Se hizo el cierre solidario en la Escuela Hogar 114

PRACTICAS COMUNITARIAS DE LA FACULTAD DE AGRONOMIA

Una gran choripaneada y la realización de varios juegos le dio el marco ideal al cierre del ciclo de Prácticas Comunitarias Solidarias 2017 que la Facultad de Agronomía de la Universidad Nacional de La Pampa desarrolló el jueves en la Escuela Hogar N° 114 de Santa Rosa.
A lo largo del año y en diferentes turnos, 32 alumnos de la institución universitaria compartieron sus tardes una vez por semana con los alumnos de la Escuela Rosa y sumaron un aliciente especial a su formación profesional.
“Fue una experiencia fabulosa, tanto para el docente que llevó a cabo esta actividad como para los estudiantes que participaron. Lo principal para la Facultad no son acciones aisladas, que solo los estudiantes que hagan esa práctica puedan tomar contacto con el medio que los rodea y con una realidad muy distinta a la que ellos viven, sino intervenir y poder tener una continuidad en estas actividades; y por lo que estamos recogiendo, a la gente de la Escuela en particular le hace mucho bien”, comentó Ana María Urioste, vicedecana de la Facultad de Agronomía.
Las “Prácticas Comunitarias” fueron creadas por el Consejo Superior a partir de una Resolución del año 2011, con el compromiso de que para este año todas las unidades académicas las tengan incorporadas en los planes de estudio de las distintas carreras como una actividad obligatoria.
“Cada Facultad de la UNLPam las ha implementado con distintas particularidades, no son todas iguales. Algunas pueden estar orientadas al perfil profesional de la carrera y otras son totalmente solidarias. Nosotros nos inclinamos por esta última”, explicó la Secretaria Académica de la Facultad, Carla Suárez, a prensa de esa casa de estudios.

Obligatoria.
Estas prácticas comunitarias son una actividad obligatoria para los estudiantes y las pueden realizar en cualquier momento de la carrera que se encuentren cursando. Tienen que cumplir 40 horas como cualquier otra actividad curricular y, según destacó Urioste, “tienen el sentido de fortalecer la solidaridad que tenemos que tener todos los ciudadanos para con nuestros pares, quienes tal vez están en una situación de vulnerabilidad en algún momento. Llegar y ver que todos los niños vienen a saludarnos efusivamente, que están esperando que uno venga”.
“Es una actividad muy rica para todos, tanto para los estudiantes como para los docentes de ambas instituciones. Para nosotros, ésta en particular fue una actividad muy enriquecedora y esperamos poder continuar el año que viene y a futuro también. De hecho para el 2018 ya se sumaron muchos docentes”, agregó.
Los directivos y docentes de la Escuela Hogar también agradecieron esta experiencia. “Fue muy interesante cuando los docentes de la Facultad se acercaron para buscar una actividad que les permita a sus alumnos una salida de su carrera con una mirada más social. Cuando llegaron a la Escuela vieron otra realidad, otras infancias, los vínculos que los chicos tienen con la gente que los viene a visitar, que son súper afectuosos. Ellos se prenden enseguida y muestran el cariño a las personas que vienen a visitarlos, que les muestran su confianza y sus ganas de estar con ellos,”, comentó la directora de la institución, Marcela Peralta.

“Una actividad muy gratificante”
El docente a cargo de esta práctica solidaria a lo largo de este año fue Juan Pablo Ponce, perteneciente a la cátedra de Horticultura. “Estuvimos trabajando dos meses en el primer cuatrimestre y dos meses este cuatrimestre con distintos grupos de estudiantes de las distintas carreras de la Facultad. Cuatro encuentros por mes de 18 a 21 horas en los que principalmente se realizaron actividades recreativas y de hogar con niños de esta institución, quienes permanecen en la Escuela de lunes a viernes. Los estudiantes buscaban usar el ingenio para entretener a los niños, como jugar al fútbol, al básquet, hacer algún juego en el taller o ayudar en la huerta, hacer la tarea. Y finalmente cenaban junto a ellos”, comentó.