Proponen reactivar la CIAI

COMISION QUE DELIBERO PERO NUNCA LLEGO A NADA CONCRETO

Lo postuló el abogado Aldo Guarino Arias, uno de los autores ideológicos de la idea de quitarle las regalías de Los Nihuiles a La Pampa. Quiere que La Pampa desista voluntariamente del nuevo juicio.
Un conocido especialista mendocino en temas hídricos, Aldo Guarino Arias, propuso que La Pampa deje sin efecto la demanda judicial que presentó el año pasado contra Mendoza y en su defecto canalice las negociaciones a través de la Comisión Interprovincial del Atuel Inferior, un órgano inactivo desde hace años por el permanente “ninguneo” de los mendocinos. Su propuesta es entablar un diálogo “serio y responsable” para acordar los “usos futuros” del río. Para Guarino, ello implica hablar sobre el caudal que le sobraría a Mendoza después de regar todas sus chacras.
Guarino Arias publicó su opinión en las páginas del Diario San Rafael, ciudad del sur mendocino de la que es oriundo. Según escribió, el conflicto interprovincial “ha transitado un largo camino y parece que el problema ha de durar” aunque valoró positivamente “una luz que se ha encendido” en estos días como es el encuentro mantenido entre representantes y políticos de ambas provincias en la localidad pampeana de Victorica.
El primer resultado de ese encuentro es “la necesidad del diálogo, del consenso y evitar los juicios”, según evaluó. “Creo que la iniciativa es positiva”, reiteró.
Con ese telón de fondo, el abogado se lanzó a indagar “qué autoridad tiene potestad legal para resolver el conflicto del río Atuel”. Su conclusión es que le corresponde la Comisión Interprovincial del Atuel Inferior (CIAI) antes que a la Corte Suprema de Justicia. Para encontrar una “solución justa, razonable y equitativa al problema” Guarino se remitió a la sentencia de noviembre del año 1987, en particular al artículo tercero: “Exhortar a las partes a celebrar convenios tendientes a una participación razonable y equitativa en los usos futuros de las aguas del río Atuel, sobre la base de los principios generales y las pautas fijadas en los considerandos de esta sentencia”.
Guarino se aferró al concepto de “usos futuros” como un náufrago a su tabla para patear la discusión sobre el uso del Atuel a un hipotético y lejano escenario en que Mendoza dispusiera de un excedente del líquido y decidiera dejarlo pasar rumbo a La Pampa. En sus palabras: “Queda claro entonces que la exhortación de la Corte lo es con respecto a los “usos futuros” de las aguas del río Atuel, lo que evidentemente implica la existencia de recursos hídricos excedentes en la cuenca. Pues, de ningún uso se puede hablar si no hay agua”.
“Al poco tiempo de dictada la sentencia -recordó-, ambas provincias ponen en conocimiento de la Corte que han acordado iniciar las tratativas tendientes a cumplir con la exhortación del Tribunal, las que se decidirán dentro del marco de una comisión que ambas provincias se comprometían a constituir. El 07-11-89 se firmó un protocolo de entendimiento interprovincial donde consideran formalmente constituida la CIAI (Comité Interjurisdiccional del Atuel Inferior). La Legislatura de Mendoza aprobó el convenio por Ley 5826 del 12-03-92. Igual tratamiento le dio la provincia de La Pampa”.

Dos instituciones.
Aunque valoró el ” hecho positivo” de la instancia de diálogo, Guarino advirtió que “están en juego dos instituciones: Por un lado la Corte Suprema y por otro la CIAI” y consideró que si las partes están litigando una contra otra “es imposible dialogar”. Por ello sostuvo que si esa va a ser la tesitura -v.g., las mesas de diálogo-, lo primero que hay que hacer es “suspender de común acuerdo los procedimientos judiciales” y en segundo lugar “poner en funcionamiento la CIAI” pero con “seriedad y responsabilidad”, según reclamó.
El objeto de esa reactivación sería “que por intermedio de sus integrantes, 9 miembros por cada provincia, estudien técnica, científica y económicamente las distintas alternativas para generar excedentes futuros, para ponerlas en manos de las máximas autoridades provinciales, tendientes a celebrar los acuerdos para regular los usos futuros, con racionalidad y equidad”, concluyó.

“Colectivos llenos”.
Guarino Arias fue integrante de la CIAI durante muchos años. Hace poco tiempo escribió otra de sus habituales columnas en las que se quejaba porque en aquellos años los pampeanos enviaban a las reuniones de la CIAI “colectivos llenos de funcionarios”, algo que seguramente no entra en los parámetros de “seriedad y responsabilidad” que reclama.
Lo que nunca escribió Guarino Arias en esos habituales artículos es que si la CIAI se reunía cada tanto era por la insistencia de las autoridades pampeanas, que en un momento tuvieron que llegar al extremo de mandar una carta documento al ministro de Infraestructura mendocino para evitar que siguieron con sus habituales respuestas esquivas y bajo amenaza de comunicar este comportamiento a la Corte Suprema. Recién así lograron concretar los últimos plenarios de la CIAI antes de caer en la inactividad total.