Delitos: el falso mito de la mano dura en la provincia

EL 92% DE LOS HECHOS FUERON CONTRA LA PROPIEDAD, LIBERTAD Y PERSONAS

La “mano dura” que promovían las anteriores autoridades del Ministerio de Seguridad no generó la paz social que pregonaba sino que su proceder irregular significó un festín para muchos abogados locales.
JUAN JOSE REYES
Bajo la anterior gestión del Ministerio de Seguridad de la provincia se abogaba que “la delincuencia debe atacarse con sanciones más estrictas” en abierta crítica a fallos “garantistas” de la Justicia pampeana (sentencias de primera instancia, cámaras colegiadas y del STJ). Su aplicación durante años tuvo como resultado final todo lo contrario a lo buscado.
El propio Ministerio de Gobierno reveló con “cifras oficiales” que no proporcionó mayor índice de de hechos que derivaron en prisión, pero si ingentes denuncias por excesos (37). En los delitos contra la propiedad (58%), la libertad (18%) y a las personas (15%) junto a la perseguida “nocturnidad” como mecanismo de “la mano dura” sólo generó más represión y exclusión. Su salida, antes del procesamiento de la CSJ, lamentablemente dejó como legado el desprestigio de las Unidades Regionales, Jefe de Policía y del propio Ministerio Público Fiscal.
Las percepciones punitivas de la sociedad pampeana tuvieron derivaciones más que elocuentes en los últimos años con lo cual las estadísticas oficiales avalan que es el “reconocimiento de los derechos sociales” la forma de enfrentar el problema y no la mano dura. En números, hubo 9.462 delitos entre las 3 tipificaciones vistas (92%) sobre 10.221 delitos dentro del ámbito geográfico provincial solo en 2017.
Ese negro período para muchas investigaciones y hasta en la dilucidación de delitos, hubo infinidad de procedimientos policiales “viciados” de legalidad que causaron el festín de muchos abogados del foro local.
Justo es decir que los titulares de las Unidades Regionales, junto a fiscales que autorizaron allanamientos y operativos, hizo que perdieran los primeros su norte por la verticalidad de la cadena de mando, pero los fiscales perdieron su independencia republicana al no resistir “el miedo y la presión”. A la fecha no hay “arrepentidos” de aquella oscura gestión, pero muchos de ellos así lo reconocen abiertamente.

Nefastas consecuencias.
La nebulosa historia de lo que sucedió aquí con los delitos violentos y de mayor connotación contra la propiedad, libertad y personas son de un grupo bastante pequeño y reducido, sin embargo lo que se hizo fue “reprimir” con impunidad todos los delitos, incluidos los que no son violentos.
De allí se derivaron 37 denuncias de atropellos judiciales a activistas sociales, estudiantes, políticos, periodistas, fotógrafos y personas comunes que les gustaba la nocturnidad. A partir de ahora replantear el rol de la policía integrándola a la comunidad, en pos de que trabajen en resolver los problemas del delito con herramientas proporcionadas por el derecho penal, lo mismo que mejorar la respuesta de la institucionalidad del Estado provincial frente a denuncias de delitos ya que una de las cosas que aumenta la sensación de victimización es no tener una respuesta del sistema, generando una sensación de desamparo de la víctima.
Las manifestaciones más exactas, las más salvajes de aquella exigencias, a las autoridades policiales y a la Justicia por la elevada cantidad de persecuciones nocturnas que eran denunciadas, se reprodujeron en varias localidades de la provincia. Sirvió para algo todo lo vivido a la fecha. No, pero algo nos enseñó. El mesianismo y el vocabulario bélico para hablar de cuestiones de delitos y derecho penal hay que desecharlo.
La concepción de la “mano dura” se demostró en La Pampa que lleva implícita una concepción tirana de los problemas del delito como un hecho social habitual que nos toca a todos de alguna u otra manera.
Pero hay que saber diferenciarlos de los amenazantes y peligrosos, que llevan implícito el despojar al otro del estatuto de persona. Como dice la prosa de Pedro Aznar y David Lebón “Hey, mano dura, sangre fría, altiva y dueña de la verdad, el puño y fuego no traen paz”.