Tres condenas por agredir a mujeres

LAS CAUSAS SE RESOLVIERON EN DOS MESES Y MEDIO

El juez de audiencia Daniel Sáez Zamora, por intermedio de un procedimiento de juicio abreviado, condenó a Damián José Luis Schmidt a seis meses en suspenso por ser autor material y penalmente responsable de los delitos de daño simple y amenazas simples, en concurso real, en un contexto de violencia de género de acuerdo a la ley 26.485 de Protección Integral a las Mujeres. El expediente se resolvió en un mes.
El acuerdo fue rubricado por el fiscal Torino, el defensor oficial Juan José Hermúa y el acusado, un policía de 33 años. Las partes también convinieron que Schmidt deberá cumplir las siguientes reglas de conducta por un plazo de dos años: fijar residencia, de la que no podrá ausentarse sin previo aviso a la autoridad de control; someterse a “un tratamiento psicológico relacionado con la problemática de la violencia y la visibilización de esas situaciones”; y abstenerse de tener contacto con la víctima (una ex pareja).
El hecho se registró durante el fin de semana del 19 al 21 de agosto pasado, cuando el policía se hizo presente en el domicilio de su ex pareja, en Santa Rosa, y “efectuó un disparo con un rifle de aire comprimido contra uno de los vidrios de las aberturas del departamento, provocando un daño en ella”.
“Esa conducta fue perpetrada luego de un sinnúmero de hostigamientos efectuados por el imputado hacia la víctima en forma personal, con presencias y pasadas en su vehículo por la casa de la damnificada y en forma telefónica con llamados y mensajes intimidatorios”, dijo el juez en la sentencia.

Más amenazas.
Por su parte, el juez de control, Nicolás Casagrande Lorences, condenó a José María Rojas a seis meses de prisión en suspenso, como autor de los delitos de violación de domicilio y amenazas simples, dos hechos, en concurso real, y le fijó el cumplimiento de reglas de conducta por dos años, entre ellas la prohibición de relacionarse de modo alguno con la víctima.
La resolución del magistrado fue consecuencia de otro juicio abreviado firmado entre el fiscal Andrés Torino, la defensora oficial Paula Arrigone y el imputado, un jornalero de 29 años. La damnificada también dio su consentimiento al ser notificada.
En un legajo se probó que el 4 de julio pasado, la ex pareja de Rojas vio, al llegar a su hogar, que el acusado estaba en el comedor y había ingresado sin autorización, por lo que le pidió que se retirara. El agresor reaccionó “tomándola del cuello y diciéndole ‘… si te encuentro con otro te voy a cagar matando'”. Luego se alejó del lugar.
En el otro expediente se dio por demostrado que días después, el 25 de julio, a primera hora de la mañana, la mujer recibió un llamado de su ex cuando estaba en su lugar de trabajo, con más amenazas.

Lesiones leves.
Finalmente, la jueza de control, María Florencia Maza, condenó a Ariel Fernando De la Cruz a ocho meses de prisión en suspenso, por resultar autor material y penalmente responsable de los delitos de lesiones leves calificadas por la relación de pareja, en concurso real con lesiones leves, en concurso material con amenazas simples en dos oportunidades en concurso real entre sí. El caso se definió en 45 días.
Además le fijó reglas de conducta por dos años: fijar residencia, someterse al contralor de la Unidad de Abordaje, Supervisión y Orientación de personas en conflicto con la ley penal, abstenerse de entrar en contacto con su ex pareja ni acercarse a menos de 300 metros de su domicilio, y realizar un tratamiento psicoterapéutico.
Este legajo también se cerró a través de un abreviado rubricado por el fiscal Walter Martos, el defensor oficial Pablo De Biasi y el imputado, un jardinero de 18 años que admitió su culpabilidad. Con respecto a la damnificada, no pudo ser localizada ni por la fiscalía ni por la Oficina Judicial para informarle los alcances del acuerdo y conocer su voluntad sobre él, ya que se mudó fuera de la provincia.
Maza dio por demostrado que el 6 de agosto pasado se generó una discusión entre De la Cruz y su ex pareja y que, ante la negativa de ella de mantener relaciones sexuales, el hombre “se ofuscó y se colocó un cuchillo en el cuello, diciendo que se quería matar”, según puede leerse en el fallo.