Una interna de la U13 tomó de rehén a una compañera

Una interna de la Unidad Penitenciaria se comunicó ayer con este diario para denunciar una toma de rehenes que supuestamente se estaba generando en el interior del establecimiento. El llamado fue breve pero la mujer pudo decir que "una presa tenía de rehén a otra en el pabellón número 3" y que el episodio se había generado cerca de las 12.30 "porque el jefe administrativo de la cárcel, de apellido Herrera, no le entregó un cartón de cigarrillos".
"El personal está tratando de tapar todo. Tanto la rehén como su captora, vinieron hace unos meses de la cárcel de Ezeiza. Supuestamente las trajeron a La Pampa porque en Buenos Aires las querían matar. Ellas están separadas del resto de las internas, que son alrededor de 30 mujeres. Lo que no se sabe es si realmente la chica está de rehén o si se trata de un simulacro. Desde que llegaron a Santa Rosa, rompieron todo lo que hay adentro del pabellón. Además tienen colgadas unas frazadas y amenazaron con prenderlas fuego", dijo la interna. Y agregó: "Lo peor de todo esto es que la chica que está de rehén es menor de edad, cuando acá sólo pueden estar personas mayores. La jefa interna de la Unidad la infiltró".
A raíz del llamado de alerta, un cronista de este diario concurrió al lugar con intenciones de hablar con un superior. Sin embargo, en la vereda de la cárcel, un hombre que vestía uniforme de alto rango, informó que "no había pasado nada grave", y que "solamente una interna había tenido una alteración". El hombre no quiso identificarse y tampoco especificó qué clase de "alteración" había tenido la muchacha. "Lo único que puedo pasarle es el número de la oficina de Prensa del Servicio Penitenciario Federal en Buenos Aires", dijo a LA ARENA.
Minutos más tarde, el cronista logró dialogar con la subalcaide del turno día, Valeria Guzmán, quién negó el episodio. "Aquí no ha pasado nada. Y no podemos dar ninguna información. Nos comprometen", dijo Guzmán.

Hermetismo.
Los incidentes y motines intramuros suelen ser silenciados por el Servicio Penitenciario Federal. Solo en casos extremos, los episodios salen a la luz y siempre las autoridades locales evitan dar cualquier tipo de información. La paradoja es, por lo menos, indignante: para saber algo sobre lo que pasa en La Pampa hay que llamar a Buenos Aires. En el mes de Abril, Junior Julio Flores Salinas, un interno de 27 años y nacionalidad peruana, fue apuñalado en uno de los pabellones de la Unidad Penitenciaria 4 La información trascendió cuando Salinas ingresó al Area de Terapia Intensiva del Lucio Molas. El muchacho no murió de milagro: con una faca le atravesaron la arteria carótida.