Voto electrónico: “No hay avance en transparencia”

NAHUEL LEVY, ANTROPOLOGO, TECNICO EN INFORMATICA Y PROGRAMADOR

El voto electrónico en el centro de la escena por la reforma electoral que impulsa el macrismo. El docente de la UBA y programador de oficio combate el supuesto acrítico que equipara tecnología con transparencia. La alternativa de la boleta única de papel.
Nahuel Levy es antropólogo y docente de la UBA. También es Técnico Informático y, de oficio, programador. Días atrás, publicó un ensayo en la Revista Anfibia denominado “Hackear la política”, donde sostiene que los defensores del voto electrónico están parados sobre una falsa premisa: un proceso automatizado asegura mayor eficiencia, seguridad y transparencia que un proceso manual.
Y realiza tres preguntas elementales: ¿Padece el Sistema Electoral actual un problema de desconfianza? ¿La implementación de tecnología nos garantiza la seguridad y transparencia? ¿Están los tres pilares de cualquier elección -el secreto, la integridad y la auditabilidad- garantizados?
De todo eso habló el antropólogo el fin de semana en Radio Noticias 99.5. “Hay un supuesto según el cual la tecnología otorga transparencia. El macrismo como fuerza política tiene una tradición en tratar de aplicar procesos tecnológicos en la gestión, partiendo siempre del supuesto acrítico de que eso constituye una mejora”, explicó.

Ningún avance.
Recordó que el PRO, tanto en el gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires como desde diciembre en la Casa Rosada impulsó la creación de áreas de Modernización. “Ellos parten desde haber definido de antemano que la tecnología es siempre mejor que la no-tecnología”, explicó.
Para el docente de la UBA, lo que falta en cuanto a la reforma electoral es partir de un diagnóstico correcto: “Uno de los leitmotiv de la reforma electoral tiene que ver con combatir el clientelismo, sin embargo, en la Cámara de Diputados un programador les mostró acabadamente que es fácil controlar o llevar un registro de qué votó cada elector, solamente utilizando un celular de 2.000 pesos. Con lo cual, no hay ningún avance sobre la transparencia”.

Boleta única de papel.
Uno de los voceros que el gobierno nacional tiene para defender la introducción de la informática en el sistema de votación es el ex legislador de la Coalición Cívica y el Frente Renovador, Adrián Pérez, actual secretario de Asuntos Políticos e Institucionales del Ministerio del Interior, Obras Públicas y Vivienda de la Nación.
“Las ventajas que Pérez le adjudica al voto electrónico, ya existen solo utilizando una boleta única en papel. Siempre se habla de que los partidos son los que imprimen y distribuyen las boletas, entonces en determinadas localidades faltan. Es cierto, pero la solución pasa solamente en imprimir una boleta única en papel. Las imprime el Estado y todos los candidatos están en la misma boleta”, explicó Levy.
El antropólogo sostuvo que la ventaja del sistema de papel es que cualquier persona sabe de qué se trata. “No solo conocemos cómo funciona sino sus deficiencias. Lo que ocurre con el voto electrónico es que deja afuera a un montón de personas. Incluso si supiéramos de electrónica, el programa requiere de una confianza ciega. Si algún día sucediera una crisis de confianza. Si ocurriera que desconfiáramos del sistema como en los últimos años desconfiamos del Indec, ¿cómo recuperamos la confianza en un sistema sobre el cual no tenemos ningún tipo de control?” se preguntó.

Puesta en escena.
Levy considera que el voto electrónico es “una puesta en escena de transparencia”, puesto que “no la garantiza en lo más mínimo”. “Acá son más importantes las formas que la sustancia. Aparenta combatir las supuestas políticas clientelares del populismo, tiene un cierto rédito electoral, pero hay que ver si esto se traduce en un nivel real de transparencia”, afirmó.
Entre los países que incursionaron en el voto electrónico pero volvieron al de papel, Alemania resalta como el caso paradigmático. “Más allá de los buenos resultados que algunos dicen que tiene, es cierto que las experiencias dicen que acarrean muchas más dificultades que no podemos prever, cosa que sí hacemos con el sistema tradicional, como, por ejemplo, imprimiendo una boleta única, para que no se deje a los partidos pequeños, que no tienen presencia de fiscales, a merced de una manipulación”, explicó.
Yendo al caso del proyecto que impulsa el macrismo y se está discutiendo en el Congreso, Levy cuestionó la falta de un plan de contingencia, es decir, un protocolo para proceder ante un fallo en el sistema electrónico. “La normativa que se propone no lo tiene, no se sabe qué pasaría si hay un fallo y cualquiera que esté cercano a la tecnología sabe que si algo tiene son fallos inesperados”, explicó.

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