Quiso evitar apremios y fue golpeado por policías

EMPLEADO LEGISLATIVO ACUSA A GRUPO DE EFECTIVOS

El hombre quiso detener una salvaje agresión que un grupo de policías estaba propinando a dos jóvenes que se encontraban esposados y en el piso. Hizo denuncias en la Justicia y en DDHH.
REDACCION
Un empleado legislativo y ex dirigente sindical denunció ante la Justicia y la Secretaría de Derechos Humanos que el viernes por la noche fue golpeado por un grupo de policías cuando intentó detener una salvaje agresión contra dos jóvenes que estaban esposados y tirados en el piso. A él también lo tiraron al piso y lo golpearon en el cuerpo y el rostro. La Policía le abrió una causa por resistencia a la autoridad, mientras que en sus denuncias planteó “brutalidad policial, exceso de autoridad y agresiones”. Los policías pertenecían a la Seccional Primera.
“Me preocupa que una institución del Estado como es la Policía genere este nivel de violencia”, sostuvo ayer por la tarde Alfredo García al comentar la situación que le tocó vivir el viernes por la noche a metros de su domicilio, cuando intervino en una golpiza que policías estaban propinando a un par de jóvenes que estaban esposados. “Era una violencia totalmente innecesaria porque los chicos ya estaban en piso, esposados y boca abajo. No había ninguna necesidad de seguir pegándoles trompadas y piñas, y con ese grado de ensañamiento”, aseguró.
García dio a conocer lo sucedido a través de su perfil en la red social Facebook. Allí contó que había regresado de la marcha en la plaza San Martín por la Ley de Medios cuando escuchó “sirenas de la Policía en la vereda del vecino, al lado de mi comedor”. Al salir encontró “una camioneta cruzada en la colectora de la avenida Circunvalación, un ciclomotor de la Policía y un patrullero, (y) tendidos en el piso boca abajo dos jóvenes esposados por la espalda”.

Arma.
“Eran varios efectivos y uno de ellos muy sacado, portando un arma larga, les gritaba y les pegaba patadas. Cuando éste agente se dirige a la camioneta a dejar su arma le pregunto su apellido, nombre y cargo, a lo que me contesta que ‘no me importa’, y me interroga si soy amigo de los delincuentes; insisto y uno grita ‘llevátelo también’. Me manotean, me tiran al piso entre 4 o 5 policías, me pegan en la espalda a la altura de los riñones, me golpean con sus puños debajo de las costillas y mientras uno me sostiene con su brazo del cuello, logran colocarme la esposa en la mano derecha y poco después tuercen el brazo izquierdo logrando colocar la otra”.
Esposado, golpeado y ante la visto de uno de sus hijos, lo trasladan a la Seccional Primera en forma “alocada” al punto que el patrullero “casi muerde el cordón de la rotonda de Illía y Avenida Belgrano”. En ese breve viaje no dejaron de insultarlo, gritarle y agredirlo verbalmente, preguntándole “si era amigo de los delincuentes, por qué me metía en algo que no me correspondía, para qué defendía delincuentes si algún día me puede tocar a mi, etc, etc”.
En la Seccional lo tuvieron una hora “en un calabozo oscuro de 3×1” hasta que decidieron liberarlo. Previamente le notificaron que se le habían iniciado acciones judiciales “por atentado y resistencia a la autoridad”.

Denuncias.
Ayer por la mañana, García concurrió a la Secretaría de Derechos Humanos donde le aconsejaron primero hacer una denuncia judicial y luego regresar allí. En la Ciudad Judicial, formuló una denuncia ante la secretaria María Eugenia Lieto, quien dispuso que un médico forense constatara las lesiones.
De regreso en DDHH, inició otra acción tomando como base la denuncia policial. En la oficina pública fue atendido por el secretario Antonio Curciarello y uno de los responsables del lugar, Claudio Montenegro. “Se preocuparon por mi denuncia”, destacó García. La denuncia ante DDHH fue por “brutalidad policial, exceso de autoridad y agresiones”.
“Ahora estoy muy dolorido y empiezan a verse las marcas de los golpes”, contó García, que trabaja en el Departamento Digesto de la Legislatura y militó muchos años en la Asociación de Trabajadores del Estado. “Me pegaron en los brazos, en la espalda, debajo de las costillas, todo en lugares donde no quedan marcas”. Con el paso de las horas aparecieron hematomas en el rostro.
“Estoy tranquilo porque obré y actúa en base a lo que pienso; me preocupa mucho que una institución del Estado como es la Policía genere este nivel de violencia”, reflexionó el estatal. “Era una violencia innecesaria, porque los chicos estaban boca abajo, no había necesidad de pegarles así”, reiteró.
Un hecho que sorprendió a García fue que ninguno de los policías presentes hizo nada por detener al que no dejaba de agredir a los jóvenes. “Nadie hacía nada”, sostuvo. Esta era la persona que portaba un arma larga y aparentemente estaba a cargo del operativo. “Creo que es un jefe de turno de la Primera”, estimó.
Hasta ayer, el único legislador o funcionario que se había acercado a expresar su solidaridad era el diputado provincial Eduardo Tindiglia.