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«Abrimos por la necesidad de los chicos»

UN NUEVO MERENDERO EN EL BARRIO SAN CAYETANO

Producto de la crisis económica que atraviesa el país, y que afecta principalmente a los sectores más vulnerables, proliferan en los distintos barrios distintas iniciativas por parte de vecinos y vecinas que intentan hacerle frente a la situación.
Uno de los ejemplos más recientes es el caso de Silvina y Daniel, un matrimonio del barrio San Cayetano, que hace un mes decidieron abrir un merendero en su vivienda, ubicada en sobre la esquina de Stieben y Beto Lara, para que los niños y niñas del barrio puedan asistir.
«Las razones por las cuales abrimos el merendero fue la necesidad de los chicos», indicó Silvina en diálogo con LA ARENA y afirmó que en el barrio funciona una Comisión Vecinal «pero no está abierta todos los días. Es como que no tiene uso».
A su vez, señaló que no reciben otra ayuda más que la de vecinos y vecinas que colaboran con donaciones. «Por lo general, nosotros no tenemos ayuda de nadie. Compramos las galletitas y todo. Una despensa nos trajo pan lactal dos veces, nos han donado ropa», explicó.
«Un señor jubilado, muy agradecida con él, me llamó y me dijo que vaya a un supermercado porque nos había comprado una caja de mercadería para el merendero. Una acción hermosa de una persona que está como nosotros», agregó.
El merendero, que el próximo 25 cumplirá un mes de vida, funciona todos los días de 17:30 a 19:30 horas y asisten entre «20 y 35 chicos», desde los 3 a los 18 años de edad. Además de recibir la merienda, Silvina remarcó que el objetivo es brindar «una distracción. Hay muchas nenas y nenes que vos los ves en el parque… y el que no está tomando está fumando. Por lo menos, el rato que están acá tratamos de hablarlo, darle la comprensión que necesitan, ayudarlos».
«La idea es darle manualidades, que aprendan a coser, una idea así. Varias actividades para que los pibes tengan algo más para hacer», añadió. «Tratamos de hacer lo que podemos», sostuvo la mujer y explicó que «por ahí nos sale una changa para cortar yuyos y vamos para poder comprar después. Necesidad hay. No tenemos hojas, no tenemos útiles, juntamos de mis hijas que habían quedado. Tenemos el roperito comunitario. Es humilde, pero la carita y la sonrisa los chicos la tienen».
Finalmente, resaltó que todas aquellas personas que puedan colaborar se puede acercar al merendero, en Stieben y Beto Lara 1946, o comunicarse a los telefonos 15601025 o 419681.