Recordando al Dr. Ramón Turnes

HUBIERA CUMPLIDO 90 AÑOS

Lo que sigue es lo que escribió el ex presidente y entrenador del Club Sarmiento y director técnico de los seleccionados culturalistas:
Por estas horas el recientemente fallecido doctor Ramón Turnes cumpliría 90 años. Lamentablemente, y pese a sus pronósticos optimistas, no pudo llegar a esa edad “cuasi” centenaria.
Esta circunstancia me permite recordar una larga, auténtica, sincera y perdurable amistad, tratada en una relación de ida y vuelta, tanto en lo laboral, como en lo profesional, familiar, deportiva, etc.
Por supuesto que en este retrospectivo relato haré hincapié en los hechos, gestos y apoyos surgidos de él hacia mi persona, eludiendo en el “toma y daca” los que pude haber sido yo el prestatario que sólo nosotros conocíamos.
Ramón apareció en Santa Rosa a principios de la década del ’50 con su flamante título de abogado, cuya carrera en su tramo final cursó en Tucumán. Ya traía de su lugar en el mundo -Rolón- unas cuantas carpetas de juicios a iniciar, con que la población premiaba al hijo dilecto como primer abogado de ese pueblo.
Y también en su mochila traía su pasión por el fútbol, y estaba ya presto a vincularse al club de su pasión, abrazada en su anterior estadía en Santa Rosa como estudiante secundario.
En mi caso era jugador de Estudiantes, e integrante de la selección culturalista, por lo que muy rápidamente la Farmacia Palasciano, Itapé Bar, Confitería Centenario, etc., fueron lugares que frecuenté porque eran lugares de encuentros futbolísticos. Trabamos relación con Ramón especialmente por mi empleo en el viejo Estudio Corona Martínez, donde lo contacté a Ramón con su titular y tuvo un espacio para el ejercicio de su profesión.
Posteriormente fue nombrado fiscal de primera instancia, y cuando se le asignó el nombramiento de un secretario me propuso, o mejor dicho “me impuso” en ese cargo. Estuvimos juntos hasta la Revolución del ’55, cuando él debió renunciar y a mí me ascendieron con destino a General Pico.
Ramón se vinculó al Estudio Corona Martínez, y allí nuevamente nos encontramos luego de mi renuncia a la Justicia, y el regreso a Santa Rosa.
En ese lugar tuvimos una comunidad laboral-profesional económica durante casi 20 años, hasta que me independicé en mi profesión. Pero siempre permaneció la cordial relación, pese a las “trampitas” deportivas que nos hacíamos (uno era de All Boys, él; y yo fanático de Sarmiento).
Y más aún, siempre éramos protagonistas en circunstancias familiares, como que fue testigo de mi casamiento, de nacimiento de mi primera hija, y ahora último en los festejos de mi matrimonio de 60 años; en el cumple de los 80 míos y los de mi esposa. De esto hace muy poco, y me queda el recuerdo de sus últimos pasos de baile.
En fin… hicimos un tránsito por la vida de amistad, podría decirse primero por la vereda de los intereses comunes, y luego por la ancha avenida de la vida, siempre real, sincera y auténtica hasta el final de su vida; como lo conceptuaba con una frase aristotélica: “La amistad es como dos almas en un mismo cuerpo”.
Será difícil acostumbrarnos a la ausencia de Ramón, siempre gran relator de los hechos o circunstancias que contaron con su presencia; olvidar su cansino caminar por el centro de la ciudad, pero todos lo recordaremos con cariño porque ya era un personaje mítico, que con todos entablaba alguna conversación. Como en mi caso, que lo extrañaré porque siempre nos encontramos para recrear nuestra sólida amistad, y hablar sobre los temas de actualidad.
Se ha cerrado un capítulo de nuestra existencia, muy linda. Sólo resta desear al amigo que en paz descanse.
Juan Alejo Suárez Cepeda