Vence plazo por proyectos de inversión

El ministro de la Producción, Abelardo Ferrán, dijo que en esta época de receso administrativo se dedicará a la cuestión del frigorífico de Uriburu y que con ese objetivo viajará en los próximos días a Buenos Aires, para recabar información sobre los pasos a seguir en caso de declarase la planta de utilidad pública para su posterior cesión a los ex empleados.
Actualmente, el propietario Carlos Serrano como el potencial locatario, “Tito” Lowestein, están tratando de llegar a un acuerdo que le permita a éste reabrir el frigorífico y continuar con el faenamiento de equinos.
Luego de contactos telefónicos, las partes se reunirán esta semana para concretar aspectos de la operación, que presenta algunos inconvenientes por la existencia de un concurso de acreedores que pesa sobre la misma.
“Una de las posibilidades es que cierre un concurso de acreedores que actualmente tiene el empresario Serrano, pero ello llevaría un año para una nueva convocatoria”, dijo el ministro Ferrán. “No podemos esperar un año”, aclaró, en alusión a la expectativa generada entre los 60 operarios que quedaron sin su fuente de trabajo y que demandan una rápida respuesta positiva.
Si no acuerdan los empresarios, ya es una decisión del gobierno provincial de darse a los trabajadores. “Habrá que ocupar la planta y vamos a darle el apoyo a los empleados para que se organicen como una cooperativa; después viene todo el proceso jurídico y de acuerdo a la consulta que hice a la Subsecretaría de Cooperativas, nos llevaría cuatro meses para conseguir la habilitación”.
El ministro expresó que esos tiempos pueden ser menores si se trabaja sobre el expediente, que se tramita a nivel nacional (Ministerio de Trabajo, Senasa y ONCA)”. Dijo también que no es necesaria una ley para que se declare de utilidad pública la planta uriburense: “podemos trabajar con la Ley de Quiebras”, señaló.

Demanda
La idea es que el frigorífico siga faenando equinos. “Hay una gran demanda a nivel mundial, porque es una carne que escasea; producto de las transformaciones económicas ha desaparecido, casi, el caballo. Por eso hay una gran demanda en Europa y Rusia, que son los grandes consumidores de carne de caballo”, indicó el ministro.
“En la Argentina no se consume, por lo que hay compradores por todos lados. Los anteriores dueños del frigorífico estaban a punto de quebrar y en 2005 fuimos juntos en una delegación comercial en Alemania, una feria mundial de alimentos, donde participaron de un stand del Consejo Federal de Inversiones con oferta de carnes alternativas”, expresó el funcionario.
“En ese momento, se hizo contacto con gente que financió toda la producción y pudieron salir del quebrando, por lo que es un negocio que manejado con mucho cuidado, profesionalmente, es redituable”, indicó.
Ferrán insistió en que, a diferencia de lo que ocurre en la administración pública provincial, no se tomará vacaciones en enero y se dedicará realizar las gestiones para concretar la reapertura de la planta en Uriburu. “Vamos a poner todo nuestro empeño, hay voluntad de ambas partes (el dueño, Carlos Serrano y el locatario Lowestein), más que nada del locatario que está interesado en ponerla en actividad, pero quiere llegar a un arreglo que sea conveniente”.

Gusto.
¿Hay caballos en cantidad como para abastecer el mercado mundial? Según Ferrán, “nosotros tenemos en el oeste pampeano, una gran cantidad de caballos, por una cuestión cultural, pero en el este no tanto, quizás son caballos que se destinan a actividades deportivas o de otro tipo, no como antiguamente que eran animales de trabajo”. A faena se destinan los equinos “de descarte y a veces los semisalvajes” y los cortes requeridos por los europeos son similares a los vacunos. “Nuestros indígenas eran consumidores de carne de caballo, por eso hay tradición de consumo de esa carne, pero no está masificado en el país”. Consultado sobre el sabor de este producto que es requerido desde otros países dijo: “la vez que la probé, no me gustó”.