El duro momento de un desocupado: “De tanto estar sentado me voy enfermando”

LA HISTORIA DE JORGE, CON CUATRO HIJOS Y DESOCUPADO

Jorge Félix tiene 60 años. Entre los tantos oficios que emprendió en el transcurso de su vida fue peón de albañil, maquinista de topadoras, empleado en un coto de caza y chofer profesional. Hoy padece estar desocupado.
“Tuve muchos trabajos que aprendí con el correr del tiempo. Siempre para particulares y en negro. Nunca estuve blanqueado ni tengo aportes”, sostuvo Jorge, en diálogo con El aire de la mañana.
Cuando hace cuatro meses se quedó sin su último trabajo de chofer, llamó a la línea franca de Radio Noticias 99.5 y dejó un mensaje en el que se ofrecía para realizar cualquier tarea.
Juan Carlos Suárez, el ex concejal santarroseño que desde que dejó su banca en el Concejo Deliberante se dedica a producir churros, escuchó el llamado y le propuso a Jorge que hiciera el reparto de sus productos en las panaderías de la ciudad.
“Yo ganaba el diez por ciento de la venta. Eran unos 300 ó 400 pesos por día. Con eso podía comprar las cosas de la casa. Pero ahora subió mucho el precio de la harina y el dulce. Entonces, de 40 panaderías a las que repartía los churros quedaron 20. No ganaba nada y él ya no podía tenerme más, así que me quedé sin trabajo el primer domingo de septiembre”, relató el hombre.
Días atrás, Jorge volvió a llamar a Radio Noticias, por si otro oyente le daba “algún laburo”.

“Pegando la vuelta”.
“Tengo cuatro hijos chicos. Y el miedo mío es que ya voy pegando la vuelta. Son dos nenas, una de 12 años, que va a primer año de la secundaria, y otra de 8; y dos varones, uno de 11 y otro de 3”, contó el entrevistado.
Jorge no deja de agradecer el gesto del churrero que le dio su último trabajo. “A mí este hombre me ayudó mucho porque eran cuatro horas que andaba en la ciudad. Estaba contento. Era poco pero algo ganaba. Podía juntar unos pesitos, traer la plata a mi casa día a día”, manifestó.

“Me carbura la cabeza”.
El hombre se ganó siempre su propio sustento. Necesita seguir haciéndolo y estar desocupado lo angustia. “De tanto estar sentado en mi casa, dándome la cabeza contra la pared, me voy enfermando cada día un poco más. A veces tengo que ir a la salita a tomarme la presión por el estrés”, afirmó.
“Me conformaba con poco pero me mantenía bien de salud. Ahora me carbura la cabeza y empiezo a pensar que ya no puedo hacer esto ni aquello. Tengo que vivir a costa del gobierno porque todo lo que me dan se los agradezco mucho pero no me lo gano yo”, lamentó.
Los hijos de Jorge concurren a las escuelas “I” ubicadas en el Barrio Pueblos Originarios, cerca de la casa que hace cuatro años les adjudicó el IPAV en el Barrio Nelson Mandela.
De lunes a viernes los chicos retiran sus viandas del Salón de Usos Múltiples del Barrio Néstor Kirchner. Los sábados, los Félix son una de las numerosas familias del sureste de la ciudad que asisten al comedor-merendero “Los Amigos Solidarios”, que funciona en María del Carmen Campos 1677.
Jorge se esperanza en que el año que viene, cuando puedan dejar al nene de 3 años en una guardería, su compañera va a salir a buscar trabajo. Por ahora, el único ingreso monetario al hogar es el de la Asignación Universal por Hijo.
“Tengo carné habilitante. Manejo camiones cerealeros y bateas, en transporte lo que venga”, aseguró Jorge. Y dejó los números de teléfono 415657 o 15579517 para que se contacte quien requiera sus servicios.
“Soy una persona grande, con las costumbres de la gente de antes; directo, lo blanco es blanco y lo negro es negro. De los que dan el apretón de manos fuerte y firme. Con eso alcanza”, concluyó.