Preocupación de los vecinos de la Chile

DESCONTENTO ENTRE QUIENES VIVEN SOBRE LA ARTERIA POR ANUNCIO MUNICIPAL

Contrariados, defraudados y resignados: así es el humor de los vecinos que conocieron por estos días la decisión de la comuna local de realizar en estas fechas el recambio de la cañería troncal de cloacas, que atraviesa la calle Chile. En esa zona y por el momento, no se registran pérdidas ni problemas a los habitantes, y los diversos inconvenientes que generará esta intervención, ya comenzó a irritar a comerciantes y vecinos.
Inicialmente Daniela, propietaria de una despensa y carnicería que se ubica en la esquina de Chile y Wilde, se mostró resignada. “Yo desearía que fuese como no fue en ningún lado: que empiecen, arreglen y terminen”.
Para ellos, será la primera vez que se trabaje en ese tramo de la importante arteria. “Desde Lope de Vega, son tres cuadras que nunca abrieron”, afirmó.
Sobre la situación cloacal de la zona, dijo que “la llevamos bien todavía, calculo que por eso no habían abierto”. Como comerciante, “ciudadana y vecina”, se mostró preocupada por la próxima presencia de maquinaria y operarios.
“Iremos a colaborar con lo más mínimo cuando comiencen, para que terminen pronto y bien, porque los vecinos de unas cuadras más adelante no sé cuántos meses hace que están esperando, ¿qué podemos decir nosotros?, nada”, opinó.
La mujer agregó que “podemos colaborar con la higiene, lo más que se pueda: tratar de ser más civilizados para una convivencia pacífica; aunque poco más podemos hacer los vecinos”, aseguró.
Daniela tiene ubicada en su comercio, por su rubro, una cámara séptica que gestiona los desechos de grasa de los animales cuya carne vende. “Reclaman tanto a los comercios y después hacen lo que quieren”, sostuvo sobre las distintas visitas municipales que la han instado a adaptarse a las distintas regulaciones vigentes.

Panadería
Por otro lado, más disconforme y reclamando un resarcimiento, se encuentra Ana, propietaria de una panadería que se encuentra a media cuadra del comercio de Daniela. La propietaria se mostró confundida cuando se le comentó la decisión municipal: señalando unas cuadras delante de su comercio dijo: “si allá cerraron hace una semana, ¿la vuelven a romper?”, preguntó aún incrédula.
“Mal”, esa fue la palabra que usó Ana para definir la situación. “Estamos en enero que hay poca venta y encima te rompen la calle, no sé, quizás la municipalidad pueda darte una ayuda económica para pasar este mes”, mencionó, más como una expresión de deseo que como una frase dicha al aire.
“Ya venimos de bajón (económico), enero es un mes de menos ventas, pero cuando te rompen la calle, la gente no circula y ahí está el problema”. Ana agregó que “económicamente, no es el momento; si está todo hecho pelota, que esperen”, aseveró.
Después señaló que “nunca hemos tenido problemas de cloacas, al menos en esta calle”. Se mostró preocupada por el arreglo, y dudó de la posibilidad de que los trabajos no deban realizarse nuevamente: “les dije cuando vino Bromatología, nos controlan todo y no se fijan que a unas cuadras tenemos cloacas rebalsando, a nosotros esto nos perjudica”, cerró.

Vecinos
Otros vecinos linderos aportaron que “puede llegar a ser la solución definitiva” y no faltó quién cuestionó la época de calor y los perjuicios que acarrearía la intervención en la calle. La salubridad, proliferación de insectos y malos olores, fue la mención constante que hicieron los pobladores de la zona.