Una víctima del terrorismo de Estado, acusó a Aragonés

Rosalinda Gancedo, quien fue detenida ilegalmente y torturada en la Seccional Primera de Santa Rosa durante la última dictadura, acusó ayer directamente al piquense Carlos Aragonés como “uno de los civiles que marcó” a quienes debía detener el aparato represivo, al declarar en una nueva audiencia del juicio de la Subzona 14 II donde se investigan delitos de lesa humanidad cometidos en La Pampa.
La víctima del terrorismo de Estado dijo que su primera detención fue por la toma de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) de General Pico, al igual que el resto de los estudiantes y personal de la Universidad, y advirtió que la represión comenzó antes del golpe militar del 76, apuntando directamente contra Aragonés.
Gancedo, que brindó el primer testimonio en la audiencia de ayer -el debate seguirá el 8 y 9 de noviembre-, señaló que las detenciones del 24 de marzo de 1976 “no nacieron de un repollo”. Recordó que en la Facultad de Ingeniería los estudiantes hacían “un trabajo social profundo”, lo que “generaba rispideces con la CGT, principalmente con Aragonés, y eso se profundizó el 1º de julio del 74 cuando falleció el general Perón”. Señaló que los sindicalistas tenían “patotas que empezaron a hostigarnos”, porque “Aragonés quería cooptar el trabajo que hacíamos” y pidió la intervención de la UTN.
También contó que la UTN realizaba la planimetría de la ciudad para agua y cloacas y que “eso lo querían hacer las empresas privadas, pero lo hizo la Universidad. Hubo mucha persecución”.
Dijo que Aragonés acusaba a los estudiantes de ser “guerrilleros” y señaló que un día que caminaba por la calle, repartiendo folletos donde los estudiantes contaban el trabajo solidario que hacían en la facultad, fue interceptada por dos patrulleros. “En uno de ellos, estaba Aragonés y dijo: ‘es alumna de la facultad deténganla’; nosotros quedamos marcados por Aragonés, fue uno de los civiles que nos marcó”.
“Aragonés tuvo un rol protagónico en mi detención. Estuvo en la comisaría de Pico cuando me llevaron, hizo una denuncia”, añadió. Al igual que otros alumnos, Gancedo participó de la toma de la UTN de General Pico. “Era una toma pacífica”, manifestó. Por el desalojo de la facultad, hubo “muchos alumnos detenidos” e indicó que un fotógrafo del diario La Reforma, Chito Verga, tomaba imágenes de los jóvenes que sufrían “un hostigamiento permanente”.

Sin orden judicial.
Además, la mujer contó cómo fue la detención de su compañera de vivienda Raquel Barabaschi en diciembre de 1975, en medio “de un operativo militar enorme; decían que era un operativo antisubversivo, mi mamá se negó y les decían que estábamos en democracia y debían tener una orden del juez” a lo que los policías respondieron que “no hacía falta”.
Por otro lado, Gancedo fue detenida el 24 de marzo de 1976 junto a otros estudiantes como Rivoira, Audisio, Barabaschi, Brinatti, entre otros. Ella fue trasladada desde Pico a la Seccional Primera de Santa Rosa e identificó “a la celadora Elsa” como quien la trasladaba para que sea interrogada en la planta alta del edificio donde se realizaban las torturas y le preguntaban por las autoridades de la facultad, por Calvo, por Covella, por Barabaschi”. Dijo que identificó a Carlos Reinhart por su voz “finita” y “el aliento a whisky”.
Sobre su detención en Pico, indicó: “Ahí pudimos ver que Aragonés conversaba con personal del Ejército que tenía copada toda la comisaría, hablaba de un operativo que se había hecho en un barrio de estudiantes de la Facultad, él decía que no había gente del grupo subversivo, pero hablaba muy tranquilo, como si fuera uno de ellos”.
Comentó que cuando llegaron a Santa Rosa en la Primera estaban Fiorucci y Baraldini y no las hacían identificar en el ingreso. En otro tramo del relato, contó que en una oportunidad “Baraldini y el obispo Arana fueron a ver a Mireya Regazzoli, y no sé por qué entran a mi celda, Arana me preguntó qué necesitaba y yo le pedí mi libertad, y él me dijo que si yo estaba ahí era porque me había portado mal”.
Durante su detención, manifestó que en una oportunidad se cruzó con Francisco Cortada, otro estudiante, y “tenía los ojos hinchados, rojos” por los golpes. En los interrogatorios, dijo que identificó a los torturados porque escuchó a “alguien” que mencionó a Cenizo, a Fiorucci y a Aguilera. “Son las que puedo saber con seguridad que estaban”.
Por otro lado, Gancedo se dirigió a Baraldini, responsable máximo de la aplicación del plan represivo en La Pampa, y a los otros detenidos, y les dijo que debían “saber que los que subvirtieron el orden constitucional fueron ellos” y se mostró “honrada” que los acusados tengan “defensor y no estén vendados y sepan por qué están detenidos”.
Por último, se refirió al caso de Santiago Maldonado. “Vengo del sur, cerca de donde desapareció, quiero pedir justicia por mí, por todos mis compañeros y compañeras, todos los que tuvieron que pasar por las manos de Baraldini y el resto, y pido justicia por Santiago Maldonado”, cerró.

Una reunión y listas negras
Zelma Rivoira dijo que después de ser liberada se enteró de “una reunión en el Centro de Empleados de Comercio de Pico, donde estaban Camps, Cobuta, Marín, Aragonés, Vicente” y “se decidió quiénes iban a quedar presos y quiénes no”. Y agregó: “Con una cruz ibas preso, dos cruces los que iban a estar vigilados y tres cruces eras libre de culpa y cargo”.