miércoles, 11 diciembre 2019
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Dice que lo meten preso por una vieja enemistad

RIGUTTO RECUSO AL FISCAL

El reconocido cardiocirujano se comunicó con este diario desde su lugar de detención en Córdoba. Aseguró que años atrás le ganó un juicio a la familia del fiscal, que lo había acusado de mala praxis. Hoy una comisión policial lo traerá a Santa Rosa.
«Estoy en la Unidad Fiscal 17 en Córdoba. El sábado me estaba por ir de vacaciones a México, y en el aeropuerto, la PSA no me dejó salir del país porque había una orden de captura del fiscal Andrés Torino. La orden era de la semana pasada, porque sabía que yo iba a viajar, entonces me lo hizo a propósito. Tiene pinchado mi teléfono, y el de mis abogados», dijo Jorge Luis Rigutto. Previo a la comunicación con este medio, un audio grabado advertía que la llamada provenía desde una unidad penitenciaria.
Rigutto es el reconocido médico cardiocirujano que el sábado fue detenido en el Aeropuerto Internacional Pajas Blancas, en la ciudad de Córdoba, por una orden de detención que libró el martes 26 de noviembre la jueza de Control Florencia Mazza, de esta ciudad.
La medida había sido solicitada por el fiscal Andrés Torino, de la Fiscalía Temática de Delitos que impliquen Violencia Familiar y de Género. El fundamento era que el médico no respetaba la orden de no hostigar a la denunciante, a pesar de las distintas imposiciones de ese tipo que la Justicia había resuelto para resguardar a la presunta víctima. Desde la fiscalía argumentaron que los constantes mensajes de audio que le enviaba por interpósita persona estaban obstruyendo la instrucción de la causa.

Mala práxis.
Sin embargo, el cardiocirujano dio otra versión diferente y acusó directamente al fiscal Torino de estar persiguiéndolo por una venganza ligada a una inquina familiar vinculada a la muerte de su abuelo, ocurrida semanas después de una intervención quirúrgica que le realizó el propio Rigutto.
«Esto surge por una denuncia de amenaza simple que hizo mi ex mujer. Ella está en un estado psiquiátrico, recibiendo medicación, fue una falsa denuncia que no viene al caso. Andrés Torino, es el nieto de quien era el dueño de los supermercados Lucero. En el año 2001 nosotros lo operamos (…) del corazón en el Polymedic. Salió fantástico, le hicimos cinco by-pass, una cirugía brillante, se fue de alta a los seis días de operado. No volvió nunca más a la consulta y a los 15 o 20 días, apareció con una infección pre-esternal porque no se curaba», recordó.
Según Rigutto, el paciente ingresó 20 días después de la cirugía con una infección en el mediastino, es decir en la zona operada, con la mala suerte que hizo una embolia infecciosa cerebral, y se le produjo un ACV embolico que le causó la muerte. «Pero no fue consecuencia de la operación. El problema fue que no fue más a la consulta y no hacían las curaciones», insistió.

Juicio penal y civil.
«La familia nos hizo juicio penal y civil a mi y al Polymedic, intervinieron los peritos de la Corte Suprema de Justicia, y me dieron la razón a mi. Les gané el juicio penal y el civil. También me hicieron un sumario en el Sempre, que por supuesto falló a favor mío, que fue impecable nuestra actuación. En ese momento el fiscal Torino estaba estudiando abogacía. Pasaron los años con tanta mala suerte que cayó esta denuncia en la fiscalía de él, y el tipo empezó una persecución hacia mí. No se excusó, que tiene la obligación», dijo Rigutto.
Los abogados del médico plantearon la recusación contra el fiscal por «enemistad manifiesta» (artículo 60, inciso 11 del Código Procesal Penal), pero tanto el fiscal general, Guillermo Sancho, como el juez de control Carlos Ordaz la denegaron. Ambos coincidieron que la figura de «enemistad manifiesta» no aplica para el caso de los fiscales, sino para el de los jueces. Ante una consulta de este diario, uno de los abogados defensores del médico sostuvo, sin embargo, que el fiscal debió apartarse por decisión propia, por razones éticas.

«Animosidad alevosa».
Rigutto sostuvo que Torino inició, con una animosidad alevosa, una persecución hacia él. «Acá va a haber un quilombo bárbaro, porque el tipo usó plata del Estado para poner en marcha una denuncia falsa por amenazas simples. Mi ex mujer denunció que yo le dije que la iba a matar, y él lo aprovechó para perseguirme a mí. En el año 2001 cuando lo operamos al abuelo, (…) la familia sacó una solicitada en contra nuestra, y empezó una persecución que terminó en la Justicia y por supuesto se la ganamos. Todo el mundo unánimemente dijo que habíamos actuado correctamente, y que la culpa la tuvo él por falta de higiene en la herida quirúrgica. Y por desidia familiar que nunca lo había llevado a un control medico», disparó.
«Cuando hicimos la operación, la familia pagó un pequeño coseguro de Sempre, y me lo pagó en tres cheques. Uno de esos cheques fue a parar a Ricardo Trucco, un famoso cardiólogo de General Pico. Nosotros le debíamos unos estudios, y aproveche uno de esos cheques que me dio Lucero. Trucco lo depositó, lo cobró y Andrés Torino fue al banco a averiguar quién lo había cobrado. Entonces lo llamó por teléfono y se presentó ante él, diciendo que era nieto de (… el paciente fallecido), que era estudiante de abogacía, y que quería saber quién le dio el cheque. Trucco le respondió que se lo di yo para pagarle unos estudios que le había hecho a pacientes míos de Pico. Entonces Torino le dijo ese hombre fue el que mató a mi abuelo, a lo que Trucco me llama despavorido, preguntándome que era lo que había pasado», narró.
«Vamos a pedir juicio político. También es falso que yo esté preso. A mi solo me impidieron salir del país, pero yo estoy en libertad. Ya me estoy volviendo en avión para Santa Rosa. Está usando la plata de los ciudadanos para hacer un ajuste de cuentas, esta haciendo justicia por mano propia», concluyó.

Comisión policial.
Torino, consultado por este diario, negó que Rigutto estuviera en libertad. Informó que una comisión policial lo iba a traer a Santa Rosa en las próximas horas en calidad de detenido. Sobre la acusación de enemistad manifiesta se limitó a mencionar que Rigutto había realizado el planteo en su momento y que había sido rechazado. Admitió que su familia mantuvo aquel litigio con el cardiocirujano pero negó la persecución a la que aludió el médico.
Explicó que en aquel momento él era estudiante de nivel secundario. Respecto a si le correspondía excusarse, insistió en que los fiscales no tienen esa causal de recusación (enemistad manifiesta) que sí les cabe a los jueces, puesto que estos son quienes juzgan.
Torino remarcó que la orden de detención la pidió la jueza de Control, Florencia Mazza, y que el fundamento fueron los audios que le enviaba a su exmujer a través de una tercera persona, violando la orden de restricción que le había impuesto la Justicia mientras la causa se sustanciara.

¿Avisó que viajaba a México?
Rigutto fue detenido en el aeropuerto cordobés antes de abordar un vuelo a México, donde, según informó, iba a participar de un congreso internacional de Medicina. Uno de sus abogados, que ayer dialogó con LA ARENA, dijo que el viaje había sido informado al Poder Judicial puesto que el médico ya tenía, producto de la causa en su contra, la obligación de presentarse periódicamente ante la Oficina Judicial.
Ante una consulta de este diario, el fiscal Torino aseguró que no tenía notificación alguna de que hubieran avisado del viaje al exterior. El funcionario dijo que por el tipo de delito del que se lo acusa, la autorización para viajar habría sido concedida, pero insistió en que la detención no se debió a un posible intento de fuga, sino al hostigamiento permanente hacia la denunciante –sin hacer caso a las restricciones judiciales que le habían impuesto– que fue considerado un intento de obstruir la investigación.

Para el médico, la denunciante es “psiquiátrica”
Para defenderse de la denuncia por coacción que le realizó su ex esposa, Rigutto mencionó que se trata de una persona con un diagnóstico de trastorno límite de la personalidad o “border line”, definido como una enfermedad caracterizada por la dificultad en la regulación de las emociones. Entre los síntomas, aseguró, se cuentan la “mitomanía”, es decir, la necesidad compulsiva de mentir.
En ese sentido, el médico aseguró que, patrocinado por sus abogados, solicitó como medida de prueba a la Justicia que librara oficio al hospital Lucio Molas a fin de que remitiera la historia clínica de la denunciante. De acuerdo a lo narrado en esa presentación, los síntomas de la enfermedad acompañarían a la denunciante desde muy temprana edad.
El médico explicó que hasta los primeros días de marzo la relación entre ellos era “excelente” pero que se volvió crítica a partir de una nueva crisis vinculada con su trastorno “border line”. De hecho recordó que la mujer se ausentó de su casa durante dos días hasta que fue encontrada por la Policía. Durante su ausencia, el niño quedó con una empleada doméstica de su exmujer hasta que el regresó de un viaje para buscarlo.
Tras ese episodio, Rigutto dijo que decidió poner fin a la relación, puesto que su entonces mujer se negaba a realizar los tratamientos psiquiátricos que le recomendaban y eso le llevaba a crisis recurrentes que se repitieron en varias oportunidades a lo largo de 2018 hasta la última de marzo de este año.
Cabe recordar que el episodio de la desaparición de la mujer fue noticia por aquellos días en los que la Policía informó públicamente de la búsqueda.
En los días posteriores, siempre de acuerdo al relato formulado por Rigutto a este diario, él y su ex acordaron por separado, ante escribano público, dejar una serie de inmuebles a nombre de su hijo en común. Según dijo lo hicieron a través de la firma de un convenio privado.
La denunciante aseguró que Rigutto la amenazó para que vendiera los departamentos, so pena de matarla, pero el médico negó que la “coacción” haya existido. “De la prueba se que produzca surgirá que no son ciertos los dichos de la denunciante, quien en su denuncia dice que el Sr. Jorge Rigutto le manifestó que ‘vendiera todos los departamentos, incluso el de ella, que firmara porque la iba a matar y ella sabía que la iba a matar’. La falsa denuncia se originó en virtud de que le puso punto final a la relación, como una actitud de despecho de su parte”, afirmó el cardiocirujano en la presentación judicial.
Por último, insistió en que el daño psicológico que pudo haber presentado la denunciante en los días posteriores a su denuncia obedecen a una patología preexistente.