Inicio La Pampa Creadora de espacios

Creadora de espacios

Glenda Tamame brinda reiki y se especializa en yoga: para niños, para embarazadas, para hombres. En «Shambala» también ofrece distintos servicios como acompañante en un parto. Una emprendedora que supo cómo reinventarse y vivir de lo que más le gusta.
Solo le quedaban tres materias para recibir el ansiado título de Licenciada en Economía. Había aprobado 40 de las 43 materias de la carrera. Pero hubo un click y dijo basta. Glenda sintió que su camino iba por otro lado y se dio la oportunidad de «resetear» su computadora interna y empezar de cero. Hacia otra ruta.
«Después de irme a estudiar viví 12 años en Buenos Aires y de ahí me fui a Córdoba cuando me quedaban tres materias. Trabajé en distintas empresas, siempre vinculadas a lo financiero y de ventas, y en la Facultad de Córdoba solo me reconocían una materia por cuatrimestre, así que hubiese tardado un montón, creo que todavía estaría rindiendo… ja. En paralelo a eso empecé a ir a fundaciones y a bucear en otras cosas porque mi mamá es reikista y cada vez me enganchaba más con eso. Descubrí que me gustaban otras cosas y empecé a estudiar y a especializarme».
Glenda Tamame tiene 39 años y cuenta detalles de una historia personal que también expuso en público recientemente, en un encuentro con más de 100 mujeres de la provincia que organizó la Fundación Banco de La Pampa bajo el nombre «Inspirar», en el Centro Cultural Medasur. De trabajar en empresas internacionales a acompañar embarazadas y hacer yoga con niños. De una casi empresaria a generar espacios de bienestar. Un camino que dio un golpe de timón. Y hoy le genera sonrisas permanentes.
«El espacio ‘Shambala universo holístico’ surge con mi mamá, Norma, y en principio era solo una tienda con venta de productos de cosmética dedicada específicamente a favorecer el equilibrio físico, emocional y espiritual: cuencos tibetanos, lámparas de sal del Himalaya, aceites esenciales puros, dijes, ropa hindú, etcétera. Yo estaba en Córdoba y la idea de volver a Santa Rosa me pegaba cada vez más, así que en 2012 me instalé aquí y comencé a desarrollar todo lo que aprendí. Mis especializaciones las hice todas entre Buenos Aires y Córdoba y por suerte siempre se fueron generando cosas nuevas a partir de que me sentí capacitada», cuenta Glenda en su espacio de la calle 25 de Mayo.
En ese lugar se brinda yoga integral, yoga terapia, yoga para adultos mayores, para embarazadas y para niños. Además de Glenda trabaja la profesora Mónica Frank y también se puede hacer reiki.
Glenda también es doula de embarazo, parto y posparto: «La doula es la acompañante emocional al parto, no tenemos injerencia médica. Estamos hasta donde la embarazada nos deja. En Santa Rosa no es un rol muy difundido pero se hace un trabajo muy lindo junto a la madre durante el embarazo, el parto y en los cuidados al recién nacido».
Desde este año ‘Shambala’ agregó «Universo de estrellas», un nuevo espacio «de escucha y acompañamiento a quienes hayan transitado una situación de duelo. Antes se hacía en forma individual pero ahora sumamos un grupo y se generó algo muy intenso, muy significativo y que resulta muy enriquecedor. Vinieron cuatro mujeres y realmente atravesamos un momento muy movilizador».
En Jardines y en el agua.
Para Glenda ser una emprendedora «es generar cosas todo el tiempo. Levantarte cada día y pensar qué podés hacer». Por eso también trabaja en dos jardines de infantes («el yoga con los nenes y nenas es una de las cosas que más me gustan, se generan momentos mágicos con ellos») y en el Gimnasio Integral y Rehabilitación (G.I.R.) de Germán Miskoff.
«Me encargo de un taller de respiración, que cada uno trabaje con su ritmo respiratorio sin forzarlo. Además, una vez por mes hacemos yoga en el agua junto a una armonización con cuencos, que es ideal para esa situación. Y doy yoga para hombres con la idea de que sea un complemento para quien hace actividad física y por ahí no elonga como corresponde, se siente acortado, entonces se aprende a estirar, a elongar, a aflojar los músculos y el cuerpo. Igual no hace falta que se haga actividad física, las clases de yoga son abiertas a quien quiera».
¿Qué significó para vos ser convocada como una emprendedora de la provincia?
«Lo de ‘Inspirar’ fue una actividad muy linda, súper interesante porque reunió a mujeres de trabajos y sectores muy diferentes. Me sirvió mucho para enriquecerme, para conocer y escuchar a mujeres con mucha más experiencia que yo; cómo fueron reinventándose en sus actividades profesionales y pudieron salir adelante pese a las dificultades. Yo me he reinventado desde que empecé una carrera universitaria y terminé haciendo algo completamente diferente, y en ese sentido poder vivir de esto es maravilloso. Es lo que me encanta y lo disfruto día a día porque sé perfectamente que no es fácil poder hacer lo que más te gusta».
En ese sentido Glenda sabe que a veces el esfuerzo significa multiplicarse y no quedarse quieta. «Esta actividad te lleva a reinventarte un montón de veces. Hay momentos con menos alumnos y hay que ver cómo hacés, sobre todo en verano, qué cosas podés generar para llamar la atención de la gente».
Y para llamar esa atención Glenda trabaja cada día con el objetivo de generar nuevas opciones, entre ellas el acercamiento con la Fundación Banco de La Pampa «para buscar algunas posibilidades. Hay muchas empresas que incentivan a los empleados a hacer yoga, se buscan crear espacios saludables y esto está muy bueno, es positivo para todo el ambiente de trabajo».
Para Glenda las posibilidades de crecimiento de «Shambala» están latentes, sobre todo porque «la ciudad creció mucho y hay otra cabeza respecto a la medicina tradicional y a las nuevas opciones en cuanto a terapias, tratamientos y abordaje integral del parto. Eso es lo que hacemos, brindar una atención integral para que todos los detalles estén cubiertos y satisfechos de la mejor manera».