Deportista pampeana becada en Estados Unidos

Se trata de Bianca Montiel, la santarroseña de tan solo 18 años, que conquistó buena parte del continente americano de la mano del atletismo.

El deporte la acompañó desde muy temprana edad. Comenzó con gimnasia artística pero en el fondo, sentía que no era lo que ella deseaba. Fue así que a los once años decidió dejar esa disciplina y cambiarse a la de atletismo. “Le expresé a mi papá que no me sentía tan cómoda y quería hacer otra cosa. Él me dijo que el atletismo era una disciplina en donde el que más se esforzaba pasaba la línea y llegaba primero. Y así arranqué con mi primer carrera”, cuenta Bianca en diálogo con LA ARENA.

En su primer carrera, salió segunda. Para muchos, ese resultado es todo un éxito, sin embargo para ella fue el motivo de querer entrenar más duro para que no le vuelva a pasar: quería ser primera. “Al poquito tiempo me presenté en otra carrera y pude ganar. Ahí surge todo mi interés por el atletismo”, expresa.

“Yo participaba en carreras de calle, hasta que un día conocí la pista. Eso fue lo que me terminó de atrapar”. En ese momento, comenzaron los torneos, las competencias y lo viajes por el extranjero. Bianca era cada vez más profesional: “De a poquito me fui metiendo en los primeros planos del atletismo nacional y hasta hoy en día he seguido firme por este camino que es lo que más me gusta”.

“Arranqué a entrenar con Radamez González, después estuve un tiempo en la escuela municipal de atletismo, y a los 15 años me vieron del Cenard (Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo) en un torneo en el que fui a participar en Buenos Aires. Me invitaron a formar parte de unas becas nacionales de desarrollo deportivo que había en ese momento en la edad de enseñanza media. Allí estuve viviendo durante los años 2016 y 2017. Terminé el secundario y decidí volverme a La Pampa”, cuenta con entusiasmo la joven deportista.

Entre las razones para regresar a la provincia, Bianca sostiene que deseaba estar cerca de su familia y desarrollarse en el lugar que la vio nacer. Además de seguir entrenando, comenzó a estudiar en la UNLPam la carrera de Abogacía.

En este tiempo, Bianca ha viajado por “todo el ancho y largo del país”, pero también ha representado a la Argentina en Uruguay, Chile, Brasil y Colombia. Además para los meses de marzo y abril la esperan tres “Grand Prix Sudamenericanos” en Montevideo, Concepción del Uruguay y Santiago de Chile. También en los meses de junio y julio tiene por delante dos competencias: una en Bogotá y la otra en San José de Costa Rica.

Con su corta edad, Bianca ha recopilado muchos premios de la mano del atletismo: medalla de bronce ganada en el Sudamericano de Brasil y en los juegos binacionales de la Araucanía (Argentina contra Chile) consiguió cuatro medallas de oro y tres de plata. Asimismo, cuenta con alrededor de 20 títulos nacionales de primer puesto.

Beca en Estados Unidos

“Esto de la beca me surgió de sorpresa” comienza contando Bianca. La joven deportista no se inscribió sino que desde Estados Unidos acudieron a ella. Su futuro entrenador, Aaron Kindt, la contactó a través de la red social Facebook y le ofreció una beca completa para estudiar en Southern Miss University de Mississippi y ser parte de su equipo de atletismo denominado “Golden Eagles”.

“Realmente es una oportunidad única, ya que es una beca en la cual ellos se hacen cargo de todos mis gastos. Lo único que tengo que hacer es decir que sí y representar a la Universidad de Mississippi”, comenta. Asimismo rescata que esto no le impedirá seguir representando al país en torneos argentinos o internacionales.

Su decisión ya está tomada. En el mes de agosto Bianca se irá a vivir a los Estados Unidos. Al interrogarle por sus expectativas, afirma convencida: “lo que quiero es tratar de desarrollar lo máximo posible mi carrera deportiva. Mi mayor sueño es representar a la Argentina en los juegos olímpicos”.

Su padre, el combustible de todos sus logros

“Mi papá, además de ser mi entrenador es quien me motiva para todas las competencias. Realmente le debo todo a él, y a mi mamá”.

Desde sus inicios, fue su sostén. La acompañó en cada triunfo y derrota. La entrenó todos los días. La trasladaron a cada competencia con el esfuerzo económico que muchas veces le significó a la familia. “Yo no tengo un grupo, somos él y yo”, contó emocionada.

Bianca entrenando en Santa Rosa.