Cuando el rock crudo está bien cocinado

LAS SOMBRAS PRESENTO EN SANTA ROSA SU SEGUNDO DISCO CON UN GRAN RECITAL

Durante el concierto, ante un gran marco de público, el cuarteto hizo un recorrido por las canciones de sus dos álbumes de estudio. El regreso a la ciudad también marcó el inicio de una gira nacional e internacional.
“No queremos hacer rock vintage: buscamos crear una atmósfera nueva”, dijo hace un tiempo Nicolás Líppoli cuando le preguntaron precisamente sobre la búsqueda de esos cuatro pibes pampeanos que, desde Buenos Aires, difunden una novedosa atmósfera musical, un aire que llena los pulmones con la esencia del rock y que exhala una energía con un sello tan propio como contundente.
Y eso es Las Sombras, una banda que en cada visita al pago chico ratifica su evolución y su apuesta por más. Como lo hizo en la noche del viernes cuando presentó “Crudo”, su segundo disco de estudio que ese mismo día fue subido a las plataformas musicales para que se puedan escuchar las siete nuevas canciones del grupo que es pampeano pero que desde su base en Capital Federal se expande en busca de nuevas fronteras.
El recital en el Jockey Club comenzó bien avanzada la madrugada y minutos después de que el rap pirotécnico de los locales Questo Quelotro dejara el escenario caliente para el plato fuerte de la noche. La expectativa por ver y escuchar lo nuevo de Las Sombras se notó enseguida entre el público, en gran parte ya seguidor de ese grupo de origen santarroseño que hoy lidera a la “cofradía” de bandas pampeanas que buscan su lugar en la ciudad de la furia.
Un estreno, ‘Rocanrol del idiota’, abrió la lista de los 12 temas que Las Sombras eligió para recorrer una discografía que ahora ya tiene dos trabajos de estudio. ‘El Kinto’, del primer disco, le puso más calor a un recital que tuvo un acierto desde el vamos: ubicar el escenario al nivel del piso, un contacto cara a cara con el público que favoreció ese ida y vuelta que el cuarteto propone con una polenta que parece explotar pero nunca se desborda.
Y allí está buena parte del secreto de Las Sombras: rockear al filo pero sin perder elegancia ni estilo. Como el que aportó Mauro López, que para el segundo estreno de la noche (al menos porque está en “Crudo” ya que varios de los nuevo temas ya habían sido presentados en vivo), ‘Boogie del recuerdo’, se sacó el tapado de piel con el que hasta ahí acompañaba cada impacto de los palillos en su batería, un motor que desde atrás empuja a ese combo de blues no tradicional con lo mejor del rock-pop de los ’60 que tan bien le sale a la banda.
Manuel Fernández, guitarra y voz de buena parte de las canciones, y Julián Pico en el bajo también se lucieron para acompañar a quien se convirtió en el hombre de la jornada, Nicolás Líppoli. El guitarrista fue la fuente inagotable de donde Las Sombras se nutrió de la mejor tradición rockera: literalmente hizo lo que quiso con su viola, agitó al público, bajó del escenario y se metió entre la gente, con su cuerpo espigado se dobló y se contorsionó incontadas veces mientras cada acorde daba justo en el blanco de la melodía explosiva. Ciento por ciento actitud. Y aptitud.

“Mejores”.
‘Solo y perdido’ también es de “Crudo” mientras que ‘Vos y yo’ volvió al primer álbum. El muy festejado ‘Van detrás’ abrió una seguidilla que incluyó ‘El Ciudadano’ y ‘Blues para los amigos’ para cerrar la visita al disco que les abrió las puertas del indie porteño y de ahí a una ola que los hizo crecer en cuanto público, shows y elogios de la prensa especializada.
Si el 2016 fue el año de la explosión y el 2017 el que les permitió asentarse y conquistar más oídos, el 2018 es el de la confirmación de un camino que promete ser largo y encantador.
‘Los chicos de tu barrio’, ‘Todo ahora es mucho mejor’ y ‘Espejismo’ cerraron la velada con la confirmación que había adelantado Julián Pico en una entrevista con este diario (el recital fue auspiciado por el suplemento 1+1): “Ahora somos mejores músicos”.
Las Sombras mostró así su evolución. La mano de un productor fundamental del rock nacional como Mario Breuer -trabajó con Soda Stéreo, Charly García, el Flaco Spinetta, los Redondos, Sumo, Fito Páez, Andrés Calamaro, Catupecu Machu, Viejas Locas; entre muchísimos otros- le dio ese toque de calidad necesario (con sutilezas que recurren al jazz) pero sin resignar crudeza, precisamente la esencia de una banda que ya salió de la cocina y ahora se sirve como un plato listo para disfrutar. Siempre al dente.

Por el país, Chile y Uruguay
Después del concierto en esta ciudad, los músicos prepararon todo para viajar porque ya anoche tenían la segunda presentación de la gira que los llevará por distintas provincias y hasta ciudades del extranjero porque Las Sombras tocará en Chile y Uruguay. La ciudad rionegrina de General Roca los esperaba ayer mientras que el fin de semana largo de julio será con tres shows seguidos: el viernes 6 en Rosario, el sábado 7 en Córdoba y el domingo 8 en Villa María.
El 14 de julio seguirán en Burzaco y el 20 en Benito Juárez (ambos en territorio bonaerense). De ahí irán a Olavarría (el 21), Tandil (22) y Capital Federal (27). Luego de una breve pausa se presentarán en La Plata el 22 de agosto, el 25 en Ramos Mejía y el 14 de septiembre será el momento de cruzar el charco: una fecha en la capital uruguaya, Montevideo. De allí habrá que cruzar Los Andes porque el 21 será el recital en Santiago y al día siguiente en Concepción, también en Chile.
El grupo eligió su ciudad de origen para presentar “Crudo” y para iniciar la gira. El recital también sirvió para que Las Sombras volviera al espacio donde se siente más cómodo, un reducto rockero muy diferente al que los había recibido la última vez: el escenario de la Universidad. “La otra vez tocamos en el Aula Magna pero fue otra cosa, un show un poco más tranqui porque había butacas, es otro palo”, había dicho Julián Pico horas antes del regreso a la escena donde todo se inició.