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Hacia Alaska vendiendo llaveros

Martín Sánchez es un joven de 27 años, oriundo de Carlos Paz, que arribó a la capital pampeana el pasado domingo, en el marco de una aventura que emprendió para recorrer las rutas desde Ushuaia a Alaska. El viaje, planificado con varios años de anticipación, lo realiza a bordo de una combi Volkswagen modelo 81 que él mismo adaptó.
Un equipo periodístico de LA ARENA se encontró con Martín en el estacionamiento de la YPF Cruz del Sur, ubicada sobre la Ruta 35, donde pasará los próximos días. Allí, relató que junto a su mascota emprendió el viaje «hace poquito, salimos de Carlos Paz rumbo a Ushuaia, vamos despacio» y explicó que su idea es «tomarlo como estilo de vida por unos años».
El principal objetivo para el viajero «es llegar a Ushuaia» y a partir de ahí, cambiar de rumbo «hacia Alaska». El recorrido lo hará todo por la ruta 40 hasta «hacer frontera y después ir viendo si por la costa del Pacífico o una parte del sur de Brasil y después volver a entrar hacia el Pacífico».
«La idea es llegar Alaska, ponerlo como extremo norte. No es que desee estar en Alaska, sino el transcurso del viaje, lo que me depara el camino», señaló.

Entregarse a la ruta.
Martín contó entre risas que es su primera experiencia en un viaje de estas características. Incluso, se definió como «virgen totalmente en esto» y manifestó que «salgo a cubrir expectativas, a entregarme a la ruta».
La travesía comenzó a planificarse con más de tres años de anticipación y se demoró todo el tiempo que precisó para remodelar la combi. Esto le permitió ir procesando una idea que se le había fijado en su cabeza: «estar en la ruta, vivir en la ruta y bueno… La idea venció al miedo».
Una vez que el «cachivache» -así es como define a la Volkswagen que lo lleva por las rutas- estaba listo para arrancar, cargó sus cosas y emprendió el viaje.
En ese sentido, Martín aclaró que no posee plazos. «Es libre» indicó, «pero comparándolo con un amigo que llegó a México y tardó cinco años, así con el formato del viaje que voy a hacer yo, así que más o menos por ahí».

Formato.
Costear un viaje de este estilo no es algo sencillo. Sin embargo, Martín explicó que arrancó «con un dinero ahorrado pero no para cubrir ni siquiera una parte de la Argentina». Por ello, instaló un tallercito dentro de la combi donde fabrica llaveros de resina y «ahora como en la estación de servicio, me bajo de la combi y empiezo a ofrecer los llaveros a voluntad, explicando que es para solventar una parte del combustible para poder seguir…».
Consultado sobre los gastos, afirmó que «no, barato no es, pero se puede» y agregó que «muchas veces es una cuestión mental de decir millonario no soy pero tengo ganas de viajar, tengo ganas de experimentarlo como estilo de vida, vencer los miedos y salir».
De todas maneras, resaltó que va «aprendiendo día a día. Me voy conociendo a mí mismo, conociendo mis límites. Es un desafío constante, porque como no estoy acostumbrado a esto, todos los días aprendo algo nuevo».
Además de los costos y el tiempo necesario para realizar una travesía de esta magnitud, Martín tuvo que hacer otros sacrificios aunque no se lamenta por ello. El viaje en un primer momento era con su pareja, pero «hace dos meses atrás le dio como miedo, entonces hicimos una proyección de ambos y no era nada en conjunto, así que me vine solo. El viaje no lo iba a dejar de hacer. Ahora me acompaña el cachorro».

Remodelaciones.
Sobre la combi que le permite transitar por las rutas argentinas, Martín le realizó varias remodelaciones para que se adapte a las necesidades del viaje. «Está armada con un baño químico, tengo un sillón que se hace cama, cocina, una bacha con una bomba eléctrica, le hice un techo alto con fibra de vidrio cosa que pueda entrar parado. Yo le digo la cucha rodante», explicó.
Por otra parte, resaltó que tuvo «apoyo total, no parece pero el apoyo de los cercanos, los amigos y los familiares suman en algo así, tira para adelante».
También destacó el acercamiento de la gente que «ve la combi y se acerca» y comentó que el lunes pasado «se bajó un grupo de jubilados y bueno, todos a la combi y yo estuve explicándoles». De todas maneras, reconoció que fue un paso difícil de dar: «hay que poner un poco de actitud y poner cara de piedra. De la idea a hacerlo hay un trecho bastante largo para aceptarlo. La primera vez me temblaban las manos porque no sabés cómo te van a responder. Cuando ves que la gente se copa y se prende, y que no te queda otra le metés para adelante».
Martín creo una página de Facebook e Instagram con el nombre «Viviendo Caminos» para ir compartiendo los distintos tramos del viaje. «Me sigue mucha gente que me dice que pase cuando esté por tal o cual localidad» expresó, reconociendo que esa es la idea inicial: «conocer gente y otras realidades».
Finalmente, comentó que estará en Santa Rosa hasta el fin de semana. Luego, continuará su viaje hacia Bahía Blanca y Las Grutas, «después ya agarro la Ruta 3, por toda la Costa Argentina».