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Con una receta “única”, los productos de La Granja se destacan

Casualidad, causalidad o destino. Cualquiera de esas tres palabras puede describir -en parte- la historia de la pequeña fábrica de chacinados “La Granja” que nació en tierras foráneas pero encontró en Carro Quemado su lugar en el mundo.
Ni un guionista de cine lo hubiera podido escribir mejor. Víctor Klemenco (57) partió de joven de su Carro Quemado natal y regresó varias décadas después con un emprendimiento de chacinados de primera calidad y una hermosa familia. El final, aunque abierto, está a la vista: “La Granja” se destaca por sus productos de calidad -elaborados bajo las mayores exigencias sanitarias- que ya están presentes en casi toda La Pampa y afuera de la provincia.
Klemenco nació en Carro Quemado, en el seno de una familia rural y con tradición en el rubro de los chacinados. cursó la primaria allí pero luego le tocó partir para continuar sus estudios. El secundario lo hizo en Santa Rosa, en la ENET Nº 1 (hoy EPET) donde se recibió de electromecánico. Sin embargo, por esas cosas de la vida, gran parte de su vida la vivió en el sur de la Argentina, en la provincia de Neuquén. Allá hizo un poco de todo hasta que se afianzó en el pequeño pueblo de Las Lajas.
“Hace 18 años atrás empecé a administrar una estancia en Las Lajas que era de una gente de Italia. Y todo empezó cuando descubrieron que éramos de acá (de Carro Quemado), que me gustaba el chacinado, y por eso empezamos a hacer esto para el consumo propio”, repasa Klemenco.
El momento bisagra llegó a mediados de 2000 y así lo relata el emprendedor: “Un día se rompió un colectivo lleno de turistas frente a la estancia y los auxiliamos. Ese día estábamos haciendo chacinados, vieron el proceso, y cuando se estaban por ir uno de los muchachos nos pregunta si podía llevarse todo”.
“Le dije que no era para la venta pero insistió y le dimos algunos frascos de jamón de ciervo en aceite, unos chorizos y se fue. Nunca supe quién era y no nos dijo tampoco. Al mes y medio, vuelve y me pide los datos. Me dice que los productos eran muy buenos y que los tenía que comercializar”, detalla.
La historia no terminó ahí: “Un mes después, me contactan desde el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires -porque este turista resultó ser el director de Turismo- y me ofrecieron que los proveamos con productos porque los querían entregar como regalos. Ahí comenzó todo”. Sí, la realidad superó a la ficción.
El siguiente gran paso, antes de su llegada a La Pampa, fue (en 2009) la apertura de una sala para mejorar la producción y ahí llegaron los primeros problemas: “El comienzo fue muy duro. Era todo ‘no’, muchos obstáculos. Fue un desgaste total”.
Sin embargo, con el apoyo de su esposa Nancy Susana Carballo (30) los altibajos fueron sorteados. Ella no solo forma parte del equipo de trabajo sino que además es la propietaria de la firma y dirige codo a codo con Klemenko el destino de la empresa. “Un pilar fundamental”, reconoce.

El retorno.
¿Qué fue lo que llevó a Klemenco y su familia a dejar Las Lajas y regresar a territorio pampeano? “La tierra donde crecí me tiró mucho, además quería que mis hijas (Pía, de ocho años, y Victoria, de tres) pudieran tener la infancia que yo tuve”. Aunque también el gobierno municipal y provincial tuvieron que ver con el arribo de “La Granja” a Carro Quemado.
“El intendente (Oscar Rodríguez Huarte), antes de serlo, era concejal. Y en una charla que tuvimos me dijo que si ganaba las elecciones (de 2015) quería que trasladara este emprendimiento al pueblo”, recuerda Víctor Klemenco que hasta ese momento nunca había barajado la posibilidad de volver.
Para su sorpresa, años más tarde, lo que fue un comentario se convirtió en una propuesta formal y todo cambió. “Allá por el 2017, en un viaje que el intendente hizo (a Neuquén) con (el gobernador Carlos) Verna, me propuso que trajera todo para Carro, porque así se podía aprovechar la ruta (provincial 12) porque la estaban poniendo en condiciones y podíamos dar trabajo e impulsar económicamente la zona”.
“Tuvimos una reunión y se concretó. Todo fue muy rápido. En Neuquén me dieron la espalda y en La Pampa me brindaron toda la ayuda”, asegura Klemenco. Desde el municipio le cedieron los terrenos donde emplazó la fábrica y la Provincia, a través del Ministerio de la Producción, asistió a “La Granja” con un crédito que destinó a obras de infraestructura.
“Levantamos la fábrica vendiendo todo y tardamos diez meses en tener las instalaciones que finalmente inauguramos en marzo de 2018. Tomamos empleados, empezamos y hoy estamos acá, ya con un año en Carro Quemado”, señala.

El hoy y el mañana.
Escabeches, salames, jamones y lomitos ahumados, chorizos, tanto de ciervo como de cerdo, son algunos de los productos que no solo se venden en La Pampa sino que ya traspasaron sus límites. Hoy, se los puede encontrar en Buenos Aires, Neuquén, Córdoba, Mendoza, San Luis y en otros puntos del país. Un verdadero orgullo pampeano.
Con su fuerte en la venta de chacinados, la firma elabora 16 productos envasados por día y alrededor de 400 kilos de carne de ciervo y cerdo, en sus diferentes derivados, en su fábrica ubicada sobre la calle Raúl E. Orgales, paralela al trazo de la ruta 21, antes de la entrada del pueblo.
¿La estrategia de “marketing”? Que su producción hable por sí sola ya que todo el proceso apunta a la calidad y tiene el respaldo de una receta de tradición familiar. “El producto se va de Carro Quemado porque los clientes vienen a buscarlos”, afirma Klemenco, al mismo tiempo que señala que su filosofía de trabajo es que sus chacinados “se impongan solos” en el mercado. Y explica: “Lo importante es que si te gusta, vuelvas”.
Por otro lado, reconoce que parte de su llegada al público es gracias a la receta de tradición familiar que, remarca el emprendedor, es “única”. Y aclara: “No puedo decir que es la mejor pero es diferente”.
Fiel a su espíritu emprendedor, la pareja tiene unos cuantos objetivos en mente que, de cumplirse, impulsaría con creces a esta pyme integrada por cuatro trabajadores y en proyección de incorporar uno más. La primera meta es conseguir el registro (RNPA) de cada producto de “La Granja” a través de la Anmat. “Sería un gran salto, ese documento nos permitiría expandirnos por todo el país y llegar también afuera del país con más facilidad. Chile sería un muy buen mercado”, añora Klemenco.
La segunda meta, consolidar la venta de carne de ciervo envasada al vacío para proveer tanto a restaurantes como a supermercados y, en Santa Rosa, abrir un local de venta al público. “Lo estamos analizando, espero concretar esto último muy pronto”, sueña despierto el emprendedor.
Quien desee conocer un poco más de esta pyme, y probar sus productos, Víctor y Nancy estarán presentes en la próxima edición de la ExpoPymes, el 3, 4 y 5 de mayo.