Una condena efectiva

AMENAZAS A PAREJA

El juez de control Néstor Ralli, a través de un juicio abreviado, condenó a un hombre de 26 años a un año de prisión de efectivo cumplimiento por el delito de amenazas agravadas, por el uso de armas, en perjuicio de su pareja. Además dispuso que sea examinado por el psiquiatra forense para determinar si posee alguna adicción y, eventualmente, si necesita algún tratamiento.
El imputado, que trabaja de gasista, ya tenía una condena previa a seis meses de prisión por amenazas simples, dictada el 19 de junio del año pasado, por lo que ambas fueron unificadas en la pena única de un año. El acuerdo de juicio abreviado fue requerido por la fiscal Leticia Pordomingo y el defensor oficial Martín García Ongaro, quienes en la solicitud afirmaron que el condenado -quien permanece detenido en la alcaidía- es alcohólico.
Ralli señaló en la resolución que “si bien a mi criterio es escasa la sanción acordada entre las partes, máxime teniendo en cuenta los antecedentes que pesan sobre el imputado”, añadió que el Código Procesal Penal le “prohíbe fijar una pena superior o más grave a la solicitada por el Ministerio Público Fiscal”.
El hecho por el que el hombre fue condenado ocurrió el pasado 19 de diciembre en la vivienda que compartía con su pareja. Allí, después de una discusión, le dijo que “no se iba a ir, que no iba a sacar nada y que te voy a cagar matando”. En ese momento tomó una cuchilla y haciendo ademanes con ella, le tiró puntazos a la altura del cuello y la cintura.
Posteriormente tomó a la mujer de los cabellos y le dijo “te voy a cagar matando y voy a cumplir la condena”, y siguió con los puntazos hasta que comenzó a autolesionarse con la cuchilla en los brazos. También llegó a pasarle el arma a la víctima por el cuello y el vientre.
El juez consideró probado el delito “toda vez que le refirió anuncios por demás idóneos para lograr infundir un verdadero y ostensible temor a su pareja, utilizando para ello un cuchillo”.