Venta de lotes: entre la tranquilidad y el negocio

PUEBLOS SATELITES

Hasta hace algunos años, los terrenos en Anguil, Uriburu y La Gloria eran poco más que una ganga. Hoy tienen valores cercanos a los de Santa Rosa. En busca de tranquilidad muchos abandonan la capital para hacer vida de pueblo.
“En esta parte del pueblo no había nadie, estábamos más que solos. Cuando soplaba el viento del sur parecía que iba a llevarse la casa entera. Desde entonces ha llegado bastante gente y ya no somos los únicos”.
Antonia Rojas (77) e Hilario Pereyra (73) llegaron a Anguil el año 2011. Después de vender una casita que tenían en el barrio de Zona Norte, en Santa Rosa, pensaron en buscar un lugar más tranquilo. En la capital el dinero no les alcanzaba ni para comprar un terreno. En el pueblo tuvieron suerte: por 40.000 pesos consiguieron un lote de 15 metros por 50. Eso sí, alejado del centro.
“Con la ayuda de los hermanos de la iglesia levantamos la casita y desde entonces estamos acá. Tenemos luz y agua, pero gas no, la red está a 35 metros de acá. Eso nos mantiene en movimiento porque tenemos que calentar la casa con leña y hay que salir a buscar. Ahora hicieron estos loteos y parece que vamos a tener vecinos”, dice Antonia mientras carga pasto punas en una carretilla. El matrimonio encontró en los loteos una changuita: limpian terrenos a pala y rastrillo. “Lo bueno es que acá se duerme bien. A la siesta o a la noche, acá se duerme”, dice Hilario.
A 30 kilómetros de Santa Rosa, Anguil es la localidad preferida para quienes buscan tranquilidad y cercanía con la capital. En los últimos cinco años, más de 40 familias se han instalado en el pueblo y los terrenos disponibles, obviamente, aumentaron su valor.
Actualmente hay cinco loteos habilitados por la municipalidad que contienen más de 100 terrenos que están a la venta, todos con los servicios de agua y luz cerca, pero no así con la red de gas, una obra que -se esperanzan los anguilenses- es muy factible a futuro en algunas zonas de la localidad. Todos los días, el Expreso Anguil pasa en tres horarios distintos por la mañana hacia Santa Rosa y otras de regreso por la tarde.

Intendente.
“Estamos muy contentos que la gente venga. Las familias que se instalaron le han dado otra vida al pueblo. La mayoría vino por la tranquilidad y la frecuencia de micros que hay a Santa Rosa. Acá los chicos andan solos y no hay que vivir enrejado. La comunidad ha recibido bien a la gente, que es buena y de trabajo”, dijo Héctor Delahaye, intendente de Anguil .
Por no haber una inmobiliaria, los terrenos son ofrecidos por agentes de Santa Rosa o, en algunos casos por particulares. Según el intendente “los terrenos cuestan alrededor de 150.000 pesos, depende dónde esté ubicado”.
Pero también en Anguil hay quienes compraron terrenos más allá del límite del ejido urbano y en forma colectiva organizaron una comunidad como es el caso del Nuevo Humanismo. Por fuera de la reglamentación urbana municipal, los humanistas proyectaron un parque de reflexión que ocupa1,5 hectáreas, y compraron dos hectáreas más donde que se repartieron en 30 terrenos. La compra de dicho predio fue a muy bajo costo. En su mayoría fueron adquiridos por santarroseños.

Vendedor.
“Hay esencia de pueblo, es tranquilo. No cerramos las puertas con llaves”, es uno de los principales argumentos que utiliza un vendedor para ofrecer terrenos en uno de los cinco loteos de Anguil. Y agrega: “A futuro, cuando el horario de comercio sea de corrido en Santa Rosa, se van a venir todos para acá”.
El vendedor tiene el loteo más grande en Anguil: cuatro manzanas divididas en 18 terrenos cada una, 64 lotes de los cuales ya fueron adquiridos más de la mitad. El terreno más pequeño tiene 12.5 metros de frente por 35 de fondo, mientras que el más amplio es de 17 metros por 50. Los valores son un poco más altos que los que dice el intendente Delahaye: van de $200.000 hasta $250.000.
“Los terrenos son altos y están muy parejos. Están libres de deudas, listos para escriturar y vienen con el agrimensor incluido. Tiene los servicios a 100 metros. La luz se está tramitando ahora pero el gas es lo más complicado. A nivel provincial están permitiendo la ampliación de la red”, agregó.

Uriburu.
A diferencia de Anguil, no más de 10 son las familias que se han instalado en Uriburu en los últimos años. Tampoco hay demasiados loteos: los terrenos que hay disponibles están en manos de particulares y el precio se ha incrementado.
“Los precios se fueron para arriba. Hoy un terrenito está costando entre 80 y 100 mil pesos, pero hasta no hace tanto los regalaban. Los terrenos que tenía la municipalidad fueron donados al IPAV para la construcción de viviendas sociales. Acá han venido algunos retirados o jubilados buscando tranquilidad. Muchos no podían comprarse nada en Santa Rosa con la plata que tenían”, dijo Roberto Gómez, intendente de Uriburu.
De la comuna de Uriburu, también depende La Gloria, un pueblo que hasta no hace tanto tiempo era una localidad casi fantasma, convaleciente por la falta del ferrocarril, pero que hoy parece revivir de la mano de los santarroseños que sueñan con una casa de fin de semana. “Muchos están comprando para hacer negocios, porque lo cierto es que en La Gloria no hay casi nada”, agregó Gómez.

La Gloria.
“Esto es como una terapia para mí. Yo soy chofer de colectivos y los días que no tengo trabajo vengo con mi mujer acá. Queremos armar un quinchito con parrilla para los fines de semana y si se puede una canchita de fútbol”.
El día que pisó La Gloria, Carlos se sorprendió con el canto de los pájaros y la altura de los eucaliptos. Por medio de un particular, llegó al terreno que compró hace un año y medio, casi un cuarto de hectárea al fondo de la calle principal por la que pagó $45.000. Desde entonces, el hombre cercó el predio, hizo una perforación para tener agua y se está ocupado de emparejar el terreno, a pala y rastrillo. “Varios están comprando acá, como una forma de inversión. Le están apostando a la Autovía”, dijo el chofer.
En este momento en La Gloria hay varias obras en construcción pero no parecen ser hogares sino más bien lugares de paso, como el que proyecta Carlos. Algo de razón tiene el intendente de Uriburu. La Gloria no es, al menos por el momento, un buen lugar para instalarse a vivir en familia: no hay escuela (permanece cerrada pese al pedido de sus habitantes), el servicio de salud es precario (solo hay dos enfermeras) y solo atiende una proveeduría.

“Generar autonomía”.
“Pensar en ciudades satélite es poco amigable con la idiosincrasia de los pampeanos. Sería como un rebalse de la ciudad, un concepto que iría en contra del proceso de radicación al que estamos acostumbrados: en general, en La Pampa, la gente se instala en un lugar cuando tiene trabajo allí. Yo pienso que las localidades tienen que tener autonomía”.
El planteo del arquitecto Pablo Tueros es realmente interesante sobre todo porque pone énfasis en el planeamiento regional, algo que no parece ser materia de estudio y un tema que integre la agenda política provincial. “El error está en que no se genere autonomía en el interior, que se siga dependiendo de Santa Rosa”, dijo el arquitecto ante una consulta de este diario.
-¿Por qué piensa que es difícil y muy caro conseguir terrenos en Santa Rosa?
-Sobre todo creo que no hay sincronización entre los esfuerzos de los privados y los estatales, es decir entre los propietarios de la tierra y los políticos. Entonces prevalecen los intereses particulares y se presta para la especulación.
-Los problemas en las redes cloacales, por ejemplo, muestran la falta de infraestructura para que la ciudad siga creciendo. Eso tensiona con la necesidad habitacional de los santarroseños ¿Cómo se resuelve esto?
-Yo quiero que haya un Plan Estratégico pero también quiero que lo pongan en funcionamiento y que lo continúe el próximo gobierno. Sino no se está atendiendo la problemática, y los años pasan. Hay una mala utilización del espacio. En este momento hay áreas urbanizables a montones entre Santa Rosa y Toay y no hay una razón lógica para que no se permitan hacer loteos. Todos sabemos que la oferta regula los valores y por ese motivo cuesta tan caro conseguir un terreno de los pocos que hay disponibles. No estoy diciendo que haya una apertura indiscriminada de loteos porque ante todo soy partidario de la planificación. Pero no se puede estar 10 ó 20 años planificando.
-¿Nota que hay cambios en las formas de habitar la ciudad?
-Hay una tendencia que crece cada vez más: la vida en departamento, algo a lo que no estábamos acostumbrados. Solo hace falta mirar la cantidad de edificios nuevos que hay. En la última década muchos argentinos, fieles a nuestra idiosincrasia, invirtieron en ladrillos. Algunos los tienen para generar una renta pero otros optaron por vivir en departamento por la seguridad y la cercanía con sus trabajos, o el centro. Hay quienes tienen una casa de fin de semana y un departamento en el centro.
-En términos de planificación urbanística ¿Cuáles son los principales problemas que tiene hoy Santa Rosa?
-Creo que se está convirtiendo en una ciudad incómoda. Un ejemplo es la gran cantidad de coches que hay. No es una ciudad amigable para otros vehículos. Debería haber beneficios para aquellos que no usan el auto como ocurre en otros países. Hoy, en algunos horarios, es imposible circular. Todo atenta contra el funcionamiento fluido de la ciudad. Tenemos que pensar que tenemos una ciudad espectacular para pensar propuestas interesantes.

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