Condenan a padrastro por abuso a dos menores

SOMETIMIENTO "ULTRAJANTE"

Un padrastro fue condenado a ocho años de prisión por el delito de abuso sexual a dos menores, hijas de su pareja. El hombre, de 26 años, deberá cumplir ocho años de prisión en cumplimiento efectivo, luego de que el juez de audiencia de Santa Rosa, Carlos Alberto Besi, determine el sometimiento “gravemente ultrajante” hacia las víctimas, por su duración, y por las amenazas que recibían para que no hablen.
Los hechos ocurrieron en la vivienda familiar donde convivían. A una de las niñas le trasmitió una infección de origen sexual y, a la otra, le propinó golpes, advirtiéndole que no contara nada porque si no iba a “cortarle la garganta”, según puede leerse en la sentencia. Por todo esto, el juez Besi ordenó la detención inmediata del acusado.

Sentencia del juez.
Besi señaló en el fallo que los hechos “no solo han quedado acreditados por la prueba documental” incorporada al legajo, sino también “por el reconocimiento del propio imputado, lográndose así una clara correspondencia entre lo acontecido, los hechos atribuidos y la calificación jurídica que las partes le dieron”.
También, detalló “que las profesionales que asistieron y contuvieron psicológicamente a las víctimas, fueron coincidentes en destacar la ausencia de fabulación en sus dichos, como así también en cuanto a la posibilidad de que hayan sido inducidas por terceros en la descripción fáctica relatada”.
En tanto, subrayó que “las denuncias oportunamente realizadas se corresponden con las narraciones de las menores que, sobre los hechos padecidos, hicieron a su progenitora y a las profesionales que intervinieron en cada uno de los actos judiciales durante la investigación fiscal; siendo concreto y preciso el resultado del examen médico practicado a ellas”, acotó el magistrado.

Antecedentes.
El padrastro ya tenía otra condena. El 26 de agosto de 2014, la jueza de control, María Florencia Maza, en otro abreviado, le había impuesto una pena única de tres años en suspenso como autor de un delito.
En realidad, le habían dado dos años de ejecución condicional por amenazas con armas, en concurso real con abuso de arma y portación de arma de uso civil sin la debida autorización legal.
También, por encubrimiento por receptación dolosa en dos oportunidades; y amenazas simples, con adulteración de la numeración de un objeto registrado. En tanto, la magistrada se lo había unificado en tres años en suspenso por otra condena de la antigua Cámara en lo Criminal 1.