El ascenso de la derecha enciende alarmas en Italia

PUNTO DE VISTA

Por José Francisco Minetto *
La formación de gobierno en Italia se logró con un acuerdo entre el Movimento Cinque Stelle (M5S) y la Lega. El punto de encuentro fue un programa con algunas ideas sobre el derrotero de la Legislatura que, en teoría, debería durar cinco años. Esta “hoja de ruta” tuvo sus complicaciones al presentarse la nómina de ministros, pues entre ellos estaba el economista Paolo Savona, de reconocida militancia anti-Unión Europea, como candidato a ocupar la cartera de Economía. Esta nómina no sólo hizo crujir a la Alianza, sino que los socios mayores de la UE, Alemania y Francia, a través de silencios e interrogantes, hicieron saber su disconformidad en Bruselas. El problema se zanjó con el nombramiento de Savona en otro ministerio y la conformación de gobierno con la asunción de Giuseppe Conte como premier, secundado por dos vicepresidentes: Matteo Salvini y Luigi Di Maio, máximos exponentes de las dos agrupaciones políticas que obtuvieron mayor apoyo electoral en las elecciones parlamentarias.
La designación de Conte, quien no fue electo en las elecciones parlamentarias, salió de la “cocina” de las dos agrupaciones mencionadas, que incluso le impusieron un “Programa de Gobierno”, trastocando la mecánica constitucional del Estado Italiano, al punto de que el presidente del Consejo de Ministros hoy es una figura decorativa.

Escisiones y malversaciones.

La Lega se ha nutrido con elementos de la extrema derecha desde su conformación, bajo la guía de Umberto Bossi, quien llegó a plantear la escisión de Italia con la fundación de la República Padana. Hoy, la figura de este último está un tanto opacada desde que se descubrió la malversación de recursos del Estado por parte de familiares directos.
En este momento, la Lega ha moderado su discurso pero no su accionar a la luz de las primeras iniciativas ejecutadas por Salvini quien, además de vicepresidente, es ministro del Interior.
La primera de las medidas tomadas fue el cerrar los puertos de Italia al Acquarius, un barco con 650 personas que huían del norte de África. Esta nave terminó atracando en Valencia (España), en una de las primeras medidas de Pedro Sánchez, del PSOE, tras la salida de Rajoy que comulgaba con posiciones de derecha.

Censo para zíngaros.

Otra de las medidas que ha prendido luz de alarma no sólo en Italia sino que en varios otros países fue el “diktat” de Salvini, que pretende censar a la comunidad de zíngaros, medida que retrotrae directamente a las épocas del período fascista en Italia, que aplicó censos para con diversas comunidades. Este enrarecimiento político-institucional ha llegado al extremo de que el ministro ha amenazado con quitarle la seguridad policial que desde hace años tiene el escritor Roberto Saviano, autor de Gomorra, bajo amenaza de la Camorra napolitana y la Mafia siciliana, por haber criticado el viraje en la política interna inmigratoria de carácter persecutoria e incriminatoria.
Esta tendencia a posiciones extremas es compatible con lo que está pasando en otros países de Europa. De hecho, en la Península, desde hace un tiempo a esta parte, se instaló el debate en torno al “Ius solis”, es decir, la posibilidad de que aquellos que nacen en Italia obtengan la ciudadanía.
A este punto es lícito recordar que en América del Sur se eligieron seis legisladores (dos electos por el MAIE, dos de USEI, uno que representa a Forza Italia y uno al Partito Democrático). El MAIE ha votado a favor de la conformación de gobierno aliándose a la derecha, lo mismo que uno de los representantes de USEI, que se pasó a la primera de las agrupaciones. Este apoyo político fue correspondido con el nombramiento en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Italia de Ricardo Merlo, fundador del MAIE, como subsecretario que desde el año 2006 está en el Parlamento italiano.
Estos apoyos a la alianza gubernamental en cierta medida se da de bruces con quienes como la gran mayoría de los italianos que viven en Argentina obtuvieron la ciudadanía por el “Ius solis” y tramitaron la italiana por “Ius sanguinis”, es decir, de no haber existido el “lus solis” en Argentina, la gran mayoría de quienes hoy habitamos este país seríamos extranjeros.
Para concluir, este regreso a expresiones políticas del Siglo XX que ya creíamos superadas o perimidas nos remite al filósofo de la historia italiana, Giambattista Vico, el que acuñó la expresión “corsi e ricorsi”, que atañe al acontecer histórico por las que la historia no avanza de forma lineal empujada por el progreso, sino en forma de ciclos que se repiten, y que implican avances y retrocesos. Aquí “corsi” significa “paso o evolución de algo en el tiempo” (el curso del tiempo, el curso de los sucesos) y “ricorsi” no significa “medio para conseguir lo que se pretende”, sino “acción y efecto de recurrir”, “vuelta o retorno de algo al lugar de donde salió”. La historia es recurrente.

* Consejero (Comites), excandidato a aenador de la República de Italia (2018) y expresidente de la Federación de Entidades Italianas de La Pampa.