Prisión preventiva a Albarello

DEFRAUDACION EN EL BANCO PAMPA

Juan Albarello, el empleado de la sucursal Tres Arroyos del Banco de La Pampa acusado de cometer una millonaria estafa, permanecía anoche en la comisaría Primera de esa localidad a la espera de ser trasladado, una vez conocida la decisión de la Justicia de Garantías de dictarle la prisión preventiva.
Rafael Oleada, juez de Garantías de Tres Arroyos, admitió el pedido del fiscal Gabriel Lopazzo para mantener en prisión al empleado, acusado de quedarse con un monto cercano a los 1,5 millones de pesos a través de maniobras fraudulentas facilitadas por su condición de empleado y conocimiento de los mecanismos bancarios.
Al menos hasta anoche, cuando LA ARENA se comunicó con la comisaría Primera de Tres Arroyos, Albarello permanecía en uno de los calabozos de esa dependencia. Si bien las fuentes policiales evitaron dar mayor información, confirmaron que están a la espera de la determinación que tome el tribunal. La prensa local, en tanto, informó ayer que se aguardaba cupo carcelario disponible para efectuar el traslado a una unidad acorde.

Maniobras y detención.
El acusado fue detenido a principios de diciembre en su casa en Tres Arroyos, pese a que se lo buscaba desde marzo, cuando se radicó la denuncia original. Fue una auditoria del propio banco la que detectó las maniobras supuestamente fraudulentas.
Inicialmente se dijo que Albarello había desaparecido de aquella localidad bonaerense y algunos de sus compañeros incluso deslizaron la posibilidad de que se hubiera fugado fuera del país, versiones que nunca fueron confirmadas. Una partida policial finalmente lo encontró el 3 de diciembre pasado, en su casa, de la que dijo, nunca se había ido.
Juan Antonio Albarello tiene 43 años y más de dos décadas de antigüedad. Pasó a ser empleado del Banco de La Pampa hace algunos años cuando esta entidad compró al Banco Dorrego con el objetivo de ganar despliegue territorial en la provincia de Buenos Aires.
Las maniobras que despertaron sospechas en la auditoria incluyeron movimientos de algunas sumas de dinero, pequeñas y grandes, entre cuentas de la sucursal Tres Arroyos, Coronel Suárez, General Acha y Huinca Renancó, para lo cual fueron necesarias firmas o claves a las que habría accedido el acusado. Por último, aparece una transferencia mayor a un banco en Necochea, por donde se habría retirado el dinero.