Se le hundió el piso de la casa por una pérdida cloacal

Una mujer denunció que hace más de tres meses comenzó el calvario en su casa. El piso, ante la importante presencia de líquido cloacal que desagua en su casa porque la cámara que debiera ser receptora del mismo está tapada, se derrumbó en el comedor. Ante la inacción de las autoridades y del consorcio, que realizó un mal arreglo, el problema prosiguió y ahora tiene todo el piso derrumbado y comenzaron a rajarse las paredes.
Marta Bruno es la propietaria del departamento dos de la tira 27 del barrio Río Atuel. A esa tira se puede acceder desde la esquina de las calles Corona Martínez y Márquez.
La mujer, jubilada, denunció ante Radio Noticias la inacción de las autoridades. Relató que el problema comenzó en el comedor y el piso se hundió más de 60 centímetros.
Esta situación, que fuera advertida por la vecina, motivó la consulta a los organismos municipales correspondientes. Aseveró que se comunicó en varias ocasiones con el área de la Dirección de Agua y Saneamiento (Dagsa), hasta que consiguió que concurran a su domicilio.
Allí, trataron de desatascar las cañerías cloacales, pero la manguera del camión desobstructor no pudo avanzar más en un punto, por un mal arreglo realizado en una zona común por personal del consorcio, y el caño, ya inexistente, quedó tapado. De esa forma, resultó imposible para los operarios municipales, desarrollar su labor.
Ante este hecho, a Bruno le informaron que debía realizar un bypass para retirar todas las aguas servidas del interior de la vivienda. ¿El problema? La municipalidad sólo tiene material para realizar un bypass, entonces pidió un camión atmosférico para que retiren los desechos, pero la comuna volvió a negarse porque “sólo hay uno para toda la ciudad”.

Consorcio.
Bruno, como varios de sus vecinos, no estaba al día con los pagos al consorcio porque está demostrada la inacción de este organismo, que hace más de diez años que no renueva autoridades ni informa el destino de lo abonado por los vecinos. Así lo ratificaron integrantes de la agrupación “La Poderosa”, que asisten a niños en el lugar y también viven en el complejo.
Lamentablemente, el problema de Marta pertenece a todos: ella ocupa el departamento de la planta baja, la pérdida se registra en el taponamiento de las cañerías que deben canalizar los líquidos, que provienen de los departamentos ubicados en la parte superior de la tira. Al no poder cortar el camino de estos líquidos para arreglar el problema y al estar las cámaras tapadas, todos los residuos cloacales descienden a su piso y patio trasero.
Frente al problema en su casa, la mujer decidió abonar la deuda con el consorcio, para conseguir la ayuda que requería. Bruno abonó, en efectivo, más de 5.000 pesos.
Sin embargo, dijo, nada sirvió porque el problema no solo continúa sino que se agrava a diario y las respuestas, tanto desde el consorcio como de las autoridades municipales, no llegan.

IPAV.
¿Por qué el consorcio no hace nada? Es lo que la mayoría de los habitantes del barrio se pregunta. Al parecer, las autoridades fueron nombradas porque al no tener todos los propietarios de los departamentos su título de propiedad, el complejo sigue administrado por el Instituto Provincial Autárquico de la Vivienda (IPAV). Las autoridades no convocan a elecciones ni asamblea, tampoco muestran los libros a los vecinos y más de uno ha señalado la ilegalidad de sus acciones, al renovar los integrantes y falsificar firmas para llevarlo a cabo.
En más de una reunión, los propios vecinos se han retirado ya que concurren personas que no pertenecen al consorcio, que son familiares de las actuales “autoridades” y solo asisten para evitar que los procesos se transparenten y los propios vecinos accedan a la gestión de dicho complejo.