Trabajadores reclaman por su fuente de trabajo

LA RECOVA, CERRADA

Desde hace varias semanas la céntrica confitería La Recova permanece cerrada, clausurada por la Dirección de Sanidad y Control de Actividades Económicas de la Municipalidad de Santa Rosa.
Obviamente la determinación comunal sorprendió a muchos santarroseños, porque se trata de una esquina y un comercio popular de la ciudad. En ese lugar, desde que cualquiera puede tener memoria, existió una confitería. Primero fue “El Aguila”, uno de los reductos tradicionales de décadas atrás. Hildo Lambert fue uno de los primeros concesionarios, y luego se sucedieron otros hasta que posteriormente la familia Corredera se puso al frente.
Hubo algunas presentaciones judiciales -de otros integrantes de la misma familia- que provocaron situaciones engorrosas; y hasta algún cierre temporario del comercio.

Clausura.
Ahora, desde el 14 del pasado mes de abril, nuevamente la faja de clausura, esta vez por “falta de habilitación comercial”, La Recova se encuentra cerrada.
Esa clausura coincidió con “vacaciones” de La Capital ubicada en la esquina de enfrente, por lo que durante varios días el panorama del céntrico lugar cambió radicalmente para el observador impensado.
Por estos días una banda colocada en una de sus vidrieras anuncia la clausura del local; pero al lado puede leerse un reclamo de los empleados de La Recova, esto es mozos, personal de cocina y otros trabajadores -alrededor de una veintena-, pidiendo la reapertura.

Angustia de trabajadores.
Allí puede leerse lo que sostienen los trabajadores: “Pudo más la lealtad partidocrática y el consejo jurídico de un cagatintas que la angustia y necesidades de trabajo de más de veinte familias santarroseñas. Con comprobada ilicitud la Municipalidad de Santa Rosa clausuró por tiempo indeterminado el bar La Recova, un faro y referencia de los pampeanos en la capital provincial”, dicen.
Y agregan: “Cegó así no sólo un emprendimiento gastronómico de primerísimo nivel, sino lo que es peor la fuente de ingresos de una veintena de vecinos a los que sumió en la aflicción, el desconsuelo y la incertidumbre. El motivo invocado, la falta de habilitación comercial, constituye un insulto y una afrenta al prestigio comercial labrado con infinito esfuerzo durante tres décadas. El intendente y sus prosélitos infligieron descaradamente el precepto constitucional que les prohíbe ejercer funciones judiciales”, señalan.

“Gravísimas consecuencias”.
El propietario y los trabajadores de La Recova hacen “responsable al intendente Leandro Altolaguirre, y a la burocracia que lo secunda de las gravísimas consecuencias espirituales, personales y patrimoniales que el arbitrario hecho ocasiona y reclamamos la inmediata reapertura más la reparación de los daños infligidos”, concluyen.
Desde el municipio, ayer, no hubo respuesta.