Una multitud en la estación festejó con la llegada del tren

MARIO VEGA – Las vías no están en condiciones y en algunos lugares el tren transitó a paso de hombre. Después del mediodía fue recibido por una multitud y un aplauso cerrado. Se desató una fiesta en la estación.
Eran las 12,24. El sol hacía su aporte luminoso a una jornada especial, única, quizás irrepetible. La estación de Santa Rosa lucía como nunca se vio antes: totalmente colmada; y también las adyacencias más allá de las vías pegadas al andén. Una multitud, personas mayores, de mediana edad y muchísimos chicos en los hombros de sus padres, o llevados de la mano por sus madres.
Un cerrado aplauso saludó la llegada del tren a la estación de Santa Rosa. La fiesta estaba completa… se podían ver algunas escenas impensadas: abrazos emocionados entre gente que apenas se había conocido minutos antes, alguna lágrima furtiva en los mayores, y una emoción que surgía desde el fondo de las almas…
La formación del Tren Solidario que partió el viernes por la tarde de la estación Once de Capital Federal arribó a Santa Rosa en horas del mediodía, en lo que representaba la vuelta a la capital pampeana de un tren de pasajeros a 13 años del último viaje.
La presencia de una multitud hacía difícil calcular cuánta gente había. Desde la Avenida de Circunvalación hasta el andén santarroseño eran grupos y grupos de personas -familias enteras con sus niños- saludando el paso de la formación; y desde lo que sería Raúl B. Díaz hasta la estación una masa se iba condensando hacia el lugar de destino.

Una emoción desbordante.
Cuando a paso lento, muy lento, el convoy asomó desde el lado de la cárcel, la ansiedad dio paso a una emoción que desbordaba. Se me ocurre que la celebración era parecida a lo que podría ser si el seleccionado de Lío Messi y compañía llega a ganar el mundial de fútbol en Brasil. Sí, a ese extremo.
Stand de vendedores ambulantes, artesanos, puestos de venta de banderas, el reparto de chocolate por parte del Ejército y la alegría inexplicable reflejada en cada rostro…
Promediando la mañana la escena se iba repitiendo: familias yendo desde el centro o desde cualquier otro lugar, hacia la estación, personas mayores caminando con niños de la mano -seguramente sus nietos- y esa sensación mezcla de excitación e incertidumbre.
Ya en el lugar la muchedumbre apiñada en el andén, las máquinas fotográficas -y los celulares con cámara- estaban listos para registrar un acontecimiento inesperado.

La nostalgia a fondo.
Y cuando el tren llegó fue el aplauso cerrado y los ojos vidriosos de muchos de los más grandes -recordando seguramente otros momentos, soportando la turbación de la nostalgia por aquello que ya fue-, y la mirada curiosa de los más pequeños… Desde la formación, asomaban las banderas y las manos agitadas de los pasajeros retribuyendo los saludos.
¿Quién nos robó aquellos tiempos?, ¿quién se quedó con aquellos recuerdos de la infancia?
Ya conté alguna vez que tengo un recuerdo muy particular de otros momentos. Y puedo evocar perfectamente esos tiempos: aquella postal de la estación atestada por el gentío y el silbato del tren anunciando su llegada. Cada día pasaba por "el campito" de la estación" para cruzar desde "aquel lado" de las vías hacia el centro. ¿Cómo ante esto que veía ahora no iba a rememorar cuando mi padre me mandaba a la estación a comprar el diario La Razón, que llegaba en tren poco después de mediodía? La distribuidora de Outerelo lo vendía en el andén mismo, de los paquetes que iban bajando del vagón de cargas. Era como un ritual: buscar el diario y regresar despacito, leyendo, por el caminito abierto entre los tamariscos y la vegetación achaparrada.

Un día llegó Menem.
Sí, vi ese lugar en su esplendor: los galpones tan colmados de cereal que obligaban a levantar a su lado las estibas de bolsas. Nos asombrábamos cuando un racimo de hombres -cual hormiguitas- las iban armando hasta concluir en pirámides que se levantaban en los terrenos del ferrocarril.
¿Cómo olvidar esas calles aledañas en los veranos, repletas de camiones con su preciosa carga para depositarlas en la playa… Si eran tiempos de esperanza, pletóricos de riqueza?
Pero un día todo habría de cambiar. Llegó Menem y su mentira de "revolución productiva y salariazo" para dar paso a un tiempo en el que se castigaría duramente al pueblo argentino y que destruiría el aparato productivo del país. Una historia que traería trágicas consecuencias.
Conversé con mucha gente ayer, con muchas personas invadidas por la misma inexplicable agitación. Esa multitud que sintió la necesidad de decir presente con su familia, abuelos, padres y nietos, era testimonio que existe una conciencia ciudadana que sabe que hubo un tiempo que
-al menos en este aspecto- fue mejor.
Y la conclusión inmediata es que hubo demasiados errores, que aquella frase de "ramal que para, ramal que cierra", fue fatídica. Tremendamente nefasta.
El jubileo de ayer, por qué no, tal vez sea el punto de partida de cambios, el anuncio de que vendrá algo mejor.

El último cambista.
Antes de la llegada del tren, ayer, fui hasta el final de la estación, y lo volví a ver: allí estaba Jorge Omar Labarrere, el último cambista, el hombre que aún vive en esa pequeña construcción ubicada en el extremo oeste del andén… el trabajador ferroviario que desde hace años espera su jubilación, que ya tiene la edad para eso pero ve demorados sus papeles… Seguía con su viejo gorro tapando su mollera, un pulover que lo arropaba, y una bufanda rodeando su cuello. Juro que cuando el tren llegó vi un brillo en su mirada… sí, estaba llorando.

Un camino que nació en 2003.
José Omar García, el presidente de la Asociación Trenes de La Pampa, remarcó ayer al mediodía como un punto importante para este momento, donde se reactivan los trenes, la decisión del ex presidente Néstor Kirchner cuando ordenó la recuperación de los trenes de corta, media y larga distancia en el año 2003.
Dijo que en aquel momento, después de la década neoliberal que destruyó el sistema ferroviario, "comenzó a pensarse en la posibilidad de la vuelta de los trenes de pasajeros de todo el país", y además llamó a los trabajadores a pensar "en el tren que viene", tras agradecerles por su tarea.
"Es un día de felicidad plena y de agradecimiento, porque las cosas se logran en conjunto. Cuando escuché que por el decreto 1.261, el presidente Kirchner ordenaba la recuperación de los trenes, entendí que había que acompañarlo en esa patriada", agregó.
Durante su discurso, García indicó que la llegada del tren de pasajeros a Santa Rosa era una cuenta pendiente con la sociedad pampeana, y añadió que "se demostró que el ramal se puede recorrer, y que la vuelta del tren a la provincia es posible con el esfuerzo de todos".

"Una década ganada"
"Los ferroviarios decimos también que es la década ganada para los trabajadores del sector y para el pueblo, como dice el gobierno nacional", aseguró el director nacional de la Unión Ferroviaria, Roberto Núñez, que también llegó a Santa Rosa junto al Tren Solidario y se mostró emocionado por la recepción de los pampeanos.
Al justificar aquella afirmación, el dirigente dijo que en la actualidad "se puede ver en el Area Metropolitana de la ciudad de Buenos Aires, líneas que están cambiando, el ferrocarril San Martín en su totalidad con nuevas formaciones chinas o el Sarmiento donde tenemos nueve formaciones eléctricas cero kilómetro después de más de 60 años".
En este sentido, Núñez remarcó en su discurso que la realidad muestra que el tren llega a la ciudad de Bragado con formaciones nuevas y añadió que "vamos a llegar también con el tren a la provincia de La Pampa porque lo están solicitando las autoridades gubernamentales y la gente. Es un día de festejo, nosotros ponemos el acompañamiento, pero el esfuerzo es de ustedes".
Agregó que el viaje en el tren fue "una emoción desde que salimos de Buenos Aires con la idea de llegar a esta capital, porque en cada ciudad, en cada pueblo que pasamos se acercaban los chicos, la gente de campo, los vecinos que en algunos casos ni siquiera conocían el tren, es una gran satisfacción para todos".
"Hace años, se decía que ramal que para, ramal que cierra, y hoy decimos que pueblo que lucha recupera su tren, por eso entendemos que lo más importante para recuperar el tren es el esfuerzo de la gente, porque con esto se demostró que es posible, cuando nadie lo creía y hasta apostaban a que era un utopía".
Por otro lado, el director de la Unión Ferroviaria afirmó que "el sindicato de los trabajadores ferroviarios está acompañando fervientemente al gobierno nacional en la gran iniciativa de recuperar todos los trenes en el país" y le agradeció a los representantes de Rieles Multimedio que trasladó el Tren Solidario a Santa Rosa, demostrando que "esa meta que queríamos cumplir era posible".

36 Tren Solidario.
A su turno, el director de Prensa de Rieles Multimedio, Sergio Rojas, manifestó que se trata del 36º viaje del Tren Solidario, y remarcó que la iniciativa comenzó en 2001 cuando "veníamos de una década nefasta para el sector ferroviario a partir del maldito decreto del Ejecutivo nacional que ponía fin a los trenes al interior del país, y luego había muchos opinólogos que decían que el tren daba pérdida, aunque los pueblos quedaban incomunicados con el cierre de las ramales".
Añadió que el proyecto del Tren Solidario nació con el objetivo de demostrar que "las vías estaban vivas haciendo solidaridad" y dijo que ahora "quedó demostrado que se puede llegar a Santa Rosa con el tren. Me sentí apenado por ciertos medios de prensa que vaticinaban que el tren no podía llegar por las condiciones de las vías, esos medios boicotearon año tras años la vuelta del ferrocarril".
Rojas, además, destacó la "predisposición" del ministro de Transporte de la Nación, Florencio Randazzo, para impulsar el Tren Solidario y afirmó que "está demostrado que el pueblo junto a los trabajadores, con un objetivo en común, pueden avanzar en la recuperación del sistema ferroviario. Hay que unirse y luchar porque es posible, ya nadie puede decir que las vías no están en condiciones, ni mentir en que el regreso del tren es una utopía, ya es una realidad".
Siguiendo en ese lineamiento, el directivo de Rieles Multimedio, que participó en la organización que permitió la llegada del Tren Solidario, llamó a "no bajar los brazos" porque los pampeanos "tienen elementos para demostrar junto a las autoridades que la vuelta del tren es posible, aunque sea dando un primer paso con un tren semanal que llegue a Santa Rosa y que en Catriló pueda comunicarse con General Pico también".

Prometen gestiones por la continuidad.
El intendente Luis Larrañaga calificó ayer como un hecho “histórico” para todos los pampeanos el regreso del tren de pasajeros a la provincia, después de 13 años de ausencia, y aseguró que la intención es continuar realizando gestiones para que una formación llegue “regularmente” a La Pampa.
“Somos parte de un movimiento nacional que concibe al país integrado y próspero, por ello seguiremos gestionando para que el tren siga viniendo regularmente a La Pampa, uniendo los pueblos y las ciudades desde Toay hasta Buenos Aires”, afirmó Larrañaga en la recepción.
El jefe comunal de esta capital encabezó ayer en horas del mediodía el acto realizado en la estación de tren, donde también estuvieron la vicegobernadora Norma Durango, el intendente de General Pico, Juan José Rainone, el secretario de Recursos Hídricos, Néstor Lastiri, entre otras autoridades provinciales y comunales.
En el comienzo de su discurso oficial, el intendente Larrañaga afirmó: “Es un día extraordinario e histórico para los pampeanos y los santarroseños por el regreso del tren a la ciudad, una vuelta que nos conmueve, nos motiva y nos sensibiliza a todos”.
“A muchos nos regresa a la infancia –recordó–, cuando el tren era uno de los ejes de la vida social y económica de nuestras ciudades, aunque también es cierto que tiene relación directa con nuestra cultura, el paisaje y la identidad de los pampeanos”.
La formación del Tren Solidario, que salió el pasado viernes de la Terminal de Once, y llegó a Santa Rosa ayer en horas del mediodía trajo una cantidad de 150 pasajeros, y más de 15.000 kilos de alimentos no perecederos que serán entregados a distintas organizaciones sociales de esta capital.
Según contaron los organizadores, el tren salió de Once, pasó por Bragado, donde se realizó el traslado de la mercadería y de coches, luego fue hacia la localidad pampeana de Catriló, donde entregó una parte de los productores, mientras que para el final, antes de llegar a esta ciudad, viajó por Lonquimay y Anguil.
La recepción de la formación fue realmente emocionante. Los vecinos sacaron las banderas argentinas, globos e hicieron sonar por un buen rato sus manos con fuertes aplausos ante la llegada de una formación y un hecho histórico que quedará grabado en la memoria de quienes estuvieron allí.

Impulso nacional.
El intendente Larrañaga también destacó en su discurso ante la prensa y el público en general la participación del gobierno nacional en las gestiones para que el Tren Solidario llegue a la provincia de La Pampa, precisamente a Santa Rosa.
“No es casual que el tren regrese ahora, esto es posible porque hay un gobierno y un pueblo que así lo desea. Porque el tren representa unión, inclusión, comunicación y progreso económico para todos”, agregó el jefe comunal.
Destacó, siguiendo en su discurso, que el gobierno nacional junto al provincial y al municipal impulsaron el regreso de la formación de pasajeros a La Pampa, algo que “los santarroseños estuvieron esperando todo este tiempo, por eso estamos agradecidos con las organizaciones que facilitaron y colaboraron”.
La actividad es organizada por Rieles Multimedio y nació con la intención de movilizar un tren cargado de mercadería, vestimenta y útiles escolares. Participaron también de la iniciativa el Sindicato La Fraternidad, la Unión Ferroviaria, Ferro Expresopampeano S.A. (Fepsa) y la Sociedad Operadora Ferroviaria Sociedad del Estado.
La municipalidad presentó la llegada del tren en el marco de una gran fiesta. En el evento, se organizó una feria con artistas locales con distintos shows, artesanos y emprendedores de la ciudad, mientras que el Ejército Argentino se encargó de servir chocolatada caliente y la Banda Militar Capitán Tocagni sonó apenas la formación frenó en esta capital.