Un argentino en la misión Cassini

EL ASTRONOMO CORDOBES CESAR BERTUCCI ESTUVO EN EL MAGNETOMETRO DE LA SONDA

Es el argentino que más tiempo estuvo en la misión. Ingresó al proyecto pocos meses antes de que Cassini llegara a Saturno. Ahora pasará años interpretando el enorme caudal de información que se recolectó en estos 13 años.
El astrónomo cordobés César Bertucci tiene el mérito de ser el argentino que más tiempo ha estado vinculado a la misión espacial Cassini-Huygens, que el viernes 18 de septiembre finalizó su vida estrellándose contra el planeta Saturno. Para este científico argentino, haber logrado el aterrizaje en forma controlada del módulo Huygens en la superficie de la luna Titán, detectar el océano de agua líquida en la luna Encélado, y el descubrimiento de los lagos de metano también en Titán, son los tres logros mayores de esta misión histórica. “Después hay muchos más”, sostuvo el astrónomo, anticipando que la interpretación de los datos que envió la sonda llevará muchos años más. Y seguramente deparará nuevas sorpresas.
El viernes 18 de septiembre a primera hora de la mañana, César Bertucci presenció como una importante etapa de su vida llegaba a su fin. Fue cuando la sonda espacial Cassini se sumergió a miles de kilómetros por hora en la pesada atmósfera del planeta Saturno, y se incineró cual si fuera una estrella fugaz. Con ello terminó la etapa más importante de esta exitosa misión espacial, y comenzó otra que llevará muchos años, la del análisis de datos.
“Es una misión que por su duración ha marcado nuestras vidas, la vida de una generación de investigadores”, confesó el joven científico en una entrevista que mantuvo con Radio Noticias unas horas antes de la inmersión en Saturno, cuando la sonda aún estaba viva. “Tengo 43 años y entré a la misión Cassini cuando tenía 30 años. Conmigo entraron un montón de científicos jóvenes que terminamos de doctorarnos, y ahora nos vemos y estamos 13 años más viejos, hemos mejorado mucho nuestra colaboración pero Cassini nos ha marcado, porque fue un proyecto tan importante que cada vez que hablemos en una reunión, vamos a hablar de Cassini”, vaticinó. “Tenemos muchos recuerdos y muchos descubrimientos juntos, muchas horas de mirar los datos, de encontrar cosa nuevas, y de maravillarnos”.

De Francia a la Nasa.
César Bertucci es cordobés aunque hace ya muchos años está radicado en la ciudad de Buenos Aires. Reviste en el Instituto de Astronomía y Física del Espacio (IAFE), un instituto que depende de Conicet y de la Universidad de Buenos Aires. Su oficina de trabajo está en el predio de la Ciudad Universitaria.
Bertucci se recibió de astrónomo en 2000 en la Universidad Nacional de Córdoba y comenzó un doctorado en Francia centrado en los fenómenos de la física espacial, una disciplina que estudia “los fenómenos físicos que ocurren en el espacio que hay entre los planetas y se hacer a partir de los datos que proveen los satélites artificiales”, explicó el científico. “Nosotros analizamos esas mediciones, las interpretamos y podemos saber muchísimas cosas de los planetas del Sistema Solar, por ejemplo cómo han evolucionado, cuál es su estructura interna y un montón de aplicaciones más”.
El doctorado terminó en 2003. Justo cuando decidía qué rumbo iba a tomar, Bertucci vio un anuncio de un trabajo para analizar los datos que enviaba Cassini. Fue todo muy rápido y al poco tiempo el joven astrónomo ingresó a la misión justo cuando empezaba su etapa principal. “La sonda se lanzó en 1997, cuando yo aún era un estudiante de astronomía; le tomó 7 años llegar hasta Saturno. En 2004, cuando empezaba mi primer contrato como investigador, tuve el privilegio de formar parte de Cassini desde el momento en que entró en órbita”, resaltó, con merecido orgullo.

Esas ganas de gritar.
Consultado por momentos especialmente emotivos de tantos años de trabajo, Bertucci contó que “muchas veces cuando mirás los datos, conmueve darte cuenta que sos el que está viendo esa realidad por primera vez, antes que cualquier otro humano. Eso es muy impresionante”, confesó.
Hace no muchos años ocurrió uno de esos hechos que marcan a fuego a una persona que disfruta con pasión de su trabajo. “Era tarde, muy tarde; estaba en mi oficina analizando unos datos, y me doy cuenta que esos datos en vez de decirme una cosa me estaban diciendo otra, aparentemente contradictoria”.
Lo que estaba viendo Bertucci, un campo magnético residual de Saturno en la atmósfera de Titán, era algo que hasta ahora no se había detectado en nuestro Sistema Solar, y que ameritaba salir corriendo a contárselo a alguien.
“Lo que había sucedido es que Titán había traspasado la zona de influencia del campo magnético de Saturno, había salido de esa zona de influencia, y al salir quedó guardado en su atmósfera el campo magnético del ambiente en el que había estado antes; es como si se hubiera grabado en la atmósfera de Titán el recuerdo de dónde había estado antes”.
“Es una propiedad que tienen los gases que estudiamos nosotros, que se llaman plasmas, qué prácticamente no se ve en el Sistema Solar. Y era la primera vez que lo estábamos viendo con nuestros propios ojos, yo lo estaba viendo por primera vez”.
“Eran datos crudos, duros, y la evidencia era flagrante, contundente. Estaba ahí, delante de nuestros ojos”, contó el científico con emoción. “Me acuerdo que no tenía a quien hablarle; salí de mi oficina y empecé a golpear en distintas oficinas” en busca de algún oído predispuesto. Como ya era tarde, prácticamente no quedaba nadie en las oficinas del IAFE. Solo estaba la jefa del magnetómetro, que siempre se quedaba más que el resto. “Entre y le conté todo, con mucho entusiasmo, ‘mirá, hice esto’, le dije”. Y ambos compartieron la emoción del descubrimiento.

Tres hitos de la ciencia.
Los descubrimientos que pueden acreditarse a la misión Cassini-Huygens “son un montón”, consideró Bertucci. De ellos, señaló a Radio Noticias los tres principales según su criterio.
“Primero, la hazaña ingenieril de hacer aterrizar un vehículo como la sonda Huygens, que iba con Cassini, en forma controlada en una luna (Titán) del Sistema Solar exterior”. Esto ocurrió en el año 2005 y fue “una proeza extraordinaria”. Aún con todos los contratiempos -algunos instrumentos no funcionaron-, el “aterrizaje” de Huygens en un mundo helado ubicado a millones y millones de kilómetros, es el primer orgullo de la misión.
El segundo hito, bastante reciente, fue la detección de un océano debajo de la luna Encélado, otra de las lunas mayores de Saturno. “Antes que Cassini llegara, Encélado era un mundo muerto para la comunidad científica. Después fue el magnetómetro, y no el instrumento de imágenes ni el instrumento que mira las atmósferas, sino el magnetómetro el que detectó una atmósfera alrededor de Encélado”.
Al poco tiempo se descubrieron los enormes geyseres que expulsan hielo y agua líquida del interior de Encélado y que eran responsables de esa atmósfera. “Y después utilizando todos los instrumentos de Cassini juntos, se pudo deducir que hay agua líquida por debajo de la capa de hielo que recubre a Encélado. Ese me parece uno de los hallazgos más importantes”. Hoy la comunidad científica mira con interés ese océano interior y lo considera un objeto de estudio fundamental de futuras misiones.
El tercer hito fue descubrir la presencia de metano líquido en la luna Titán y ver las imágenes del Sol reflejado la superficie de sus lagos de color amarillo metálico. “En nuestro planeta, podés ver el Sol reflejado en un mar o un lago; en Titán, reflejado en un lago de metano líquido”, se emocionó Bertucci. La luna Titán no solo tiene lagos congelados sino también “continentes” e islas, y una dinámica atmosférica similar a la de la Tierra solo que más densa y con procesos químicos que llevan horas y días debido a la bajísima temperatura. “El metano se evapora, forma nubes y llueve; solo que el proceso dura meses o años”, comparó.
“Ahora solo se cierra una etapa. Vamos a pasar años y años analizando todos los datos que tenemos, y seguramente vamos a seguir descubriendo cosas nuevas”, anticipó el científico argentino.