Verna, muy “apenado” por el homicidio

EL GOBERNADOR FUE ASISTIDO POR UN MEDICO EN CASA DE GOBIERNO

En Casa de Gobierno el comentario ayer era que el primer mandatario Carlos Verna se había mostrado muy “apenado” por el incidente que culminó con la muerte del cazador en Lonquimay, y que a eso podría deberse lo que algunos dijeron habría sido “un pico de stress” que obligó a que un médico lo atendiera en su propio despacho.
Por otra parte, más allá de expresiones públicas aisladas, que por lo general buscan no comprometerse demasiado con el tema -es más, los consultados preferirían no tener que responderle a los periodistas-, lo cierto es que por lo bajo en círculos gubernamentales el ministro de Seguridad, Juan Carlos Tierno, ya no cuenta con ninguna simpatía.
Es más, siempre en corrillos o en conversaciones circunstanciales, es posible advertir que el ministro no tiene ninguna clase de sustento entre sus pares en el gabinete provincial-, y tampoco en otros círculos cercanos al gobernador Verna. La única banca visible es, hasta ahora, precisamente la del gobernador.
En este punto hay que decir que, en general, nadie se anima a plantearle en forma directa sus diferencias con la metodología del ministro y ex intendente por 87 días, y eluden cualquier tipo de expresiones comprometedoras. En general se allanan a la voluntad del primer mandatario y sólo lejos de su presencia se animan a manifestar sus diferencias.
Ayer fue el presidente de la bancada del PJ, Espartaco Marín, quien algo dijo; pero en general los consultados se muestran reticentes a expresar lo que verdaderamente piensan, se muestran elusivos y en todo caso señalan que “el caso está judicializado” y que la justicia es la que debe expedirse.

¿Qué harán los diputados?
No obstante cabe recordar -aunque en el mismo sentido- que en anteriores oportunidades en que hubo pedidos de informes presentados por la oposición en la Legislatura provincial, los diputados del PJ fueron reacios a permitir que avanzaran. Ahora, ante un hecho gravísimo, la cuestión volverá a plantearse y habrá que ver si, esta vez -y ante la mirada expectante de la población- tendrán margen para negarse a continuar con el trámite.
Lo de Tierno después de la tragedia de Lonquimay ha sido de escasa presencia en los medios, y sólo en las últimas horas hizo llegar un escueto comunicado -sin la verba que suele caracterizarlo- para decir que está “consternado” por la muerte del cazador. Pero otros funcionarios -que nunca lo dirían públicamente- están molestos porque el ministro después del incidente fatal partió a realizar un presunto trámite en Buenos Aires. Justo cuando la opinión pública mostraba su efervescencia por una situación que finalmente se dio -casi como la crónica de una tragedia anunciada-, el controvertido ministro se iba lejos del lugar de los acontecimientos.

Talón de Aquiles.
Algunos allegados al gobernador dicen -siempre tratando de no exponerse demasiado- que Verna ha venido gestionando bien, y que los nubarrones en su gestión provienen desde el Ministerio de Seguridad, que aparecería como su talón de Aquiles. Y razonando cabe señalar que es verdad: tuvo algunos resultados importantes -más allá de la estrechez de las finanzas provinciales-, y avanzó con temas que le generaron adhesiones, como la posición ante Camuzzi, los avances en la causa por el Atuel -¡si hasta el río volvió a correr!, exageran algunos-, y los reclamos a Nación y la llegada de fondos que alivian los números de las cajas de jubilaciones provinciales.
En estas últimas horas Verna mostró su preocupación por el suceso de Lonquimay -que no deja de ser tremendo, porque hay una persona muerta-, y por otras tribulaciones que le provoca un funcionario que, finalmente, no pareciera más que responder a una lógica que se le conoce y colecta cada vez más rechazos.

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