“Vivimos en la boca del lobo”

Un muchacho que cumple con libertad condicional, asaltó a mano armada una despensa y disparó contra el marido de la despensera. La policía lo está buscando. Los vecinos reclaman más iluminación en el barrio y cámaras de seguridad.
Cada vez que "El Choco" Hernández (28) entraba a la despensa El Ceibo y decía "dame la plata, esto es un asalto", Graciela Dedino, la dueña del local le respondía "rajá de acá, tomátelas". Pero el lunes a la noche, cuando el muchacho entró al negocio, cargó adelante de todo el mundo una pistola 9 milímetros y dijo otra vez la conocida frase, todos los presentes supieron que iba en serio. Eran las 21.10 y comercio estaba lleno: había por lo menos 6 clientes que se preparaban para la cena.
Esta vez Graciela no estaba. Sus dos hijas Daiana (24) y Carolina Pavéz (26) quedaron momentáneamente a cargo del negocio, mientras ella hacía unos mandados. Tras el ingreso de Hernández, los clientes desaparecieron en menos de un segundo y se resguardaron detrás los autos que había en la calle. En el local solo quedaron las hijas y una nieta de dos años que jugaba con sus chiches detrás de una heladera mostrador.
"Yo había salido a hacer unos mandados y cuando regresé me encontré con el asalto. Desde la calle vi cómo el pibe tenía encañonada a Daiana y también como le apuntó varias veces a mi nieta, mientras pedía que le dieran la plata. Incluso llegó a martillar el arma varias veces pero el tiro no salió. Mientras tanto, mi hija Carolina rezaba, tirada en el suelo, al fondo del local. No se podía hacer otra cosa. En ese momento yo quise entrar a mi casa por atrás, pero había dejado la puerta cerrada. Cuando el chorro salió por el frente de la despensa y cargando con una caja registradora metálica, me le tiré encima y lo saqué de la moto. Antes de irse les dijo a mis chicas que si llamaban a la policía nos iba a matar a todos", dijo ayer a LA ARENA Graciela Dedino.
En medio del forcejeo con la despensera, el asaltante sacó de su cintura la 9 milímetros y ahora sí tiró: los disparos iban dirigidos hacia el marido de Graciela, que también pretendió impedir el robo junto a un vecino. Por suerte, los proyectiles impactaron en el piso, rebotaron y se perdieron en la calle desierta. Los casquillos quedaron en la vereda.
Al no poder cumplir con su cometido, el asaltante se dio a la fuga en busca de un refugio cercano. "A menos una cuadra de la despensa vive un cuñado suyo que le abrió la puerta y lo escondió. Esperamos que la policía lo agarre pronto", agregó Graciela Dedino.

Vecino.
Hernández es un conocido del barrio porque habitualmente anda visitando amigos y familiares. La policía confirmó ayer a este diario que "tiene domicilio en Zona Norte" y que además "está bajo libertad condicional". El lunes a la tarde, antes del asalto, el joven había comprado una cerveza en El Ceibo. Cuando lo vieron entrar, las hijas de Dedino pensaron que iba a devolver el envase.
"Los vecinos ya habían avisado al 101 porque este pibe y otros más estaban medio descontrolados en la esquina", dijo Dedino. Y agregó:"lo que necesitamos es más iluminación en las calles. Este barrio es la boca del lobo a la noche. No se ve nada y es ahí cuando los chorros aprovechan. Tampoco hay cámaras de seguridad. Parece que los barrios que no están en el centro no son importantes". El fiscal a cargo es Máximo Paulucci.

Hieren a niño en arrebato.
En un intento de arrebato, un desconocido lastimó a un menor de ocho años cuando quiso robarle la cartera a su madre. El episodio ocurrió el lunes cerca de las 21, en la intersección de Santiago Marzo y Téllez, sitio por donde el niño iba caminando con su progenitora. Según fuentes policiales, el asaltante quería hacerse del celular de la mujer y para amedrentarla empujó al menor. El niño terminó con varios golpes y debió ser atendido en el Lucio Molas. La policía está buscando al responsable.