Una sola denuncia contra patovicas y policías

La madre del menor que tuvo un incidente dentro de un boliche bailable y que derivó en una descomunal batahola en el centro santarroseño fue la única que se presentó ayer en la fiscalía para presentar una denuncia, por un lado contra los patovicas del local nocturno y, por otro, contra el personal policial.
El fiscal Mauricio Piombi confirmó ayer a este diario que bien temprano por la mañana recibió a la madre del menor. La mujer es Marisa Luquez, quien el domingo por la tarde se presentó en esta redacción y anticipó su presencia en la fiscalía.
Aunque el domingo, mientras esperaban la liberación de los 17 detenidos en la Seccional Tercera, varios familiares aseguraron a LA ARENA que harían denuncias contra la policía, finalmente fue Luquez la única en efectivizar el trámite.
“La denuncia es contra el personal del boliche, porque el incidente comenzó adentro, y también contra la policía. Se inició una causa y estoy esperando el expediente policial y estamos reuniendo todo lo necesario, filmaciones de las cámaras de seguridad, de la estación de servicio de la zona y de particulares que hayan filmado con celulares. Falta el sumario porque hay muchos que todavía están declarando”, explicó Piombi sobre su trabajo.

Golpes.
Vale recordar que Luquez afirmó que su hijo, de 15 años, fue golpeado en el interior de la Seccional Tercera, lugar al que llegó antes que se desataran los incidentes en los que una agente de esa comisaría resultó con una fisura en la sexta vértebra por un botellazo.
“Quiero que quede claro que los incidentes ocurrieron, que vi patrulleros con los vidrios todos rotos y que sé que hay una policía internada, pero todo ocurrió cuando mi hijo y un grupo de amigos ya habían sido llevados a la comisaría. Mi hijo no tuvo nada que ver con el desastre que ocurrió después, y sin embargo le pegaron”, dijo la mujer.
El joven tenía lastimaduras en su antebrazo izquierdo, el mismo donde había sufrido una fractura tiempo atrás. Además, tenía la marca en el rostro de la trompada que, según explicó, le propinó un patovica del boliche de la calle 9 de Julio y otras excoriaciones en el rostro producto de las trompadas que le pegaron en la comisaría.
Según Luquez, fue su hija (la hermana del agredido) quien se acercó a la Policía para denunciar la agresión del custodio. Al llegar el agente, su hermano estaba escupiendo sangre y salpicó al uniformado, quien comenzó a agredirlos. Incluso la joven que acudió a la Policía dijo que un agente le roció la cara con gas pimienta.

La pelea.
Los incidentes más graves ocurrieron el domingo a la salida del Complejo Jockey-222. La pelea entre el menor y personal de seguridad generó, luego en la calle, un enfrentamiento con graves consecuencias, que dejó un saldo de siete policías heridos, 25 detenidos (17 mayores y 8 menores) y numerosos destrozos en los móviles policiales.
“Acá hubo un desborde descomunal, y fue a las 6 de la mañana con la presencia de muchísimos menores. Por supuesto que nadie quiere que la policía pegue, pero tampoco que haya agresores hacia los agentes como ocurrió en este caso. Por eso todo aquel que quiere hacer una denuncia puede venir y dejar sentada su versión”. indicó Piombi.

Dolorida y con cuello ortopédico
La agente de policía Romina Montesino continúa internada, aún “muy dolorida” y con un cuello ortopédico, luego de sufrir una fisura en la sexta vértebra a raíz de un botellazo durante la batahola del domingo. “Sigue internada, con mucho dolor, y tiene vómitos y mareos. Le iban a hacer una resonancia magnética para ver cuál es el resultado”, comentó anoche a este diario el comisario Héctor Melchor. En tanto, el cadete Franco Bray concurrió al oftalmólogo y se recupera sin problemas de la herida cerca de un ojo.