“Un giro al populismo financiero”

ECONOMISTA ASEGURA QUE EL PAIS VA RUMBO A ENDEUDARSE PARA SOSTENER EL PRECIO ACTUAL DEL DOLAR

Andrés Asiaín, del Centro “Scalabrini Ortiz”, afirmó que entre los factores de poder que sostienen al macrismo hay una puja: moderar el ajuste para evitar una derrota electoral en 2017 o continuar el ajuste sacrificando a Cambiemos en pos de socavar los avances sociales y económicos de los últimos 12 años.
El licenciado en Economía Andrés Asiaín, uno de los referentes del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortíz (Ceso), afirmó en los últimos días que el gobierno nacional realizó un giro en su política económica, orientándola a lo que dio en llamar “el populismo financiero”. En diálogo con Radio Noticias 99.5, el economista realizó una descripción de ese concepto.
“El populismo financiero es la política que desde mediados de los años ’60 hasta ahora terminan por aplicar los gobiernos de corte liberal-conservador, luego del fracaso de las recetas tradicionales. En el caso del ‘Rodrigazo’, en 1965, se trató de un ajuste con devaluación y aumento de tarifas que, en lugar de lograr el objetivo de precios que querían, lo único que hizo fue acelerar la inflación. Algo parecido pasó al comienzo del gobierno de Carlos Menem, con el plan Bunge&Born, que desató una escalada inflacionaria. Y algo similar le está pasando a Macri, quien llegó con la receta del manual ortodoxo importado, que aplica el sinceramiento de la economía, y, más que sincerarla, desajusta todas las variables”, afirmó.
-¿El giro hacia el populismo financiero es un escape?
-Ante esta situación, los gobiernos de corte conservador neoliberal, suelen cambiar el rumbo y avanzar a lo que nosotros denominamos el “populismo financiero”, es decir, la plata dulce de la época de Martínez de Hoz, o el dólar barato de la Convertibilidad. Entonces, se va a apelar al endeudamiento externo para mantener el valor del dólar, con cierto retraso cambiario; una apertura importadora, para tratar de controlar a los formadores de precios que, obviamente, va a tener un costo de productividad y empleo muy grande; y tratar, mediante la obra pública y el auge del crédito para consumo, de sostener la actividad en base a la construcción y los servicios, con cierta recomposición del poder de compra del salario y la jubilación gracias a la baratura del dólar y de un ingreso de productos importados más baratos.
-¿Quién gana en este esquema?
-Obviamente gana el sector financiero, tanto nacional como internacional, también algunas empresas de servicios públicos que pasan a facturar a valor dólar. La duda que surge está en torno a que este esquema no favorece al sistema agroexportador porque el dólar retrasado no le hace bien, pero creemos que esto se va a zanjar mediante una rebaja de las retenciones que compense el retraso cambiario. Esta será la prenda de unidad de los sectores dominantes que hoy apoyan a Macri. Además, puede reflotarse la construcción si se relanza la obra pública y mejorarían los sectores ligados a los servicios que no compitan con la importación.
-¿Esto se realizará con endeudamiento?
-Sí, el sostenimiento del dólar está totalmente atado al endeudamiento.
-Menemismo puro.
-Sí. Es el camino del ajuste duro y pleno que quisieron implementar, pero que estuvo mal implementado porque no están las condiciones sociales para hacerlo. Entonces, ni siquiera les salió. Incluso si les hubiera salido, implicaba mantener la economía en una recesión y con una distribución muy desigual, pero era un esquema que los iba a llevar a una derrota electoral, entonces, ante la necesidad de llegar a la próxima elección con algún indicador positivo, creemos que se está dando este giro del ajuste al “populismo financiero”. Por supuesto que esto no está zanjado, sino que es una disputa entre sectores del gobierno y una lucha de intereses. Esto va a depender de la política. La otra alternativa es que reincidan en nuevos aumentos del dólar y las tarifas sin importarles lo que ocurra con las elecciones y que todo termine en la “depreflación”, es decir, recesión económica más aceleración de la inflación. Esta sería una posibilidad si uno pensara que los factores de poder no quieren la estabilidad del gobierno de Macri sino que lo toman como un gobierno de transición, útil para socavar el piso logrado en los últimos 12 años en términos de conquistas sociales y económicas por los sectores mayoritarios. En ese caso, Macri sería un gobierno de avanzada, que va al frente, lo estrolan (sic), pero llegan al próximo gobierno con ventaja para rediscutir la distribución del ingreso y el perfil productivo de la economía.
-¿Llegar con salarios bajos y los sindicatos débiles?
-En la idea de volver competitiva a la Argentina a partir de la baja de los costos internos, entran los salarios de los trabajadores pero también los costos de los servicios profesionales, los fletes, el transporte, la logística, el pequeño comerciante, los taxistas y todo.
-¿Por qué pasa el tiempo, las experiencias se acumulan y no queda claro para la mayoría de la población que la teoría del derrame no da el resultado prometido?
-Los países del tercer mundo son como un ciudadano humilde en la gran ciudad. Las posibilidades de ascenso social en un sistema económico mundial como el que hay, que tiende a profundizar las diferencias, hace que sea muy difícil. Entonces, las dificultades que atraviesa un proceso como el del kirchnerismo, apostando al mercado interno, las limitaciones con las que choca, hace que la sociedad muchas veces gire en el sentido contrario y reincida en reiterativos fracasos. Uno puede decir: “no aprendemos más” o pensar que las condiciones internacionales hacen muy difícil que un país como el nuestro pueda subir un escalón en la distribución de la riqueza mundial. Es un problema que excede lo nacional y pasa al plano regional.

Currículum vitae.
Andrés Asiaín es licenciado en Economía, profesor de Crecimiento Económico de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), investigador del Instituto de Estudios Históricos, Económicos, Sociales e Internacionales (Idehesi-Conicet-UBA) y del Centro Cultural de la Cooperación. Además, integra la Cátedra Nacional de Economía Arturo Jauretche y es becario doctorado de Ciencias Sociales del Conicet. Publicó numerosos artículos académicos y de divulgación y es colaborador frecuente en medios gráficos, radiales y televisivos.