Bianca Montiel, la piba que siempre gana

ES ATLETA, HIZO MUCHOS DEPORTES, INCLUSO MOTOCROSS, ESTUDIA ABOGACÍA Y TIENE INQUIETUDES SOCIALES

Son tiempos difíciles, cargados de fluctuaciones y alguna desesperanza. Los jóvenes lo sufren de gran manera, aunque están los que, como Bianca Montiel, aún confían y están listos para hacer su aporte.
MARIO VEGA –
Cuántas veces, con ese facilismo de utilizar frases sin sentido, o frecuentemente al menos con un sentido negativo, se repite por estos tiempos que “la juventud está perdida”, o que “no tiene futuro”, y hasta se llega a insinuar que a los jóvenes “no les importa nada”.
Sí es verdad que en los tiempos que corren -y en esta etapa de “tormentas” que el propio presidente sostiene se están produciendo-, el porvenir se avizora incierto, quizás intrincado, o ciertamente confuso.
Son miles los pibes que no tienen trabajo, que no pueden estudiar y, lo que es peor, ni se dan cuenta de la tremenda realidad en la que viven… porque es así. Me tocó percibirlo muy de cerca cuando desde 2001 -tiempos terribles si los hubo- con un grupo de gente disponíamos de un comedor los fines de semana… porque hasta entristece recordarlo: los chicos llegaban los lunes a la escuela y algunos se desmayaban en la clase. Porque en ese tiempo los comedores municipales no funcionaban los sábados y domingos (sí empezaron a hacerlo más tarde, obligados por las circunstancias).

Cuando el hambre golpea a la puerta.
Juro que vi cosas terribles, chicos que -por llevar algo para sus hogares- se metían alguna hamburguesa en sus bolsillos, apenas envueltas en una servilleta de papel para llevarse a su casa (quizás para sus padres, o algún otro hermanito); pibes que no tenían ninguna posibilidad y que -duele decirlo-, ya estaban excluidos del sistema. Porque seguramente muchos de ellos -lo nuestro, supongo, era como darle una aspirina a alguien que está grave-, cuando la situación cambió en este país tampoco pudieron insertarse, completar la escuela, alimentarse como Dios manda, o acceder a las cosas propias de los jóvenes. A vivir bien, a tener una adolescencia que mereciera ser vivida… como debiera ser siempre.

Las posibilidades.
Pero más allá de esa tremenda y oscura realidad que soportan incontables jóvenes, hay muchos otros que tienen una situación absolutamente diferente y que, también, constituyen el cuerpo de la sociedad del mañana. Ellos quizás puedan ayudar a cambiar este injusto contexto que hoy nos determina.
Son esos pibes que se desarrollan en un contexto familiar adecuado, que pueden estudiar, hacer deportes, divertirse, vivir bien, y que están dispuestos a prepararse para ser los dirigentes del futuro. Para preparar una sociedad más justa, que sea mucho mejor que la que tenemos, con oportunidades para todos. Jóvenes que, preparados, contribuyan a sacarnos de la anomia de estos tiempos.

Un nombre que se repite.
“Bianca Montiel ganó en Victorica”, “Bianca ganó en Algarrobo del Águila”, “Bianca ganó el Caldén de Plata”, “Bianca Montiel”… Los títulos se repiten en las páginas de los diarios y en los programas deportivos. Desde hace por lo menos tres o cuatro años los logros de la joven santarroseña se multiplican, y de tal manera que pocos que sigan un poquito lo que pasa en el ámbito deportivo sobre todo, habrán escuchado hablar de ella.

Husmeando en las redes.
Obviamente también yo sabía de eso, pero hubo un dato más que llamó mi atención. Un compañero de Redacción de La Arena (Dicky Paghouapé), de esos que les gusta todo el tiempo husmear en las redes sociales -debo confesar que no es mi caso-, me alertó sobre la cuestión… “¿Viste esta piba, Bianca Montiel, lo que escribió sobre San Martín?”, me dijo un día. Al poco tiempo volvió a mostrarme otra publicación -una poesía de Bianca-, y naturalmente la curiosidad le ganó al periodista.
Tal vez -reflexioné- valga la pena conocer a una piba que piensa de esa manera, a la que en principio tengo como una excelente deportista, pero que parece no se queda sólo en eso, sino que tiene otro tipo de inquietudes relacionado con lo social.

El barrio, la familia.
Un breve contacto con su papá me llevó hasta Bianca, y luego la conversación -mate dulce de por medio- en su vivienda familiar. En calle Tierra del Fuego, a metros de Santiago del Estero y también a pocos pasos de la parte trasera del Cuarto Cuerpo de Ejército.
“Nací el 25 de abril del 2000, y siempre como toda mi familia incluyendo a mis abuelos, estuvimos por aquí. En la esquina -señala- está la casa de mi abuela Haydeé, que compartió siempre con mi abuelo Osvaldo”, fallecido hace algún tiempo. Es Bianca la que cuenta, y su mamá acota que Osvaldo Montiel -seguramente a alguien el nombre le debe caer conocido- fue un excelente cantante de tangos, que integró las dos orquestas más importantes del género en Santa Rosa: “Los príncipes del tango” y “Los caballeros del tango”. En este último caso compartiendo el conjunto con el ex director de La Arena, Saúl Santesteban, que era el bandoneonista.

Bianca, la deportista.
El papá de Bianca es Javier, que trabaja en una concesionaria de venta de autos; y la mamá Carina, docente y lo hace en los Ayelén para la Municipalidad de Santa Rosa. En ese ambiente familiar creció la muchachita, que desde chiquita se iba a destacar en los deportes… pero de una manera tal que no todos conocen. Porque que una niña se inicie en gimnasia artística casi podría decirse que resulta bastante habitual; que luego haya hecho un poco de hóckey, algo de endurance, natación, danzas y también tenis, hablan de alguien hiperkinético… y un poco de eso debe ser Bianca, aunque en todo momento durante la charla se muestra muy tranquila y sin apuros.
El rápido repaso da pie a pensar que tiene -eso sí- una gran pasión por los deportes.
Pero si a todo eso le agregamos que participó en un par de carreras de karting -con buen suceso-, y corrió motocross teniendo como rivales a Julián Seibel y a Matías Lobos -ambos hoy destacados pilotos de la actividad-, cartón lleno. ¿O no?

En lo escolar.
“Siempre fui al Normal, al jardín de 5 años ‘Huellitas’, que queda en la misma manzana con la primaria en la Escuela 265. Sí, comparten el mismo edificio con el Normal secundario, donde fui hasta 4° año, por lo que muchos días de mi vida transcurrieron en la misma manzana”.
Y sigue contando Bianca: “En 2012, con 11 años, decido dejar gimnasia artística (que practicaba desde los 8) porque no me parecía justo el método que usaban los jueces para poner las notas… Estuve sin saber qué hacer, porque siempre había hecho deportes pero no me sentía identificada con ninguno en ese momento. En ese tiempo papá que siempre salía a correr me invitaba a entrenar con él, y se empezó a dar cuenta que yo tenía condiciones para el atletismo”.

Llegada al atletismo.
“Estábamos en el mes de mayo de ese año y él se enteró de una programación de 5 y 10 kilómetros donde también hacían ‘minimaratón’, y me comentó si quería probar. Accedí, aunque no le encontraba mucho sentido a ese deporte, eso de correr y nada más… me parecía aburrido”, cuenta Bianca.
Su primera experiencia ya fue un aprendizaje… “”Corríamos juntos nenas y nenes y yo salí fuerte tratando de ir con los varones, pero aguanté 1000 metros y me empecé a quedar sin fuerzas. Eran 1200 metros, y en el final me pasó otra nena. Enseguida me di cuenta que no era salir a correr como loca, y le pedí a papá que me llevara a entrenar con alguien, y fui con el cubano Radamés González”.
Desde ese momento el atletismo la habría de atrapar, pasó a manos de Raúl Risso en la Escuela Municipal, “y con él estuve cuatro años”, rememora. Fueron momentos en que consiguió ganar muchas carreras, campeonatos provinciales y nacionales, competir en los juegos Binacionales de la Araucanía, y cuando habría de lograr su primera medalla sudamericana, aún compitiendo con chicas más grandes en diferentes categorías.

A entrenar en Buenos Aires.
A fines del 2015 hubo una carrera en el Cenard (Centro de Alto Rendimiento Deportivo), en Buenos Aires, y desde la Secretaría de Deporte de la Nación la invitaron a quedarse, “a entrenar y terminar el colegio ahí”. Tenía nada más que 15 años, y con su familia decidieron aceptar la oferta.
“Era una oportunidad única, y al tiempito ya estaba viviendo en el Cenard, donde terminé el secundario (fue abanderada de su promoción en una escuela porteña) entrené 6 meses con Luis Migueles; y un año y medio con Javier Morillas. La verdad es que me tocó tener buenas actuaciones a nivel nacional e internacional, pero en 2017 tuve algunas lesiones y enfermedades que me impidieron estar al cien por ciento en las pruebas más importantes y eso me bajoneó”.
Eso sería decisivo para emprender el regreso: “Querían que me quedara, pero decidí volver a mi casa y empezar la carrera de Abogacía en la UNLPam, y la verdad es que estoy muy contenta porque ya rendí algunas materias y me está yendo muy bien”, se entusiasma por el acierto de su elección.

La vida en el Cenard.
Bianca explica que en el Cenard “eran muchas horas de entrenamiento, por lo que no tenía ni tiempo para salidas, salvo algún fin de semana; aparte que por ser menor de edad tenía muchas restricciones. Nos hacían un seguimiento constante de los estudios y de cómo entrenábamos”, agrega.
No obstante pudo rescatar “muchas y valiosas experiencias, conocer talentos jóvenes de muchas provincias, compartir charlas y escuchar consejos de deportistas muy consagrados como Paula Pareto (yudoca, medalla de Oro en los Juegos Olímpicos de Brasil 2014), Las Leonas que siempre estaban por ahí, Silvio Velo, y muchos otros… hice muchas amistades que perduran más allá de las distancias”, completa.

De regreso en Santa Rosa.
Ahora, en estos tiempos, Bianca disfruta de su familia, estudia, y entrena para presentarse cada fin de semana en las mejores condiciones y por supuesto… ganar. Porque la sed de triunfos, el deseo por llegar primera, está en su ADN, y lo demuestra competencia tras competencia.
Después le quedan horas -fuera del estudio y el atletismo- que utiliza para ella. “La verdad es que no soy muy adicta a mirar televisión… será porque en el Cenard no teníamos en nuestras habitaciones, y había solo un aparato en la sala de juegos, un lugar común donde se juntaban los deportistas… Me acostumbré a no usarla, aunque por ahí me prendo en algún evento deportivo, y eso sí me quedo con algún programa político. Me interesa para estar actualizada, porque es un tema del que se debate en la carrera que elegí”, comenta.

Lo que le gusta, lo que viene.
Una actividad que la atrapa -y que bueno que así sea- es leer: “Me gusta muchísimo, cualquier tema y todos los géneros. Lo hice desde chiquita y me ayudó a tener facilidad a la hora de redactar, y también a comprender los textos de estudio. Pero además lo que hago con frecuencia es postear en mi cuenta de facebook sobre cuestiones que me interesan, o tratando de transmitir algún mensaje, según mi visión de las cosas…”, agrega.
Una piba de 18 años que tiene objetivos, y los enuncia con entusiasmo: “Por supuesto quiero seguir representando a mi país en el atletismo por mucho tiempo; continuar y culminar mi carrera universitaria… y hacer la vida que supongo debieran hacer todos los jóvenes… disfrutarla, compartir con la familia, y crecer pensando en un futuro que sea bueno para todos. ¿Qué te parece?”, me mira sin esperar en realidad que le responda.

“Voy a militar en política”.
“¿Sabés qué tengo decidido? Que me voy a dedicar a la política… sí, me voy a afiliar al Partido Justicialista y voy a empezar a militar. Y un día, si Dios quiere, voy a ser Directora de Deporte de la provincia; porque tengo muchísimos proyectos en mente… Sí, ya sé, no va a ser fácil, pero lo voy a intentar con todas mis fuerzas”, expresa.
No se ignora que -en los tiempos que corren- hay jóvenes desencantados, aturdidos, que no pueden encontrar el camino… y lo que es peor no tienen la posibilidad. De vivir con dignidad, de estudiar, de trabajar, de capacitarse… Y es verdad que la indolencia les va ganando a muchos y que no hay un estado presente para ofrecerles un futuro mejor… Y también se sabe que son épocas donde se promueve el individualismo, el egoísmo y se estimula la idea que lo que vale son las cosas materiales…

El desafío que viene.
Esta piba que charla conmigo, Bianca Montiel, es uno/a de muchos/as que reniegan de aquella exteriorización de que los jóvenes están desorientados y no tienen claro hacia dónde ir. Pero ella, y muchos otros adolescentes lo ven y quieren ayudar, a veces con gestos mínimos: “Yo cuando termino una carrera en los pueblos regalo mis trofeos a los otros chicos… una actitud chiquita, una contribución mínima para estimularlos, porque sé que el deporte es un camino que los aleja de la calle, de la droga y de los peligros que andan por allí”, sostiene.
Bianca sabe muy bien que no le será fácil abrirse camino en el mundo de la política -la herramienta que debe servir para cambiar, aunque tantas veces reneguemos de ella-, pero está dispuesta a enfrentar el desafío. Con la misma disposición con que lo hace cada domingo parada en la línea de largada de una competencia, porque está convencida que puede y quiere hacerlo… Por eso su pequeña historia de vida -la que recién comienza a desandar- es al menos un soplo de aire fresco… Claro que sí.

Admiración por el General San Martín
No es demasiado habitual que una adolescente manifieste, sin pudores -como si alguien pudiera tenerlos por eso- su admiración por el General José de San Martín. Bianca lo hace, y así lo escribió hace poquito: “Me corre una sensación de orgullo, admiración y nostalgia, cuando se habla del General José de San Martín”, admitió en su página de facebook.
Aprendió a venerarlo a través de sus padres: “Ellos me inculcaron muy bien quien fue, y siendo chiquita me llevaron a visitar sus restos a la Catedral Metropolitana, custodiados por Granaderos. Ya adolescente fuimos a transitar los caminos Sanmartinianos a través de la cordillera para liberar Chile, siguiendo paso a paso e imaginando lo difícil de aquella proeza teniendo en cuenta el territorio y la época. Después fuimos a San Lorenzo, a conocer el convento donde preparó su Ejército; y por último pude ver su sable original, sus ropas, muebles, libros, escritos y pertenencias personales en el Museo Histórico Nacional, que está en San Telmo”, completó. “Es el hombre más admirado por papá y mamá, y también por mí. Veo su obra y no puedo menos que agradecer su generosidad y valentía, y sí vivimos en libertad es gracias a su sacrificio”, señala.

Un record extraordinario
Por estas horas la Bianca deportista lidera el Toay Corre”, y es puntera en la general de damas. Pero además se impuso en gran cantidad de carreras de calle y pista fuera de la provincia: 1ª en 5k “Ellas Corren” en Neuquén, 1ª en 5k en la corrida internacional de Choele-Choel en Río Negro, 1ª en 800m y 3° en 5.000m del torneo de pista “Julio Infante” en Bahía Blanca, 1ª en 5k en “La carrera del más grande” de Cipolletti en Río Negro, 1ª en 1500m en el “Torneo Aniversario de Bahía Blanca”, 1ª en los 5k “Maraton Día del bombero voluntario” en General Villegas, Buenos Aires. Y así cada fin de semana.
Un récord extraordinario. “Corrí desde que empecé 454 carreras… las anoto desde el primer día, como así también los entrenamientos de todos estos años.
Pero además compite en el calendario provincial de calle. Y así ganó en Rucanelo, Victorica, Uriburu, Anchorena, Winifreda, Catriló, Algarrobo del Águila, Conhello, General Pico, Jacinto Arauz, Santa Rosa y Toay.