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Cierra una tradición

El restaurante del «Hotel Florida», un clásico de la localidad de Toay, no logró hacer frente a la crisis económica y cerró definitivamente sus puertas. «A mí no me duele el bolsillo, me duele el alma, fue una decisión muy difícil de tomar, pero se nos fue todo de las manos», se lamentaron sus dueños, quienes acusaron a la inflación y a los «tarifazos» de los servicios como las principales causas de la clausura.
El icónico establecimiento gastronómico, ubicado sobre la esquina de Italia y Sarmiento, tuvo que decir adiós después de atravesar un 2018 «para el olvido». Juan Carlos Canal (71) y Norma Ilda Rovere (68), quienes hace 57 años administran el restaurante y el hotel, dialogaron con LA ARENA y explicaron los motivos que llevaron al matrimonio a tomar esta difícil decisión.
Con una mirada que lo decía todo, Juan Carlos aseguró a este diario que «un conjunto de cosas» incidieron para que hoy el patio de comidas del «Florida» esté cerrado al público. «La economía, los empleados, un restaurante que tenía una carta bastante completa» fueron determinantes, explicó el hombre, quien reconoció que «la situación» los superó porque «gastábamos más de lo que entraba».
«Mirá que atravesamos momentos difíciles pero esto no se compara, el 2001 y esta crisis son el día y la noche, en ese tiempo había recesión pero esta crisis es mucho peor, no hay ninguna comparación», explicó Juan Carlos, a lo que Norma especificó que es «complicado trabajar» cuando pasás de pagar 5 mil pesos de luz a 18 mil pesos.
«El sector gastronómico no está para nada bien, no puedo hablar de los demás colegas pero por lo pronto este restaurante con esta situación no podía continuar», se lamentó el hombre. La decisión fue dura de tomar ya que el cierre implicó despedir a tres empleados.

«Se fue de las manos».
«A mí no me duele el bolsillo, me duele alma, fue una decisión muy difícil de tomar pero se nos fue todo de las manos», se lamentó Juan Carlos, al mismo tiempo que señaló que la primera «alerta» sobre la gravedad de la situación llegó a mediados del año pasado. Tras varios meses de trabajar a pérdida -llegaron a tener un balance mensual negativo de 30 mil pesos- finalmente llegaron a la drástica decisión.
«Vimos que había más salida que entrada y junto a mi esposa y mi familia nos sentamos para ver qué íbamos a hacer. Analizando las cosas nos dimos cuenta que la única salida que teníamos era cerrar el restaurante y seguir con el hotel» porque de haber continuado con el patio de comidas la decisión podría haber sido más grave, reconoció.
«Abríamos de lunes a lunes, almuerzo y cena, la gente esperaba hasta las 4 de la tarde para comer. Muchos clientes nos pidieron que no cerremos, que sigamos, pero así no se puede», reiteró el dueño.

Causas.
Las causas se observan a simple vista: la disparada del dólar, el alto índice inflacionario, la fuerte suba de las tarifas de los servicios de luz, electricidad y gas y las cargas sociales. El hombre detalló que, durante el último mes en funcionamiento, debieron afrontar 18 mil pesos en luz, 10 mil pesos en gas y 120 mil pesos en empleados, sin contar insumos y otros elementos necesarios.
«Todos estos aumentos teníamos que trasladarlos a los precios de la carta y quién iba a venir a comer con esos precios», expresó Juan Carlos, quien no dudó en calificar al 2018 como un año «tremendo».
Y remarcó: «Hoy estamos trabajando sólo con el hotel y estamos empatando, gastamos y ganamos lo justo. Con el tema comida, ofrecemos desayuno y una pequeña carta» a los huéspedes.
-¿Tiene la esperanza de volver a abrir?
-Con esta edad no sé si voy a poder o tener las energías para seguir con esto. Nunca pensé que después de tanto luchar iba a pasar esto. No sólo le dábamos trabajo a nuestros empleados sino también a jardineros, plomeros, electricistas. Hoy no te puedo decir nada porque no sé qué va a pasar.

Hotel.
La crisis económica golpeó duro tanto al sector gastronómico como al hotelero y en los pasillos del Hotel Florida esta crítica situación se hace sentir. De las 32 camas habilitadas que tiene el establecimiento, el lunes por la noche no había ninguna ocupada. Una imagen que, hace cuatro años, era totalmente opuesta.
«Años atrás teníamos el hotel lleno y había gente esperando afuera y, en ocasiones, teníamos que descolgar el teléfono por los llamados», recordó Norma. Pero ellos reconocen que «hoy el turismo anda a media máquina» y cada vez se hospedan menos personas.
Sobre el futuro del Florida, Juan Carlos aseguró que «el hotel no lo vamos a cerrar» porque «esto es mi vida y la de mi señora. Hace 57 años que lo administramos».