“Retrotraen derechos a un siglo atrás”

DIPUTADO DEL PARTIDO OBRERO DISERTO CONTRA LA REFORMA LABORAL

El legislador provincial cordobés Eduardo Salas (Partido Obrero) alertó que el gobierno nacional, oposición y la CGT “entreguista”, impulsan que la reforma laboral sea discutida gremio por gremio. Reclamó la movilización y debate del tema por parte de los para que no se pierdan los derechos conseguidos tras años de lucha.
Eduardo Salas es diputado provincial en Córdoba por el Partido Obrero y el viernes estuvo en Santa Rosa exponiendo en ATE sobre la reforma laboral y sus implicancias para los trabajadores. Entrevistado por Radio Noticias, dijo que lo que el gobierno pretende en materia laboral es “liquidar los convenios colectivos de trabajo y retrotraer los derechos laborales a un siglo atrás “.
“No respetar las ocho horas de trabajo, no pagar horas extras con lo del “banco de horas”, implica que las empresas organicen la vida de sus trabajadores”.
Salas aclaró que la negociación gobierno “no dejó nada en claro, porque deja que los puntos conflictivos sean resueltos gremio por gremio. No se conocen las negociaciones y de ellas estuvieron ausentes los trabajadores”.

-¿El triunvirato de la CGT no representa a los trabajadores?
-No se hizo ni una asamblea para discutir lo que está en juego, nos hemos enterado de parte de lo que pasaba a través de los medios, en forma sesgada. Pero lo más jodido de todo esto es que se crea un organismo conformado por empresarios y la CGT para discutir la reforma como si tratara de una reglamentación. Esta reforma marca un rumbo y a los juicios históricos que se le harán, deberá sumarse el que haga la Real Academia Española de Letras, por el lenguaje delictivo que se está empleando cuando se habla del trabajador autónomo-dependiente.

-¿Es necesaria una reforma laboral?
-Gran parte de la reforma existe de hecho en las empresas, con convenios particulares como ocurre con los petroleros, que perdieron puestos de trabajo y una quita de hasta el 50 por ciento de sus salarios. O el acuerdo de la UOM en Tierra del Fuego por el que se congelan los sueldos por dos años, siendo el trabajador el que pone el esfuerzo para que no se cumpla la amenaza del gobierno de sacarle a la provincia la promoción industrial. Y el que firmó ese acuerdo (Martínez, por los metalúrgicos) es un destacado diputado kirchnerista, con una verba muy extremista, pero a la hora de firmar firmó. Caló, el secretario general de la UOM también avaló esto; es más, fue a IDEA (en Mar del Plata) donde los asistentes pagaron 65 mil pesos por tres noches de hotel, y dijo que iba a aprender.

Esperanza.
“La reforma laboral es un ataque muy fuerte y el gobierno creyó que tenía viento a favor para sacar la ley, sobre la que antes de las elecciones dijo que no sería al modo de Brasil, pero después del 22 de octubre, con el consentimiento de la oposición, decidió avanzar”, afirmó el diputado del Partido Obrero cordobés.

-A la CGT oficialista la está enfrentando un sector denominado “CGT-Luján”.
-Ellos también han firmado convenios flexibilizados, como en el gremio de la leche. Lo único esperanzador para el movimiento obrero, es desarrollar un proceso de deliberación. Hay que impulsarlo para que sea resolutivo y que el movimiento obrero salga a la calle. Nosotros (el PO) con ATE y otros sindicatos, como los docentes universitarios, el 6 de diciembre vamos a salir a la calle con una gran movilización y está el compromiso de algunos gremios de que si el proyecto de la reforma entra antes al Congreso, se vaya a un paro y piquetes. Hay que hacer intervenir a los trabajadores porque el Congreso no tiene potestad para discutir la violación de los derechos que se consiguieron con luchas.

-Diputado Salas, ¿hay que adecuar los convenios colectivos?
-Son viejos, pero hay que modificarlos para mejor. Por ejemplo, en mi provincia el Smata hizo un convenio con Renault-Nissan por el que los nuevos trabajadores cobrarán durante dos años un 30 por ciento menos. Sacaron 700 empleados y ahora tomarán otros 700. No se puede abrir el debate para modificar convenios con una burocracia sindical entreguista, y con el gobierno y la oposición acordando para perpetrar este ataque.