“Quiero que alguien se haga cargo”

Una vecina del Plan 5000 lleva un mes sin poder trabajar luego de sufrir una lesión grave en una pierna en un siniestro vial. De condición humilde, Mónica Baid, de 48 años, está angustiada. Los médicos le informaron que su recuperación demandará entre tres y seis meses más, pero no tiene cómo sustentarse sin el empleo informal que tenía y ahora no puede desarrollar.
La mujer solicitó a través de LA ARENA que un abogado oficial tome su caso y lleve adelante los reclamos correspondientes ante los responsables del siniestro: el conductor de un Chevrolet Corsa y un joven motociclista.
La historia que llevó a Mónica a su situación actual comenzó el domingo 5 de agosto. Ese día, ella fue a un geriátrico del barrio Aeropuerto a trabajar. Desde hacía un tiempo realizaba allí tareas como franquera, es decir, reemplazando a las empleadas del lugar en sus días de franco.
Esa noche debía retirarse a las 22, pero una compañera le pidió que la reemplazase por unos minutos más. Mónica tenía previsto retirarse a las 23.30, para abordar un micro de Plaza que la devolvería a su casa en el Barrio Sur. Sin embargo, terminó dejando sus labores a la medianoche y debió regresar caminando, para no gastar dinero en un taxi.
Cuando pasaba por el centro, en pleno regreso, un conocido le ofreció llevarla en su moto. El iba para el Plan 5000 y la dejaría de pasada. Cansada de un largo día de trabajo, Mónica aceptó y subió a la moto sin imaginarse lo que iba a pasarle apenas unos minutos después.
Ambos viajaban por la calle Ameghino rumbo al sur de la ciudad, cuando el Corsa, que circulaba por José Luro, los llevó por delante. Mónica asegura que nunca vio venir al auto y que despertó más tarde en el trayecto al hospital Lucio Molas, sorprendida y dolorida, con una herida profunda en su pierna derecha, a través de la cual podía verse la tibia.
El automovilista, le contaron luego, se dio a la fuga, mientras que el motociclista sufrió el golpe, pero no tuvo lesiones graves. Ninguno de los dos apareció en los casi 30 días que han pasado después del siniestro. Esa actitud, que consideró inhumana, le causó más angustia que el daño físico y económico.
Encerrada en su casa, de la que sólo sale para ir a hacerse las curaciones en la herida -todavía tiene los puntos de la sutura- a la posta sanitaria de Villa Parque, Baid observa con desesperación cómo sus cuentas están en rojo, sin poder asistir a trabajar para generar sus propios ingresos.
Asegura que no está enojada con su condición de trabajadora informal, porque ella misma aceptó realizar los reemplazos en esa condición. Pero está indignada con las autoridades de Tránsito de la ciudad y con la Justicia. "Lo único que quiero pedir es un abogado oficial que se haga cargo de mi caso. Acá no tenés plata para pagarle a un abogado y no sos nadie. Yo quiero que alguien se haga cargo, que por los menos le quiten el carné de conducir al responsable", protestó.
Su intento de buscar asesoramiento legal con un profesional del ámbito privado fracasó. De entrada le pidieron dinero para enviar cartas documentos y para pagar sellados. "No tengo plata, no puedo trabajar", se lamentó.