miércoles, 18 septiembre 2019
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Declararon testigos

MUERTE DE LOZA

La segunda jornada del juicio por el homicidio del empleado municipal Diego Loza, continuó ayer en la Ciudad Judicial de Santa Rosa, donde declaró al menos una decena de jóvenes que habían sido invitados a la fiesta que uno de los acusados celebró en el domicilio de la víctima. Como las personas que prestaron testimonios son menores de edad, las puertas de la Sala de Audiencias Nº 7 estuvieron cerradas al público y a la prensa. El debate en tanto se reanudará el lunes a las 8 horas, y se aguarda que declaren los peritos que trabajaron en el hecho y que brindarán datos relevantes sobre la investigación. Diego Loza fue asesinado en junio del año pasado. Los imputados por el homicidio son Walter Eleuterio Rojas Pedraza y Carlos Andrés Carrión. Durante el primero día del juicio Pedraza se negó a declarar; mientras que Carrión, que al momento de los hechos era menor de edad (antes de que inicie el proceso cumplió los 18 años), sostuvo que «desde el principio dije que era inocente y que no estuve en el lugar». Mientras que el padre de Loza pidió a los jueces «que se aplique el máximo rigor» sobre los imputados.
Quienes presentaron sus testimonios ayer son jóvenes que habían sido invitados por Pedraza, para la Fiscalía el principal sospechoso, a una fiesta que este mismo habría realizado en el departamento donde ultimaron a Loza; en las calles Luro y Zola, y donde estaba escondido el cuerpo. Según trascendidos, todos argumentaron desconocer que hubo un homicidio en ese inmueble.
Por otro lado el lunes será momento de conocer testimonios de los peritos, quienes darán datos claves para la acusación que lleva adelante la Fiscalía de Delitos Contra las Personas, en una causa encabezada por la fiscal María Cecilia Martiní.
Diego Loza, que desarrollaba trabajos en las oficinas de la Terminal de Omnibus de esta capital, fue hallado sin vida el lunes 25 de junio. Su cuerpo presentaba tres disparos, estaba envuelto en mantas y había sido colocado debajo de una parrilla, en el balcón del departamento donde vivía. Los autores del hecho no sólo lo asesinaron, sino que también le robaron dinero, vendieron pertenencias de la víctima y pasaron todo el fin de semana en el inmueble.