Un año de cárcel por intoxicación masiva para Jamad

CASO JAMAD: LA CORTE SUPREMA DECLARO "INADMISIBLE" UN RECURSO FEDERAL

La Corte Suprema de Justicia de la Nación terminó con las últimas esperanzas del empresario José María Jamad de zafar de la cárcel, al considerar “inadmisible” su recurso extraordinario federal. Al resolverse el rechazo el dueño de la Pizzería La Posta, y las panaderías El Abuelo Julio y Crocante deberá cumplir un año de prisión efectiva.
Jamad está acusado de resultar “autor penalmente responsable del delito de Envenenamiento Culposo Agravado de Sustancias Alimenticias y Expendio Culposo Agravado de mercaderías peligrosas para la salud, en concurso ideal”.
El comerciante fue a juicio por la intoxicación masiva de productos elaborados en sus panaderías, dado que se comprobó que se utilizó bromato de potasio en la elaboración de los productos que fueron consumidos por los santarroseños.

Masiva intoxicación.
La fecha es fácilmente recordable, 6 de enero de 2011, Día de Reyes. Ese día y los subsiguientes se produjo la intoxicación en Santa Rosa de al menos 57 personas por la ingesta de productos panificados con bromato -un aditivo que está prohibido- de la pizzería La Posta y las panaderías El Abuelo Julio y Crocante, todos comercios pertenecientes a José María Jamad.
En un primer momento el mismo Jamad y Angel Carlos Parodi -por entonces responsable municipal de Bromatología-, fueron juzgados oral y públicamente en la Cámara en lo Criminal 1. El primero acusado de envenenamiento culposo agravado -por haber puesto a la venta esos productos-, porque hubo personas que resultaron enfermas. El delito prevé penas de entre seis meses y cinco años de prisión.
Por su parte quien era funcionario municipal, este es Parodi, fue imputado de retardar un acto de su oficio porque tardó 72 horas en clausurar los locales cuando ya se había declarado el alerta epidemiológico (esta figura prevé solo el pago de una multa e inhabilitación especial).

Bromato en frasco de sal.
La Justicia determinó que el bromato, supuestamente, estaba en una bolsita de nylon, con el logo de El Abuelo Julio, que el propio Jamad les entregó luego de producida la intoxicación a los inspectores municipales Silvia Patricia Ricciardi y Rubén Esteban Aimar.
Según Jamad era sal a la que alguien le puso bromato. Ricciardi describió al contenido de la bolsita como “cristales sólidos”. Sin embargo, la comuna no pudo hacer las pruebas que pretendía porque el imputado solamente tenía una muestra pequeña y no un producto envasado.
En un primer momento desde Bromatología creyeron que la intoxicación se debía al mal estado de la muzzarella porque los primeros síntomas aparecieron en clientes que habían comido pizzas en La Posta. En la acusación fiscal se especificó que hubo 57 casos constatados de gastroenteritis, aunque se agregó que en aquella época el Ministerio de Salud había hablado oficialmente de 81.
Un laboratorio de alta complejidad de Bahía Blanca detectó, a pedido de la Municipalidad, que en los productos panificados de Jamad había 104 partes de bromato por millón (no se especificó si era bromato de potasio o de sodio), lo que equivale a 10,4 gramos de bromato por cada 100 kilos de harina; o sea 5,2 más de lo que se permitía como estándar máximo hasta hace 1995, cuando el Ministerio de Salud de Nación prohibió el uso del aditivo cancerígeno en panes y facturas.

El periplo judicial.
El Tribunal de la Cámara en lo Criminal 1, integrado por los Jueces, Alejandra Ongaro, Elvira Rosetti y el Miguel Angel Gavazza, había condenado a Jamad en 2014; después el TIP confirmó la sentencia; y lo mismo hizo el Superior Tribunal, en octubre de 2016.
El defensor de Jamad había argumentado que hubo ausencia, retardo del control por parte de las autoridades municipales encargadas del área, y el apuntado fue concretamente Andrés Parodi (quien llegó procesado al juicio oral y resultó absuelto), quien era jefe de Bromatología de la Municipalidad de Santa Rosa, durante la gestión del intendente Francisco Torroba.
La Justicia provincial había considerado que Jamad no cumplió con el cuidado que como propietario debió tener sobre la compra de mercadería, y con el control de la materia prima utilizada para sus productos.