“Su revolución ha dejado un legado”

MARIN TUVO DOS ENCUENTROS CON FIDEL CASTRO EN CUBA

“¿Sabés cuando fue la primera vez que me llevaron detenido?”, recordó el ex gobernador. “Fue el día que triunfó la Revolución Cubana. Habíamos colgado un cartel que decía ‘Viva Fidel Castro’, y nos tuvieron varias horas adentro”.
El ex gobernador Rubén Marín mantuvo dos encuentros con el fallecido líder cubano Fidel Castro. El primero de ellos fue a fines de los ’80, cuando todavía estaba el gobierno de Raúl Alfonsín; el segundo ya entrados los ’90, cuando la caída del bloque socialista complicó la economía de la isla. “Tuve el honor de conocerlo y de charlar con él”, valoró el político pampeano. “El pudo vivir lo suficiente para ver que su revolución, aún con sus errores, dejó una impronta en la historia de Cuba y en el resto del mundo, particularmente en el continente americano”.
El triunfo de la Revolución Cubana es un hecho grabado a fuego en la memoria del ex gobernador pampeano Rubén Hugo Marín, un poco por la significación política de ese momento pero sobre todo por las consecuencias en su vida personal. “Esa fue la primera vez que me llevaron detenido”, rememoró en una charla telefónica con LA ARENA a raíz del deceso del líder cubano. “Habíamos colgado un cartel que decía ‘Viva Fidel Castro’ en el Comedor Universitario y alguien avisó a la policía”.
El mozo del comedor era el papá del jugador de fútbol Juan Carlos “Coco” Rulli, un pampeano que hizo una larga carrera en Racing Club. “El hombre trató de avisarnos que venía la policía, pero igual nos llevaron, éramos como 30 muchachos, y nos tuvieron varias horas adentro”.
Ese fue el primer contacto directo del joven político pampeano con el líder cubano. Después, las vueltas de la vida y la militancia política de cada uno de ellos hizo que se encontraran en persona en dos oportunidades, ambas en Cuba.

Chivos por medicamentos.
La primera de ellas fue a fin del gobierno radical de Raúl Alfonsín, cuando había surgido una posibilidad muy concreta de intercambiar chivitos pampeanos por medicamentos cubanos. “Estaba todo arreglado con Cuba pero (el entonces ministro de Economía, Juan Vital) Sourrouille nos bajó el pulgar”.
En ese primer encuentro a Marín le llamó la atención ver que aún andaban por las calles los viejos Peugeot 404, algunos Chevrolet y otros Ford Falcon que había hecho enviar el presidente Juan Domingo Perón en apoyo a la Revolución Cubana. “Yo había leído unas declaraciones que había hecho Castro criticando a Perón, entonces cuando estaba hablando con él le dije ‘Comandante, me llamaron la atención estas cosas que usted ha dicho de Perón”.
“El me dijo ‘Es así, yo he dicho eso. Pero ¿sabe por qué? Porque la única información que teníamos en ese momento era la que nos pasaba el Imperio”, en obvia referencia a Estados Unidos y su tendencia a demonizar aquellos líderes populares que dejan de ser funcionales a sus intereses. Aquella frase cumplió las veces de una disculpa y sirvió para poner las cosas en su justo lugar.
En la entrevista telefónica de ayer, Marín también recordó que en una de las charlas con Castro hablaron de Ernesto Che Guevara y el presidente cubano le dijo que el aprecio de su pueblo por el médico argentino era tan grande que con solo decir que uno era argentino, la gente le abriría las puertas de su hogar. “Nadie le va a negar la puerta de su casa”, recordó Marín que fue la frase de Castro.
“Y fue así. Habíamos salido a caminar con mi señora y nos pusimos a charlar con un hombre. Cuando le dijimos que éramos argentinos, nos invitó a pasar y nos contó que él también era un trabajador y que era muy agradecido del Che Guevara y estaba totalmente de acuerdo con la Revolución Cubana”.

Segundo encuentro.
El segundo encuentro fue ya entrados los ’90, cuando el colapso de la ex Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) produjo un cimbronazo en el espectro comunista y dejó a la pequeña Cuba sin su principal apoyo.
En ese contexto surgió la posibilidad de viajar a Cuba para mantener relaciones bilaterales y analizar posibilidades de intercambio comercial. Marín lo hizo junto a su familia y a Nelson Nicoletti y Rafael Follonier.
“El encuentro, ahora que lo recuerdo, fue realmente gracioso”, relató Marín. “Yo estaba durmiendo la siesta cuando vino mi hija Alina, me despertó y me dijo ‘papá, está Castro’. Yo pensé que estaba en la televisión, entonces le dije a Alina que iba a seguir durmiendo la siesta. ¡Pero no estaba en televisión, estaba esperando en la puerta de entrada de la casa!”, recordó Marín entre risas.
“Se había venido él solo con su chofer, y antes había pasado a saludar a “Chacho” Jarovslavsky, que se estaba tratando en un hospital que estaba a cuatro cuadras”, relató.
Aquel encuentro fue realmente productivo y extenso. “Estuvo como tres horas charlando, aunque fue más bien un monólogo”, señaló Marín, remitiendo a la conocida verborragia del líder cubano. Los dos políticos hablaron del mundo en general, de la situación de Cuba en ese momento, del bloque comunista y de las posibilidades de hacer un intercambio comercial.
“Fue una charla muy interesante, me permitió escucharlo y era realmente agradable escucharlo hablar. Realmente agradezco la oportunidad de haberlo podido conocer y de mantener ese extenso encuentro con él”, valoró el ex gobernador.
“En un momento dijo ‘bueno, me voy por que usted ahora tiene una reunión con el intendente’, y era cierto, tenía audiencia programada con el intendente de La Habana. Se levantó, nos saludó y se fue”. Esa fue la segunda vez y última vez que el pampeano estuvo frente a frente con Castro.
“Ahora que ha fallecido, creo que tuvo la suerte de vivir tantos años y ver que su revolución ha dejado un legado, quizá con algunos errores según mi concepto, una impronta enorme en la historia de Cuba y del resto del mundo, del continente americano en particular. Y además, plantarse frente a Estados Unidos no debe haber sido muy cómodo”, acotó.

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