Tres familias con problemas

Tres familias humildes -con sus respectivos hijos- viven, hace cinco meses, en una casa de Villa Santillán. La vivienda ubicada en la calle Juan Bautista Alberdi y avenida Edison se encuentra en estado de abandono y en condiciones precarias, con humedad en piso y paredes y sin aberturas.
“Estamos viviendo acá hace cinco meses. Somos tres familias con hijos y en cualquier momento nos van a desalojar. No tenemos ayuda estatal, ni de la Municipalidad de Santa Rosa ni del Gobierno de La Pampa. Nos acomodamos y vamos tirando como podemos con algunas cosas que nos presta la gente”, sostuvo Adrián uno de los ocupantes en diálogo con LA ARENA.
En ese sentido, indicó: “Una vez vinieron las asistentes sociales del municipio, nos tomaron los datos y nunca más volvieron. Para colmo, la municipalidad nos ofrece pagarnos un mes de alquiler para que dejemos el lugar, es algo que no nos sirve. Queremos un trabajo en blanco para tener nuestro hogar”. Y agregó: “Tenemos miedo por los nenes porque en cualquier momento nos desalojan y no queremos estar en la calle en pleno invierno”.
Por otro lado, los jóvenes se quejaron de la violencia con la que actúa la policía. “Con frecuencia vienen a allanarnos y nos patean todo. Además, desenfundan las armas delante de los nenes y los traumatizan. Nos tratan como si fuéramos delincuentes”, denunció públicamente.
Asimismo, Adrián reveló que habló con el dueño (de apellido Carro) y le propuso un arreglo para seguir viviendo en el lugar. “Hablé con Carro y le dije que nos preste la casa, a cambio la cuidamos y limpiamos pero no quiso. La casa está totalmente abandonada -desde 2009 no se pagan las tasas municipales- y los delincuentes robaban y se escondían acá. Además, funcionaba como aguantadero”, sentenció.
Lo más preocupante es que los niños (todos de entre 2 meses y 3 años) no tienen para comer. “Necesitamos mercadería para que los nenes puedan alimentarse, nosotros nos arreglamos con yerba y azúcar. Cualquier colaboración de la gente nos viene bien, ya sea ropa, zapatillas, frazadas, alimentos, una estufa eléctrica o un caloventor”, concluyó.