Tanque del MOlino: demolición, pero sin explosivos

PATRIMONIO HISTORICO

La Comisión Provincial de Patrimonio Cultural recomendó a la Secretaría de Cultura de la provincia que solicite a la municipalidad de Santa Rosa un proyecto de demolición del tanque elevado de agua que está detrás del edificio del ex Molino Werner. El pedido podría demorar los planes de la ciudad de derrivar esa estructura para dar paso a la apertura de las calles Centeno y Alsina, creando un nuevo paso a nivel que unirá el centro con el barrio El Molino, ubicado al norte del histórico edificio.
“Se deberá contar con un Proyecto de Demolición suscripto por profesional responsable que asegure la integridad de los elementos patrimoniales cercanos que conforman el Conjunto Edilicio”, sostuvo el dictamen de la Comisión. Incluso se refirieron a las declaraciones públicas de funcionarios municipales y provinciales que mencionaron la posibilidad de utilizar explosivos brindados por el Ejército y, en ese sentido, expresaron su “rotunda negativa” a que se los utilice porque “pondría en riesgo la ya precaria situación de las edificaciones adyacentes”.
“Sugerimos priorizar alternativas menos perjudiciales para el conjunto edilicio patrimonial como, por ejemplo, el uso de medios mecánicos”, aseguraron.

Nuevas calles.
LA ARENA reveló la semana pasada que la comuna local había solicitado a la Comisión autorización para demoler esa estructura. El argumento esgrimido por el Ejecutivo santarroseño fue que dos informes técnicos de dos ingenieros indicaban que la torre que sostiene el tanque estaba en un estadio de equilibrio muy precario y era inminente que se derrumbara en dirección al resto de la edificación provocando un grave daño al patrimonio cultural de la ciudad.
Los estudios técnicos de los ingenieros se realizaron en el marco de un expediente en el que se tramita la apertura de dos calles que atravesarán el predio del viejo Molino: la calle Centeno, que se unirá con la Chacabuco, y la calle Alsina que continuará su recorrido hasta la calle Stieben. De acuerdo al croquis que figura en el expediente, ambas calles se cruzarán en un solo paso a nivel que ya cuenta con autorización con las autoridades competentes en materia ferroviaria.

Escuela de Cerámica.
El dictamen de la comisión, que se reunió el día lunes 26 de diciembre, no solo hace referencia al pedido de demolición del tanque de agua, sino también a otro tema que se viene analizando desde hace tiempo, a partir de otro pedido del municipio: la instalación en el edificio del viejo Molino, cuya propiedad corresponde al municipio local, de una Escuela de Cerámica.
El objetivo de la apertura de ese establecimiento es asegurar “presencia en el sitio” para “efectuar un mejor control de la totalidad del Conjunto Edilicio”, pero también integrar el barrio Almafuerte y darles a los vecinos una mejor respuesta que los involucre en el cuidado del histórico edificio.
La Comisión recomendó realizar las intervenciones de acuerdo a la propuesta que hizo la comuna, donde consta que las modificaciones sólo afectarán el interior del sector demarcado, con tabiques factibles de ser removidos y que el aspecto exterior no será alterado. Otra condición que impuso fue la de proceder con las obras priorizando la seguridad de los bienes patrimoniales y las personas que hagan uso del lugar, creando la señalización y los cerramientos de contención en sitios ya determinados.
El dictamen lleva las firmas de Lucías Colombato, de la Asociación Pampeana de Conservación del Patrimonio Cultural; Ana Rodríguez, de la Universidad Nacional de La Pampa; y de un representante del Colegio de Arquitectos. Las recomendaciones de la comisión tienen carácter vinculantes y están dirigidas a la Secretaría de Cultura de la provincia, organismo que tiene el poder de policía en la aplicación de la Ley de Patrimonio. Por ese motivo, ambos pedidos de intervención en el predio fueron canalizados por el municipio ante la secretaria de Cultura de La Pampa, Adriana Maggio.