A prisión por abuso a una menor

UN HOMBRE IRA CUATRO AÑOS A LA CARCEL

El juez de audiencia santarroseño Andrés Aníbal Olié condenó ayer a padrastro de 36 años a cuatro años de prisión de cumplimiento efectivo, por el delito de abuso sexual simple, agravado por tratarse la víctima de una persona menor de 18 años y existir una situación de convivencia previa, como delito continuado. La víctima fue una hija de su pareja
Además le mantuvo la restricción impuesta oportunamente por la jueza de control, María Florencia Maza, el 20 de diciembre de 2017, respecto de la damnificada y de un hermanito suyo, hasta que la sentencia quede firme. Asimismo le impuso al acusado la obligación de presentarse ante el Ministerio Público Fiscal todos los días lunes.
El fiscal Walter Martos, durante los alegatos del juicio oral, había solicitado seis años de prisión y que se le mantenga la prisión preventiva al padrastro -o una medida sustitutiva de prisión domiciliaria con vigilancia electrónica- por entender que podría fugarse. El defensor oficial Martín García Ongaro había requerido, en cambio, su absolución y, subsidiariamente, el mínimo legal en la modalidad de ejecución condicional.
Con las pruebas reunidas durante las audiencias, Olié dio por acreditado que el imputado, “aprovechando la situación de convivencia y desde que la menor tenía aproximadamente seis años y con anterioridad a la denuncia (cuando tenía 14 años), realizó, en múltiples ocasiones, ataques de índole sexual sobre ella; consistentes en aproximaciones físicas y tocamientos”.
Para fijar la sanción, el juez valoró positivamente que el acusado no tuviera antecedentes penales, que se trata de “una persona con oficio laboral” y que, de acuerdo a las declaraciones de sus familiares y allegados, muestra “gran contracción al trabajo, lo que ha permitido el mantenimiento económico de los gastos del grupo familiar”.

Abuso crónico.
No obstante, el magistrado señaló que la pena debía ser superior al mínimo legal. “En primer lugar, estamos frente a un hecho de delito continuado, lo cual eleva la gravedad del injusto cometido, precisamente por la reiteración de los hechos, que en este caso se extendieron por ocho años”, indicó Olié. Y remarcó que dos profesionales intervinientes en la causa expresaron que la menor sufrió una situación de “maltrato y abuso crónico”.
También tuvo en cuenta los padecimientos de “depresión, desánimo general, trastorno del sueño, pesadillas, etc.” que padeció la niña -de acuerdo a su terapeuta- y, además, que las vejaciones se hayan desarrollado “en un contexto de violencia familiar”.