Una multitud por el rap

EN EL PARQUE OLIVER

Como ocurre los domingos de por medio, el anfiteatro del parque Oliver reunió a una multitud de adolescentes y jóvenes que, al ritmo del rap, entretuvo a la gente que se acercó para deleitarse con las rimas improvisadas de estos chicos que, con toda la imaginación, traen a nuestras tierras un estilo surgido en los barrios marginales de New York.
Con las agradables temperaturas que se registraron en la jornada dominguera, fueron varios centenares de personas las que aprovecharon para matear en el parque Oliver y que además observaron atentamente las famosas “batallas”, como se le denomina al enfrentamiento verbal improvisado que los raperos mantienen, ya sea uno contra uno o en parejas, mientras se miran fijamente a los ojos.
El estilo crece a paso firme en la ciudad y se nota que el público se acerca a la movida rapera, una de las vertientes de la cultura hip hop. Pareciera que el rap llegó a la capital pampeana para quedarse y lo mejor de todo es que no discrimina edades, ni sexo ni clase social. Es una verdadera fiesta para la familia. Si bien en los enfrentamientos se suelen utilizar palabras subidas de tono, el arte de rapear hace mover las cabezas -como diciendo sí- de todos los que se acercan, tanto que los mayores se ubican con sus sillas reposeras y el mate, mientras los niños y adolescentes observan bien de cerca desde las escalinatas.

Saludo.
Un jurado evalúa, los organizadores proponen una temática a improvisar y los raperos, que en su mayoría visten gorras de grandes viseras y remeras anchas, son auténticos payadores de la calle que descargan versos con palabras certeras al ritmo de una base o, como pudo observarse en ciertos casos, con una guitarra de fondo.
Lo llamativo y positivo de este estilo es que después de cada batalla y de improvisar buscando “quebrar” el autoestima del rival, todo termina en un saludo fraternal y con el estallido de las palmas del público.