“Ya toqué todas las puertas y nada”

MUJER VICTIMA DE VIOLENCIA DE GENERO RECLAMA POR SUS HIJOS

Hace dos meses que Natalia Navarro está separada de sus tres hijos. Desde el Ministerio de Bienestar Social no le dan explicaciones sobre su caso y teme que los den en adopción.
Los últimos meses en la vida de Natalia Navarro (38) no fueron para nada fáciles. Cuando apenas había logrado zafarse de un marido golpeador que había llevado la relación al límite de la violencia extrema, el Estado le quitó sin demasiadas explicaciones la guarda de sus tres hijos. En resumen, en estos párrafos va el devenir de una mujer que en menos de un año pasó de ser víctima de la violencia machista a la violencia institucional.
La historia es la siguiente: Natalia estaba casada hasta el mes de febrero con Néstor “el chino” Rodríguez, un hombre que en un año y medio de convivencia no hizo otra cosa que golpearla y denigrarla en reiteradas oportunidades. Varias veces la mujer lo denunció, hasta que en el mes de febrero, Rodríguez hizo cumbre y llegó a amenazarla de muerte con un cuchillo. Esto le valió al hombre una restricción de acercamiento que de todas formas violó a los pocos días. “Me seguía a todas partes, me amenazaba e insultaba en medio de la calle. No podía salir a la calle sola”, dice la Natalia.
Después Rodríguez anduvo diez días prófugo molestando a su ex mujer, la policía lo capturó y solo tres días antes de que eso sucediera, le entregaron a Natalia un botón antipánico. Finalmente, “el chino” fue condenado por “amenazas calificadas con arma blanca”, pena que se le unificó con otras condenas inferiores que tenía en su haber por haber actuado de la misma forma con anteriores parejas. Ahora el maltratador serial está alojado en una celda de la Alcaidía de Santa Rosa, sitio donde deberá estar por el lapso un año.

Denuncia.
En medio del asedio que tuvo que soportar la mujer aparece en esta historia otro hombre, padre de uno de los tres hijos -de entre 5 y 9 años- que tiene Natalia. En el mes de abril el hombre presentó una denuncia alegando que su hijo estaba criándose en un ambiente violento y solicitaba la tenencia del menor que había ido a pasar las vacaciones con él en el mes de enero. La Justicia fue expeditiva: el 13 de abril, sin consultarle a la madre ni dándole ninguna explicación, un móvil policial sacó a los otros dos hijos de la mujer de la escuela y los envió a Jacinto Arauz donde los esperaba el padre, su actual pareja y el hermanito. Desde entonces, una sola vez Natalia logró tomar contacto con sus niños. El ex marido se encargó de que los niños no tuvieran contacto con la madre ni con el entorno familiar que habían dejado en Santa Rosa. Ni siquiera por teléfono.
El viernes pasado a las 8.20 Natalia viajó hasta Arauz para ver a sus chicos. El colectivo la dejó en la entrada del pueblo y tuvo que caminar un largo trecho para llegar adonde la esperaba una psicóloga. De la visita no le quedó una buena impresión. Dice que no los vio bien, dice que los niños lloraban pidiéndole que los lleve con ella.
“Por la denuncia que hizo mi ex marido no me hicieron ninguna pericia, no hay ni siquiera un informe en el legajo al que yo pueda acceder. Ya toqué todas las puertas y nada. Se pasan la bolilla del área de Niñez y Adolescencia al área de Violencia Familiar, pero nadie me dice qué ocurre con el expediente. El único que medió para que yo pueda ver a mis hijos es el defensor de Niños Juan Pablo Meaca”, agregó.

Puertas.
En un primer momento, desde la Dirección de Niñez y Adolescencia, le habían informado que iban a tomarse 90 días para evaluar su caso, pero después le dijeron que el tiempo podría estirarse 180 días más. Si se supera ese lapso, los chicos podrían ser dados en adopción. “Mi ex marido pretende quedarse con los chicos, pero la verdad es que solo uno es de él y si tienen que estar todos juntos, deberían hacerlo con su madre, con sus tíos y abuelos que dejaron en Santa Rosa. Acá también están sus compañeros de colegio y sus amigos, no entiendo porqué el Estado ha generado semejante desarraigo y yo tengo que soportar este dolor”, dijo a LA ARENA.
En las próximas horas, Navarro presentará una denuncia administrativa por la supuesta irregularidad en su caso. La acompañarán en ese trámite el grupo de Mujeres Autoconvocadas y sus familiares. Hasta entonces, sola, en su casa a medio terminar en el barrio Esperanza, Natalia leerá el último mensaje que le dedicó hace dos meses uno de sus chicos en un pequeño pizarrón negro pintado con tizas blancas: con letra preescolar, debajo de su nombre, el niño escribió “Te Amo Ma”.