Rueda de reconocimiento complicó a “Coco” López

El fiscal Fernando Rivarola dio ayer otro paso adelante en la investigación del crimen de Griselda Fuentes Cabal: consiguió que uno de los imputados, Gastón Nicolás Soria, identificara al supuesto asesino, Diego López, durante una rueda de reconocimiento realizada en la Ciudad Judicial. Ahora la defensa de López pediría que la prueba sea anulada porque la fotografía de su cliente fue publicada en los diarios debido a que, el año pasado, fue juzgado oral y públicamente por otra muerte de la que salió absuelto.
¿Por qué Rivarola quiso asegurarse que Soria reconociera a López? Porque aquel, cuando fue detenido, declaró que había trasladado -hasta el lugar del homicidio- a un hombre apodado “Coco”, porque debía efectuar un trabajo, aunque dijo que desconocía su apellido. Ayer, al verlo, dijo que López era “Coco”.
El hecho investigado ocurrió el miércoles pasado, a la noche, en la colectora de la avenida Illia entre Fernández Mendía y Evangelista, en el barrio de Villa Martita. Alrededor de las 23, Eduardo Ros, de 62 años, dueño de la rotisería “La Cocina”, llegaba a su casa con su pareja Griselda Fuentes Cabal, de 31, en una camioneta Chevrolet S 10, cuando fueron sorprendidos por un hombre que estaba adentro de la vivienda.
El presunto sicario que había ido a matar a Ros, le pegó un tiro en la cara y lo hirió. El hombre fue derivado al hospital Lucio Molas y está fuera de peligro. A Cabal, en cambio, le disparó en la nuca por su condición de testigo y la mató en el acto. Los dos disparos los hizo con un revólver calibre 38 al que le colocó una papa que funcionó como un silenciador casero.
Ellos dos junto a Carlos Luján Sosa, de 58 años, y quien está sospechado de ser el autor intelectual del homicidio, son los tres imputados del caso. Los tres permanecerán detenidos hasta el momento del juicio, de acuerdo a lo resuelto por el juez de control, Néstor Ralli.
A López, de 23 años, se le formalizó la acusación por los delitos de tentativa de homicidio agravada por dinero y remuneración, en concurso real con homicidio agravado doblemente por criminis causa y uso de arma de fuego; a Sosa (58) como coautor de la tentativa de homicidio en grado criminis causa, por los disparos que recibió Ros y no por la muerte de Fuentes Cabal; y a Soria (25), empleado de la Secretaría General de la Gobernación, por ser partícipe necesario del homicidio.

¿Impugnación?
López y Sosa han negado cualquier vinculación con el homicidio. Incluso éste último señaló que tenía una “muy buena relación” con Ros y que los unía “una relación comercial”. “Es una barbaridad lo que me están haciendo, no tengo motivos para matarlo o para mandarlo a matar”, acotó.
Rivarola ya dijo que cree que se trató de un crimen por encargo a raíz de una deuda que Ros mantenía con Sosa. También se habló de una operación inmobiliaria por un campo y de negocios de prestamistas. En ese sentido trascendió que al sicario le habrían ofrecido 30.000 pesos por el homicidio. Tanto Sosa como López quedaron involucrados por el testimonio de Soria, quien esa noche habría actuado de “campana”.
El empleado estatal fue aprehendido cuando estaba estacionado en un Palio, a unos 200 metros del hogar de Ros y en contramano. Casualmente, una patrulla policial pasó por el lugar minutos antes del crimen y lo vio en una situación sospechosa. Mientras lo interrogaban y él daba respuestas inconsistentes, un policía recibió un llamado para que se dirigiera a lo de Ros porque habían matado a una persona.
Uno de los abogados de López, Sebastián Mendiara, intentaría anular el reconocimiento con el argumento de que la foto de su cliente fue publicada por los diarios la semana pasada, ya que a mediados del año pasado fue absuelto por el homicidio del jornalero Oscar Sol, ocurrido en la madrugada del 8 de julio de 2012 en Santa Isabel.