Weber pidió perdón

Se realizó la quinta audiencia en el juicio contra Alejandro Weber por “amenazas calificadas” y “tentativa de homicidio calificado por el vínculo, por alevosía y por violencia de género, en concurso real, con portación de arma de fuego de uso civil sin autorización”, en perjuicio de su ex pareja, María Angelina Baiotti. Se escuchó el testimonio del acusado y se presentó la prueba documental. Se espera que el próximo viernes, se realicen los alegatos del caso.
En la mañana de ayer, se concretó una nueva audiencia del juicio contra el ex comerciante y vendedor de autos, Alejandro Weber. Inició pasadas las 9.30, y el acusado participó junto a su abogado defensor, José Mario Aguerrido; el tribunal conformado por los jueces Andrés Olié; Carlos Besi y Gastón Boulenaz; además de la fiscala Cecilia Martiní y el abogado querellante, Pablo Maldini; además de contar con la presencia de la víctima, María Angelina Baiotti.

Testigos.
Los primeros testigos fueron compañeros de trabajo y el jefe de Weber. Declararon Sergio Tomaselli, gerente general de Vernon; Federico Martínez y María Lujan Martín, compañeros de la firma, que refirieron que en torno a la fecha de los hechos, el acusado había cambiado su forma de ser y mencionaron que estaba “cabizbajo y triste”. También declaró Fernando Fiumana, vecino de uno de los comercios de Weber y otro amigo, tanto del imputado como la víctima, Diego Choco.

Weber.
Posteriormente, declararon dos profesionales que realizaron pericias, una de ellas por requerimiento de la defensa y otra, perito oficial. Luego de eso, alrededor de las 12.10, comenzó la declaración de Alejandro Weber.
Indicó que la relación con Baiotti comenzó en 2001 y se llevaban bien. Relató un episodio en 2005, cuando ella le dijo que saldría con amigas y se cambió “muy arreglada”, salió a la esquina, esperó diez minutos y se fue en un vehículo con un hombre, Mauro Monteiro, dijo Weber y “volvió de madrugada”.
Afirmó que esa situación llevó a discusiones que se extendieron por un mes. Igualmente, mantuvieron la relación hasta inicios de 2006, cuando dijo que ella lo “peleaba sin sentido”, y él comienza a ver cambios en su mujer y se distancia por espacio de mes y medio.
Luego de una cena de reconciliación, relató que él tomó el celular de Baiotti y vio mensajes sospechosos, lo que llevó a otra discusión y posteriormente llevó a Baiotti a casa de su madre, donde vivía. Hubo más situaciones sospechosas para él, con llamadas insistentes al teléfono de su pareja, que ella afirmaba eran de una amiga y él comprobó que no lo eran.
Para 2007 nació su hija menor y en 2008, un taxista conocido de ambos le dijo que vio a Baiotti cenando en Winifreda con un electricista conocido de la familia, siendo que ella le había dicho que iba a comer con amigas. La situación incluyó a una prima de Weber que luego discutió con Baiotti.
Desde ese momento, aseguró que vivieron separados, pero compartiendo fiestas y también vacaciones. Luego de eso, siguió enumerando escenas de celos de parte de Baiotti hacia su siguiente pareja, hasta que decidió finalizar esa relación.
Luego relató que en 2012 le tocó una casa de barrio a Baiotti, mientras que él había vendido una propiedad. Comenzaron a arreglar la propiedad con rejas, pero le ocuparon la vivienda una mañana y no les fue posible recuperarla. Fue así que le ofreció a Baiotti, que vivía con sus hijas y su madre, que volviera con él a vivir, lo que ella aceptó.
Los dos años siguientes “las cosas marcharon bien”, aseguró. En enero de 2015, le encontró mensajes de texto con un hombre llamado Fernando Díaz, hijo de una compañera de trabajo de Baiotti. Fue para esa fecha cuando encontró una nota donde infirió que Baiotti había tenido relaciones íntimas con Díaz o al menos, indicó que éste se lo propuso por el tono de la misiva. Ella lo negó.
Las cosas siguieron complicándose y reconoció que el 22 ó 23 de abril, alrededor de las 18, volvió a su casa del trabajo porque había olvidado el cable de la netbook y encontró a Baiotti en el dormitorio con Díaz. Weber dijo quedarse paralizado y adujo que Baiotti le decía que ya se estaban por separar.

Hechos.
Sobre los dos hechos imputados, aseguró que el cuchillo con el que amenazó a Baiotti era de juguete y pertenecía a su hija, y aseguró que antes del episodio y en medio de la discusión, Baiotti le dijo “ojalá pueda pagarle a alguien que te mate”. Al hablar de sus hijas, rompió en llanto.
Dijo que Baiotti no le permitía verlas, que ella le seguía reclamando dinero y que “quería ver a mis hijas de vuelta”.
El día del disparo, Weber relató que su intención era irse al campo, porque había hablado con (su ahora abogado, Mario) Aguerrido y le dijo que iban a resolver la situación para que pudiera ver nuevamente a sus hijas. Afirmó que preparó todo para irse al campo de su familia en Guaminí, la escopeta dijo que la tenía luego de que falleciera su tío y que nadie sabía que la tenía en un altillo de su casa.
Dijo que salió de su casa alrededor de las 20.30, tomó 1.100 pesos para cargar nafta y partió con todo preparado. Iba por la calle Mansilla, y al doblar por Moreno vio a Baiotti bajarse de un auto y se acercó a hablar con ella. Dijo que cuando se acercó, ella le dijo “qué te molesta? ¿que haya encontrado a otro que me coge mejor?” (sic).
Dijo que en ese momento se le vinieron a la cabeza todas las situaciones vividas. Solo recordó volver al auto, escuchar la explosión y verla a Baiotti parada, diciendo “no Ale, qué hiciste”.
Se asustó, se subió al auto y dijo no recordar cómo llegó hasta la calle Mármol. De allí, llegó hasta la ermita de Ceferino Namuncurá en la ruta 35, recibió el llamado de su hija preguntando si sabía algo de su madre y se bajó, partió la escopeta contra una planta y volvió al vehículo para conducir a la Seccional Primera.
Allí, antes de ingresar, lo llamó una agente para informarle del episodio que tuvo su mujer y se bajó, quedando detenido.
Se mostró muy dolido por el hecho, dijo que incluso con todas las cartas que le había hecho llegar a su ex, “todo el año intenté pedirle perdón”.

Psicólogas, con distinto análisis
Otros dos testimonios que se escucharon ayer fueron las psicólogas que refirieron los resultados del examen psicodiagnóstico realizado a Weber. La primera en declarar fue Liliana Capello, que realizó el estudio por pedido de la defensa. Mencionó un “trastorno mental transitorio incompleto y espontáneo”, refiriéndose a que Weber no recuerda haber disparado, sino que “a raíz de un disparador emocional”, la frase de Baiotti “atenta contra su virilidad”, perdiendo el control de sus impulsos y desatando la ira. Descartó que Weber haya actuado con premeditación porque aseguró que si así fuera, hubiera encontrado otro momento para llevar a cabo la acción y mencionó la dependencia emocional que volcaba hacia la figura de su ex pareja.
Por otro lado, María Virginia Carretero, psicóloga pericial, dijo que realizó las audiencias con Capello, aunque acordaron entregar sus informes con las valoraciones de forma individual. Observó una persona con “criterio funcional adaptativamente, con rasgos obsesivos y celotipia; también mencionó la dependencia emocional de Baiotti, además de una “idealización” con cierta “afrenta narcicista”. Aseguró que “existe comprensión del hecho” y confirmó que “las circunstancias no indican que lo dicho por Baiotti pudiera tener un valor de tal intensidad para dar valor al acto establecido”.
Dio a entender que si Weber halló a su mujer con otro hombre, en su domicilio, en circunstancias íntimas, es poco probable que lo dicho haya tenido una repercusión tan importante para que tome el valor de “situación excepcional”.