Cayó 12 % la venta de vinos

LA INDUSTRIA ATRAVIESA EL PEOR AÑO EN CONSUMO INTERNO

Las bodegas argentinas terminarán 2018 con una decepcionante realidad: será el peor año en consumo interno de la historia, superando incluso al mínimo registrado en 2017, hasta ahora el más bajo, cuando habían despachado apenas 8,91 millones de hectolitros (hl.), por debajo de los más de 10 millones de hl. anuales que se solían vender.
En octubre, se registró una fuerte baja de 11,6% interanual en despachos al mercado interno, a 689.732 hl. En lo que va del año, la caída acumula un 6,3%, a 7,01 millones de hl., según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) y que fueron publicados por www.ambito.com
Una de las causas de esa retracción es la fuerte caída del poder adquisitivo, que ocasionó un retroceso en el consumo en general, que también se ve en el vino, un producto que no es de primera necesidad. Esto, a pesar de que este año su precio se ajustó por debajo de la inflación, gracias a la buena vendimia.
“La industria venía con altos precios en 2016 y 2017, tras dos cosechas escasas. En esos dos años, los valores al público se dispararon por el alto costo de la uva (de 100% a 150% anual). Los tetra-brik aumentaron 98% en 2016 y otro 80% en 2017, en tanto que los finos lo hicieron un 65% y 55%, respectivamente, según datos del sector. Eso impulsó una fuerte caída del consumo, de 8,3% en 2016 y 5,4% el año pasado. En 2018 registrarán una nueva baja, en un sector que había logrado mantener las ventas al mercado interno, con muy leves alzas o bajas hasta 2015, en torno a los 10 millones de hl.”, resaltó el informe
Según un estudio de Scentia para el Fondo Vitivinícola en canales (no incluye restaurantes ni bares), los precios de vinos en botella se ajustaron 19,7% hasta agosto al público y en tetra-brik, 17,8%, por debajo del 21,6% promedio de las bebidas con alcohol, incluida la cerveza, su mayor competidora, cuyos valores subieron 29,1% en promedio. Hasta agosto, el vino en botella retrocedió 4,3% en ventas en volumen y el tetra lo hizo un 7,3%. En cambio, la cerveza creció 15,6%.

Cerveza.
“Con las cosechas escasas de 2016 y 2017, los precios subieron mucho y los vinos se alejaron del consumidor; el regreso no es sencillo, por más que ahora tengan un precio más razonable frente a bebidas sustitutas. Con la caída del poder adquisitivo, la gente cambia por productos más baratos o no compra; pero cuando ese cambio en el consumo se extiende se transforma en un hábito. Es preocupante”, se lamentó Sergio Villanueva, de la Unión Vitivinícola (UVA).
Según Villanueva, “la cerveza creció gracias a una mayor variedad de calibres; se achicó al extremo, con un ‘pacto porrón’ a $ 15. En vino es difícil lanzar diversos calibres. La cerveza está concentrada en pocas empresas, tiene escala para hacerlo, vende mucho en latas de medio litro. Lo mismo sucede con las gaseosas”.
Desde el sector vitivinícola observan que la cerveza “se puede tomar tirada, en lata y botella de diferentes tamaños, hay diversas opciones, se adecuó mucho al consumidor. El vino está más complicado; en restaurantes, una copa es cara, cuesta más de $ 120; se complica beber vino cuando uno sale”..
Hace seis años, el consumo era de 25 litros; en 2017, por la caída, cerró en 20,3 litros, según datos del Observatorio Vitivinícola. Y todo parece indicar que seguirá en baja. “Las bodegas están en la puerta de una gran crisis. Mientras la economía no encuentre su piso, el vino tampoco lo hará”, se lamentó Villanueva.