Se adjudica a Carlos Grosso el armado de Cambiemos en La Pampa

La foto de Carlos Mac Allister y Martín Maquieyra en plena campaña, recorriendo plácidamente la ciudad de General Pico junto al ex sindicalista Carlos Aragonés, fue solo muestra del armado político que Cambiemos hizo en silencio para ganar las elecciones de agosto con más del 50 por ciento de los votos.
Hace poco más de un mes, los candidatos de Macri en La Pampa se encaminaban a un inesperado triunfo acarreando a personajes marginales de la escena política y marginados por el mismo Partido Justicialista pero que aún conservan cierto pero (también marginal) en algunas esferas de la vida pública, como es el caso de Aragonés.
Ayer un artículo del periodista Gustavo Veiga publicado en el diario Página 12 bajo el título “Un experimento político con reminiscencias de la dictadura”, aportó algunos datos para comprender el entramado pergeñado por el partido gobernante para sostener y llevar al triunfo a un candidato joven frente a dos nombres pesados de la política provincial como los son Berhongaray y Torroba.
El “experimento”, señala Veiga, fue pergeñado por el ex intendente de Buenos Aires Carlos Grosso (asesor de Macri desde las sombras) e incluye en su estructura “a un peronista de derecha acusado de delator de militantes (Aragonés)” y a nombres ligados a la última dictadura. Como se verá, la red excede los límites provinciales y rescata a personajes nefastos de la historia reciente. “Chorro como Grosso”, decía la letra “Ojo con los Orozco”, de León Gieco, cuando la fiesta menemista comenzaba a acabarse.

El armador.
“El ex intendente porteño le pidió a Carlos Osvaldo Aragonés, alias ‘El Padrino’, que apoyara a la alianza Cambiemos (…) La movida electoral que ideó Grosso desde Buenos Aires -confesada por Raúl Aragonés, hijo de Carlos, en el diario pampeano La Reforma- no se sabe qué caudal electoral le reportó a Martín Maquieyra, el gran triunfador en la interna de Cambiemos para dirimir candidaturas en las Paso”, versa el artículo de Página12.
Gerente de Socma, la sociedad de la familia Macri, en los años setenta, Grosso se convirtió en uno de los exponentes de la renovación peronista con el regreso a la democracia. Designado como intendente porteño durante la presidencia de Carlos Menem fue blanco de múltiples denuncias por corrupción y hasta estuvo detenido.
En 2001, tuvo un breve paso por el gobierno de Adolfo Rodríguez Saá como jefe de Gabinete de asesores, pero un cacerolazo lo obligó a renunciar.
Condenado al ostracismo político por distintos escándalos, abrió su consultora especializada en el marketing político y las estrategias de prensa. Es consultado por clientes del gobierno y hay quienes lo señalan como el impulsor de Macri a la política y como el armador de negocios y nombramientos en las gestiones macristas. El mismo dice haber sido el creador de Puerto Madero.

El delator.
Aunque él mismo se haya encargado de negarlo, una docena de testimonios judiciales aseguran que Carlos Aragonés fue un delator de militantes apenas llagado el Golpe de Estado de 1976. Parte de esos testimonios forman parte del juicio que se está ventilando en el Colegio de Abogados conocido como la Subzona 14 II.
Sindicalista de Empleados de Comercio y ex secretario general de la CGT pampeana en los años 70, llegó a ser diputado nacional y fue señalado por sus prácticas macartistas contra estudiantes de la Universidad Tecnológica Nacional donde cursaba ingeniería.
De esa época perdura otra foto: la de Aragonés junto al coronel Ramón Camps antes de que se transformara en uno de los genocidas más emblemáticos que por entonces dirigía el destacamento de Caballería Blindada 101 de Toay. El día que se fue de la provincia la sociedad de General Pico lo despidió en el Recreo Mercantil de los Empleados de Comercio que conducía Aragonés.
“Se había valido de su cargo para acopiar información, incluso de quienes departían por protocolo o de manera amigable con él. Desde el gobernador José Aquiles Regazzoli hasta otros dirigentes de la sociedad civil. El gremialista era uno de ellos. Pero cayó preso por peronista y compartió pocos días la detención con quienes después lo acusarían de buchón”, agrega Veiga en su artículo. El mote de “padrino” le viene a Aragonés por haber impulsado a Rubén Marín en su camino a la gobernación en 1983.

El abogado.
Como ya lo había informado este diario, desde su conformación en La Pampa el macrismo cuenta con referentes como el abogado Omar “El Chimango” Cayre, yerno y defensor del jefe policial de la dictadura, Luis Enrique Baraldini, en el juicio por la Subzona 14 II. En el análisis del periodista Veiga, el abogado es la tercera pata en el armado de Cambiemos. Cayre no le quitó el cuerpo a la campaña legislativa sobre todo porque es el hacedor del caldo de cultivo del PRO que integró a fuerzas como el Movimiento Federalista Pampeano (Mofepa), la UCR y el MID en un frente.