“Solo contaminaba el suelo”

AGROECOLOGIA: UNA MANERA RENTABLE DE PRODUCIR SIN DAÑAR A LA TIERRA

Diego Fernández Bantle es un productor agropecuario de Santa Fe que hace 10 años decidió abandonar el sistema imperante de producción con aplicación de herbicidas. Ahora, en vez de materia prima, su campo, produce alimentos.
Diego Fernández Bantle posee un establecimiento de 150 hectáreas de las cuales 50 son utilizadas para producir alimentos de manera orgánica. Su objetivo era salir del sistema impuesto desde hace décadas por las grandes empresas multinacionales y elaborar productos naturales sin la necesidad de utilizar herbicidas o pesticidas que afectan directamente la salud de las personas y deterioran los suelos.
Si bien este cambio “cuesta mucho trabajo”, aseguró que dejar atrás el sistema de producción que la mayoría de los chacareros de nuestro país aplican “me acercó a quien verdaderamente soy”.
El hombre tiene su campo en Bouquet, un pequeño pueblo situado en Santa Fe, al límite con la provincia de Córdoba. Cuenta con 150 hectáreas de las cuales 50 son “explotadas” con este sistema de agroecología. Hace diez años “se convirtió” en productor orgánico y es el único en la zona que emplea este sistema.
Además de dedicarse al cultivo de cereales y oleaginosas orgánicas de modo extensivo, también posee animales. “Empezamos con 10 hectáreas, y al día de hoy estamos en 50 hectáreas y estamos próximos a cambiar todo el campo. Las 50 hectáreas son orgánicas certificadas y con un estilo dentro de lo ecológico que se llama biodinámica”, manifestó Fernández Bantle en Radio Noticias, donde contó que participó del Movimiento Argentino de Producción Orgánica (MAPO).
Generalmente vive más de la mitad de la semana en el campo y estimó que cuando sus hijos estén grandes, volverá a afincarse en el campo junto a su mujer. Mientras una familia trabaja con él las 50 hectáreas, y además viven en el campo, destacó que este método permitió “volver a vieja imagen del campo que uno tenía desde chico”.

Hacer posible el cambio.
“Yo me dedicaba a contaminar el suelo”, dijo. “Lo hacía porque es el sistema imperante en toda La Pampa húmeda. Ese sistema que nos enseñaron desde el INTA y desde los organismos que apoyan al campo y, naturalmente, se fue yendo a ese sistema”. En principio, como todos, comenzó con poquito uso de producto -Roundup, por ejemplo-, hace 30 años atrás, y hoy, la cantidad del uso de producto asegura que “es impresionante”. Ante esto destacó que “es importante salir de ese sistema y cambiar, hacer que sea posible”.
En los inicios se utilizaba un litro de herbicida, después se pasó a dos, tres y así hasta llegar a 12 litros. En este sentido recordó que “un día pregunté qué pasaba después con la utilización de Roundup y me decían ‘se vuelve un inerte, desaparece’, pero está totalmente demostrado que no es así. De hecho, en campos orgánicos que hace tres años que estamos haciendo análisis de resto de Glifosato aún queda algo, así que no me digan que se volatiliza, porque no es así”.

Agroquímicos.
“De seis acusaciones que le empresa multinacional Monsanto tenía en contra, cinco se pudieron demostrar”, dijo el entrevistado. Uno de los delitos es el de ecocidio. Aunque también fueron hallados culpables de hacer un “manejo irregular de información, de presionar a investigadores que no tienen libertad para decir ‘esto es contaminante, enferma a la salud’, ellos lo han manipulado”, aseguró Fernández Bantle, con respecto a la multinacional que posee sucursales en varias regiones del país y que impuso la implementación de “barbechos químicos” con el objetivo de “matar todo lo que está en el suelo para que no consuma agua para el próximo cultivo que se siembra.
Finalmente, con el uso de estos agroquímicos, el campo se va compactando”. El entrevistado recordó -lamentándose- que “en 30 años de ser productor, he visto el campo con otro color. Otro olor. La tierra con olor a perfume de tierra… ahora es todo lo contrario. Y lo grave es que, en el sistema que teníamos antes -antes de la utilización de agroquímicos-, no teníamos problemas de inundaciones. No es que ahora llueve más, sino que la tierra dejó de ser esponjosa y el agua queda en la superficie”.
Ante estos inconvenientes hay algo que Diego destacó, y que realmente le preocupa y es que “la tierra se va convirtiendo en algo sin vida, y cada vez nos volvemos más dependiente de los agrotóxicos, de los fertilizantes químicos, y fundamentalmente estamos comiendo algo que tiene veneno adentro”.

Una decisión difícil.
Tomar la decisión de cambiar el sistema de producción no fue fácil para Diego. En este sentido confió que “cuando uno está en el campo y ama la tierra, empieza a preguntarse ¿Cómo es esto de los venenos y lo transgénico?”. Finalmente, luego de tener “algunos sucesos” en el campo, sintió algo especial, y explicó que “sentí como si la tierra me dijera que le estaba haciendo daño”. A partir de allí comenzó a buscar formas para cambiar y, “como no hay nadie que te asesore en estos temas, no hay técnicos especializados, ingresé a Pampa orgánica”, que es el primer grupo de productores orgánicos extensivos certificados de Argentina, quienes se encargan de explicar cómo es el trabajo y ayudan a todas las personas que quieren transformar su producción.