rosa fue un éxito. Sobre la calle Rivadavia había verduras frescas, plantas aromáticas, miel pura de abeja, conservas y artesanías. Lo que comenzó con un intercambio de semillas y plantines en 2010, se convirtió en una feria de alimentos naturales abierta a todo el que quiera sumarse. Los participantes están organizados en asamblea y comparten, más allá del gusto por lo natural una filosofía de vida: la Agroecología. "Todo es orgánico y natural", repetían ayer los vendedores cuando alguien consultaba por los productos.

Compartir el excedente.
Gabriel vende el kilo de tomates a 8 pesos. A simple vista el rojo impacta y él se encarga de subrayar otros atributos de ese fruto:"Están hechos de manera orgánica, sin agroquímicos. El sabor es lo mejor", dijo a LA ARENA.
Gabriel tiene 30 años y una chacra de 10 hectáreas en Anguil donde, además de los promisorios tomates, siembra berenjenas, zapallitos, morrones, chauchas, ajos y cebollas. "Nosotros producimos para nuestra familia y comercializamos el excedente. Estamos ampliando la producción así tenemos más para vender", dijo Gabriel.
Hace algunos años su padre falleció producto de un cáncer. "Era contratista de pulverizaciones, con agroquímicos. Muy probablemente ese trabajo le haya afectado". Quizás ese hecho doloroso haya reforzado su compromiso.
"Darle un buen pasar a la familia es una tarea dura y a veces tomamos riesgos que afectan nuestra salud. La alimentación y el cuidado del ambiente son cosas serias. Yo apuesto por este proyecto", dijo Gabriel.

Filosofía de vida.
Gabriela Montesano tiene 52 años y una filosofía de vida: vivir sanamente. En el bolsón, donde vivió durante varios años, aprendió a cultivar la huerta y preparar conservas. Ahora, en su quinta ubicada en Quemú Quemú y Moreau de Justo, tiene frutales y verduras. Para la feria preparó licores, dulces, higos en almíbar. "Por suerte vendí casi todo", dijo a LA ARENA.
Con su marido participan en la feria desde hace unos meses. "La feria no es una cuestión meramente comercial sino que intenta transmitir una forma de vida. El objetivo no es solo acercar los alimentos sanos, sino también un pensamiento, una forma de relacionarnos con el mundo y la naturaleza. Para nosotros cuidar del planeta, reciclar, vivir orgánicamente, es lo más importante", dijo Gabriela.

Trabajo comunitario.
Alejandro Frank tiene 28 años y una compañera con la que sueña un mundo distinto. En su casita tienen, además de una huerta orgánica, un patio grande donde crían cabras, patos, gallinas, conejos. Hace ocho años trabajan juntos en el desayunador de Villa Germinal y hace solo tres que armaron en el Barrio Los Hornos una huerta comunitaria.
"El grupo de trabajo está conformado por estudiantes de agronomía y los vecinos de Villa Germinal. Decidimos alquilar un terreno en Los Hornos y ahí nos instalamos hace tres años. Comenzamos produciendo para los comercios, pero después nos dimos cuenta que debíamos entablar una relación más directa con los consumidores", dijo Alejandro.
Él y otros estudiantes de Agronomía de la UNLPam, están comprometidos con un concepto que convierten en trabajo: la Agroecología. Ayer llevaron toda clase de verduras a la feria. Al mediodía no les quedó nada.

Saber es poder.
Para aquellos que estén interesados en conocer sobre la Agroecología y sus formas de producción, la feria tiene información disponible. "Tenemos una biblioteca que llevamos siempre a la feria. Está abierta para quién quiera consultar sobre el tema, y no hace falta asociarse. Fue armada colectivamente por estudiantes de Agronomía", dijo Gabriel Lara.
El próximo sábado a las 9:30 volverá "La Feria por una Alimentación Sana" al Parque Oliver.